Internacionales
31/7/2026
La irrupción migratoria en Ceuta y las políticas expulsivas de la Unión Europea

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Miles de personas lograron burlar este jueves 30 los controles de seguridad y vallados limítrofes e ingresaron en la ciudad española de Ceuta, en la frontera con Marruecos, en el continente africano. Se trata del mayor arribo en una sola jornada desde mayo de 2021, cuando entraron cerca de cinco mil personas en apenas veinticuatro horas.
En su mayoría, los migrantes (que llegaron a nado o evadiendo un espigón) son jóvenes marroquíes que huyeron de su país de origen ante la falta de trabajo y posibilidades de estudio. En la riesgosa travesía, al menos 18 murieron en el camino. De acuerdo a los informes periodísticos, la Guardia Civil española se vio desbordada ante la masividad del contingente. Desde hace varios días se venía incrementando el flujo fronterizo, pero este jueves la situación dio un salto. Una vez llegados a territorio español, los migrantes se amontonaban frente a un centro de acogida.
Desde la derecha española (Vox y el Partido Popular), pero también desde el gobierno italiano y el gobierno estadounidense, se atribuyó la nueva crisis en Ceuta a una supuesta mano blanda del gobierno de Pedro Sánchez hacia los migrantes irregulares, y a un fallo judicial reciente que impide la devolución en caliente de los migrantes que llegan a nado.
Sin embargo, el gobierno de Sánchez estableció acuerdos con Marruecos para la contención (y deportación) de las oleadas migratorias, sobre todo después de la crisis de mayo de 2021. En el marco de esas negociaciones, incluso, España le dio una estocada a los reclamos independentistas del Sahara Occidental, pasando a secundar los planes del rey Mohamed VI. En septiembre de 2025, las fuerzas de seguridad marroquíes frustraron una tentativa terrestre de ingreso masivo a Ceuta similar a la que vimos este jueves. Más allá de la divergencia de enfoques entre los gobiernos europeos respecto a las migraciones, ninguno se priva de la represión y las devoluciones masivas, incluyendo al gobierno centroizquierdista español.
Las migraciones masivas responden, sencillamente, a la profundidad de la crisis capitalista, con sus hambrunas, pestes, desastres ambientales y guerras. Los números de refugiados y desplazados a nivel mundial, por encima de 100 millones, superan los de la segunda guerra. El discurso y las políticas crecientemente hostiles de la Unión Europea hacia las migraciones, en este marco, incentivan los pogroms de grupos ultraderechistas, como los que vimos recientemente en Reino Unido. El Parlamento Europeo aprobó a mediados de junio un proyecto que otorga mayores potestades para la detención a los agentes migratorios y habilita la apertura de centros en terceros países para la deportación. Es el modelo de la Italia de Giorgia Meloni, que anudó un pacto de ese tipo con Albania. El imperialismo, que destruyó con sus guerras y políticas de saqueo colonial a los países africanos y asiáticos, despliega ahora su represión contra las oleadas migratorias que parten de esos mismos países.
Frente a estas políticas reaccionarias, tenemos que promover la unidad de los trabajadores nativos y migrantes en una misma lucha contra los gobiernos capitalistas y el imperialismo.




