16/04/2021
Black Lives Matter

Estados Unidos: Minneapolis se rebela contra otro asesinato policial a un afroamericano

¡Justicia por Daunte Wright!

El domingo 11 de abril un nuevo capítulo de violencia policial tuvo lugar en Estados Unidos. Daunte Wright, un joven afroamericano de 20 años, fue brutalmente asesinado por la policía en Brooklyn Center, Minneapolis. El episodio tuvo lugar luego de que Wright fuera detenido en su vehículo por un control de tráfico y posteriormente demorado, ya que no tenía las documentaciones al día. La fuerza policial identificó que el joven era buscado con una orden judicial por no haber comparecido ante un tribunal por delitos menores, por lo que, ante un supuesto intento del acusado por subirse nuevamente a su auto, la oficial Kim Potter desenfundó su arma y lo mató. En su defensa, Tim Gannon, el jefe policial de aquella localidad alegó que “quiso usar la Taser, pero se confundió de arma”.

Este asesinato se produce a solo 16 kilómetros del juzgado en el que Derek Chauvin, el policía que asesinó a George Floyd a mediados de 2020, está en juicio por su crimen. Vale recordar que aquel suceso fue el desencadenante de la enorme rebelión popular en Estados Unidos contra la violencia policial y el racismo sistémico. Desde 2012 se contabilizan al menos seis asesinatos en manos de la policía en Brooklyn Center, una pequeña ciudad con unas pocas decenas de miles de habitantes. Cinco de ellos fueron cometidos contra afroamericanos o afrodescendientes, lo cual expone aún más el ADN racista del aparato represivo yanqui.

La policía asesina Kim Potter es, a su vez, la presidenta del gremio policial de Brooklyn Center, la Brooklyn Center Police Officers’ Association (Bcpoa). El hecho generó una reacción instantánea. Esa misma noche miles de personas se congregaron en las afueras del departamento policial de Brooklyn Center, y mantuvieron una presencia que solo fue dispersada a fuerza de represión con la policía antidisturbios. En las horas posteriores, la ciudad amaneció militarizada, ya con presencia de fuerzas como la Guardia Nacional. Sobre esto, los funcionarios locales y posteriormente el propio presidente estadounidense, Joe Biden, expresaron una conmoción “para la tribuna” e instaron a esperar al resultado de las investigaciones oficiales. Pero hicieron hincapié, sobre todas las cosas, en rechazar los disturbios y las destrucciones que se produjeron durante la noche en que el pueblo de Brooklyn Center ocupó las afueras del departamento policial. Una clara condena a la movilización popular como respuesta a las atrocidades cometidas por el Estado yanqui.

Las movilizaciones, sin embargo, se extendieron desafiando la represión y hasta un toque de queda nocturno que se decretó como respuesta. La vigilia frente al departamento policial se mantiene casi inmutable día y noche, reuniendo a miles de personas. Las detenciones ya superan a los cien manifestantes, pero la disposición represiva no logra apaciguar las manifestaciones. Se está gestando en Minneapolis, donde todo comenzó, un nuevo capítulo de la heroica rebelión popular en las entrañas del imperialismo.

Esto refuerza aún más la necesidad de la completa independencia política de los trabajadores estadounidenses frente a los partidos del régimen. Durante el estallido de la rebelión del año pasado, emergieron con fuerza movimientos como el Black Lives Matter. Pero ante el recambio electoral tras el cual la burguesía imperialista norteamericana volcó todo su apoyo a la candidatura de Joe Biden, el BLM quedó a la rastra de aquel operativo, evidenciando una conducción de características burocráticas que pretendió transformar al movimiento en un furgón de cola del Partido Demócrata.

Mucho antes incluso de los comicios, cabe recordar, Joe Biden se había pronunciado al respecto de los sucesivos casos de violencia policial. En su momento había declarado al respecto de “la importancia de enseñarle a los policías a disparar a las piernas y no al corazón”. A pesar de las intenciones de presentar a Biden ante las masas rebeladas como un relevo “por izquierda” del fascista Trump, el demócrata nunca ocultó su carácter igualmente represivo. El asesinato de Wright y la estoica respuesta popular se anota en este sentido: los explotados estadounidenses tienen por delante la tarea de construir un partido propio para acabar con la sangrienta brutalidad policial que le es natural al interior de su propio país a un régimen imperialista consolidado a base de invasiones e intervenciones militares, saqueos y masacres.