22/07/2020 | 1601

La Conferencia Latinoamericana y de Estados Unidos, en marcha

Los partidos que integran el Frente de Izquierda-Unidad de la Argentina han acordado la realización de una conferencia virtual latinoamericana y de los Estados Unidos para el próximo 1° de agosto. La misma estará precedida por tres mesas-debate (sobre la situación norteamericana, latinoamericana y sobre el movimiento obrero en la región), que tendrán lugar el 30 y 31 de julio. La pandemia había obligado a suspender la realización de la Conferencia Latinoamericana, que ahora se reimpulsa de manera virtual y suma a luchadores norteamericanos, al calor de la rebelión que tiene lugar en el corazón del imperialismo.

Como parte de los preparativos hacia la conferencia, el PO está llevando a cabo charlas-debate junto a organizaciones y luchadores de Chile, Bolivia, Uruguay, Perú, Costa Rica y México. Asimismo, realizaremos una pre-conferencia el sábado 25, junto a algunas de las organizaciones con las que venimos compartiendo actividades en común en estas semanas (como los Facebook Live).

El nuevo documento de convocatoria, que se suma a los textos previos y que de conjunto establecen las bases políticas de la conferencia, señala que “la rebelión [norteamericana] no sólo representa un descomunal golpe al gobierno de Trump, sino que también pone las barbas en remojo de todos los gobiernos latinoamericanos que, de una u otra manera, tributan al imperialismo yanqui, y es una convocatoria a la acción y a la lucha a todos los pueblos del subcontinente”. Asimismo, denuncia el rol del Partido Demócrata, que busca contener el movimiento y transformarlo en una rueda auxiliar de la candidatura presidencial de Joe Biden.

Al mismo tiempo, el documento examina el alcance de la pandemia de Covid-19, señalando que “ha puesto de relieve el antagonismo existente entre la salud y la vida de las y los trabajadores y mayorías populares, por un lado, y el sistema capitalista, por el otro (…) El mundo ha enfrentado el coronavirus con sistemas de salud vaciados y deteriorados, víctimas de drásticos recortes como resultado de años de ajuste aplicados por todos los gobiernos, a la par que permiten y alientan la continuidad del lucro de la salud privada”.

La pandemia -señala el documento- ha venido además a agravar una crisis capitalista que era previa. Y afirma que “el mundo marcha a una depresión, sólo comparable con la posterior al crack del ’29 (…) El rescate a los grandes empresarios, bancos y multinacionales pretende ser financiado con más ajuste, despidos, miseria creciente, desigualdad social y desastre ambiental sin precedentes. Estamos frente a una crisis de fondo del capitalismo que hunde sus raíces en la Gran Recesión de 2008”.

América Latina aparece, en este escenario, como uno de los centros de la pandemia y la crisis social. A la luz del Covid-19, “todas las contradicciones sociales que motivaron las rebeliones populares latinoamericanas en 2019 se han agudizado. Se replantea, por ende, la apertura de una nueva fase de grandes luchas y rebeliones de los explotados”.

El documento se refiere a las crisis creadas en Brasil, Chile, Perú, Ecuador y Bolivia, países dominados por gobiernos derechistas, algunos de los cuales están entre los que cuentan con mayor cantidad de contagios en el mundo. Pero, a la vez, critica a los gobiernos “nacionales y populares” por su subordinación al imperialismo, como lo grafican la reunión del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador con Donald Trump, llena de elogios mutuos, y las concesiones del gobierno de Alberto Fernández a los acreedores de la deuda externa y el FMI.

Grandes temas

Una de las grandes cuestiones que deberá abordar la conferencia es el problema del golpismo continental. El imperialismo sigue atacando a Venezuela, como lo muestra el endurecimiento de las sanciones económicas, el despliegue de buques (con el pretexto del combate del narcotráfico) y la fallida “Operación Gedeón”, que incluyó el desembarco de mercenarios en las costas venezolanas. El documento denuncia la política agresiva hacia Venezuela, al mismo tiempo que deja constancia de las diferencias con el gobierno de Maduro.

A la par, en Bolivia, el gobierno golpista de Jeanine Añez amenaza con una postergación de las elecciones del 6 de septiembre, para mantenerse en el poder. La Central Obrera Boliviana realizó por estos días una importante movilización, pero su política y la del MAS no es la de quebrar el golpe (y las políticas de ajuste) en las calles, sino la de esperar los comicios. Una crítica de esta política, así como del rol de contención de la CUT y el PC chileno frente a la rebelión, debe formar parte de las deliberaciones.

Será clave también debatir el rol del Grupo de Puebla, un reemplazo devaluado del viejo Foro de San Pablo, que nucleaba en los ’90 a la centroizquierda continental. Muchas de las fuerzas que participaron de ese armado terminaron siendo gobierno años más tarde, en una experiencia que no cuestionó el régimen capitalista. El Grupo de Puebla busca presentarse como una alternativa a la “derecha conservadora y neoliberal”, pero, en su última cumbre, ni siquiera se mencionó el golpismo contra Venezuela y Bolivia. Más aún, el gobierno de Alberto Fernández, que es uno de sus animadores, mantiene a la Argentina dentro del Grupo de Lima.

La Conferencia será también la oportunidad para una clarificación de posiciones al interior de la izquierda y de las organizaciones convocantes.

El Frente de Izquierda-Unidad se ha desarrollado en Argentina, pese a sus límites, como un polo de independencia de clase, en oposición a las distintas variantes patronales. Sin embargo, en su propio seno anidan tendencias disolventes. Este problema puede entenderse examinando el caso del Psol brasileño, un armado centroizquierdista y electoralista que está integrado por las organizaciones hermanas del resto de los partidos del FIT-U (excepto por el MRT-PTS, que de todos modos solicitó su ingreso).

En oposición a estos armados, defendemos el desarrollo de partidos revolucionarios.

  Consignas Las consignas de convocatoria para la conferencia virtual son “que la crisis la paguen los capitalistas”, “Fuera el imperialismo de América Latina”, “Fuera el FMI, no pago de las deudas externas”, “Vivan las luchas obreras y de la juventud precarizada. Ni despidos ni rebajas salariales. Abajo el racismo y la violencia y represión policiales”, “Por una salida de las y los trabajadores ante la pandemia y la crisis capitalista”. Como conclusión, el documento llama a “debatir las bases para luchar bajo las banderas de la independencia de clase, por gobiernos de trabajadores y por la unidad socialista de América Latina”. Vamos por una gran conferencia.  

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