13/11/2021

Estados Unidos: los trabajadores de Amazon vuelven a la carga

En Nueva York, lograron las firmas necesarias para habilitar la consulta por la formación de un sindicato.

Más de 2 mil trabajadores del centro logístico de Amazon en Staten Island, Nueva York, han respaldado con su firma la realización de una consulta para definir la formación de un sindicato en la superempresa postal. La cifra supera el 30% del plantel obrero, que es de 5 mil trabajadores, por lo que la Junta Nacional de Relaciones Laborales podría fijar fecha para la votación. Este 15 de noviembre está convocada una audiencia sobre el tema.

La compañía de Jeff Bezos, una de las más poderosas del mundo, resiste la consulta con todo tipo de maniobras: pone en duda que los activistas tengan la cantidad de firmas que dicen haber reunido, siembra dudas sobre su legitimidad, y sobre todo, desenvuelve una feroz campaña antisindical puertas adentro. Según la cuenta de Twitter de Amazon Labor Union, que promueve la votación, a los trabajadores se los reúne en pequeños grupos, donde se les explica en informes de 20 minutos por qué no necesitan un sindicato. También se colocan carteles intimidantes en el lugar de trabajo, en los que se insta a los trabajadores a pensar antes de firmar la petición; se requisa material sindical y se estrecha la vigilancia para impedir el contacto del personal con los promotores de la consulta.

Buena parte de la recolección de firmas la ha sostenido un núcleo de activistas despedidos, en la puerta de la empresa, hablando uno a uno con los trabajadores. Chris Smalls, el principal referente, fue cesanteado el año pasado por organizar la lucha por medidas de seguridad frente al Covid-19, que hizo estragos en el lugar. Pero son decenas los expedientes de activistas despedidos por persecución sindical, a lo largo de la pandemia, que se acumulan en la Junta Nacional de Relaciones Laborales (The Guardian, 21/10).

La necesidad de sindicalizarse crece ante el constante abuso patronal. Amazon presume de pagar salarios que están por encima del promedio, pero las condiciones de trabajo son infernales. Los choferes son vigilados por cámaras que monitorean hasta sus parpadeos. Para poder cumplir con los ritmos de entrega, algunos se ven forzados a orinar en botellas para no perder el tiempo en ir al baño. En los almacenes, los índices de productividad por hora extenúan física y psíquicamente al personal. Todo esto llega al sumun entre el Black Friday de noviembre y la navidad, cuando las jornadas se extienden hasta las 60 horas semanales y son comunes las llamadas a las ambulancias, ante la descompensación del personal.

La recolección de firmas en Staten Island, uno de los 180 depósitos con los que cuenta Amazon en Estados Unidos, expresa una rápida recomposición del movimiento de lucha, que se había visto golpeado por la derrota de la consulta en Bessemer, Alabama, en marzo. Allí, una descomunal campaña de presión empresaria logró que los trabajadores rechazaran por 1.798 votos contra 738 la puesta en pie de un sindicato. De todos modos, hay un expediente abierto en la Junta de Relaciones Laborales, que analiza si corresponde reconvocar la elección, a raíz del comportamiento desleal de la firma. Un triunfo en los almacenes de Nueva York seguramente tendría un efecto contagio sobre otros centros del país.

La campaña en Staten Island se inscribe en un momento de ascenso obrero en todo el país, con huelgas por aumento salarial y mejores condiciones de trabajo en John Deere, Nabisco, Kellog’s, y en el sector salud, entre otras.

Viva la lucha de los trabajadores norteamericanos.

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