Internacionales

18/10/2023

Grandes movilizaciones populares tras el ataque criminal de Israel al hospital de Gaza

Biden reafirma su apoyo a Netanyahu

Movilización en apoyo al pueblo palestino

Tras el ataque criminal israelí contra el hospital Al-Ahli en Gaza que dejó casi 500 muertos, estallaron movilizaciones masivas de repudio en Cisjordania, Jerusalén Este y en los países árabes.

En Amman, la capital de Jordania, cinco mil personas se concentraron frente a la embajada de Israel. También hubo movilizaciones en Líbano, Marruecos, Egipto, Túnez, Turquía e Irán, que en algunos casos eligieron las sedes diplomáticas norteamericanas y francesas, en señal de rechazo al apoyo de esas naciones a la agresión sionista.

La cifra de víctimas fatales por los bombardeos sionistas se acerca a las 3.500, de los cuales alrededor de 1.000 son niños. Además, más de 60 personas fueron asesinadas en Cisjordania por las fuerzas israelíes o por bandas armadas de colonos.

La Franja de Gaza, en tanto, sigue sin agua, combustible ni medicamentos, como resultado del bloqueo israelí que ha hundido al enclave en una situación humanitaria catastrófica. Más de un millón de personas debieron abandonar sus hogares. Tel Aviv sigue bloqueando el ingreso de la ayuda humanitaria más básica. Y, en el Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos vetó una resolución para introducir “pausas humanitarias”.

El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, asegura que la situación en el enclave costero está “fuera de control” y que “los suministros de la OMS llevan cuatro días estancados en la frontera”. Ya antes del mortífero ataque al hospital Al-Ahli, la situación sanitaria era espantosa, con la vida de miles de pacientes en riesgo. La acción genocida del Estado de Israel contra el pueblo de Gaza debe ser repudiada por el mundo entero.

En Cisjordania, la situación es tensa. Hubo ataques a puestos militares sionistas y protestas en las localidades de Ramallah, Hebrón, Jenin, Tulkarem y Tubas. Según la cadena Al Jazeera, en estas manifestaciones hubo cantos de apoyo a Hamas y críticas a la Autoridad Palestina (AP) por su actitud condescendiente hacia Israel. En Ramallah, las protestas se dirigieron, precisamente, a la sede de la AP. La represión de las fuerzas de la AP en Jenin habría terminado con la vida de Razan Nasrallah, de 12 años, y habría también un herido grave en Tubas. En Jerusalén Este, en tanto, hubo protestas propalestinas reprimidas por las fuerzas israelíes en los barrios de Silwan, Shufat, Wadi al-Joz y Kafr Aqab.

En este escenario inflamado, el presidente norteamericano Joe Biden arribó este miércoles 18 a Tel Aviv para ratificar su apoyo a Israel. Se hizo eco, incluso, de la versión falsa de los servicios de seguridad sionistas que atribuyen el ataque al hospital gazatí al lanzamiento fallido de un misil de la Jihad Islámica, lo que dicha organización desmintió rotundamente. “Por lo que he visto, parece que [el ataque] vino del otro lado, no de vosotros, pero mucha gente no está segura”, le dijo el mandatario estadounidense, sin demasiada convicción, a un periodista israelí.

Lo que sí debió suspenderse, a raíz de la agresión contra el hospital gazatí, es una reunión pautada en Amman entre Biden, el rey de Jordania y el titular de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. Biden da su soporte a Israel, e incluso ha despegado fuerzas suplementarias en el Mediterráneo, pero busca contener las consecuencias explosivas de la agresión israelí, que podría desencadenar una guerra regional indeseada por el imperialismo, con la frontera siria y libanesa como otro de los teatros de operaciones. En esa línea de apaciguamiento estaba pensado el encuentro en la capital jordana.

El carácter desestabilizador de la ofensiva sionista llevó a abrir el paraguas a los gobiernos de Jordania y Egipto, que consideran que los bombardeos sionistas y la orden de evacuación de un millón de gazatíes crean las condiciones para un éxodo masivo de palestinos hacia sus países. “Vemos lo que está pasando ahora en Gaza, y no solo es un acto militar contra Hamas, sino un intento para empujar a los habitantes civiles a migrar a Egipto”, dijo el presidente egipcio Al-Sisi, que no quiere albergar en su territorio lo que se convertiría sin dudas en el campamento de refugiados más grande del mundo. Con un problema adicional: Hamas es aliado de los Hermanos Musulmanes, acérrimos enemigos de la dictadura egipcia.

La invasión terrestre de Gaza que están preparando las fuerzas sionistas amenaza con llevar a toda la región a una situación crítica. Es necesario promover la más amplia movilización internacional por el cese de la agresión sionista y en apoyo al pueblo palestino.