31/07/2020

La NBA y los Lakers de Lebron James gritan “Black Lives Matter”

Uno de los deportes más masivos del mundo refleja la lucha que se da en EE.UU.

Pocos analistas, diarios y portales del mundo le prestaron atención al doble (anotación de dos puntos) que LeBron James ejecutó a 14 segundos del final para que Los Ángeles Lakers derrotaran 103 a 101 a los Clippers de la misma ciudad. El dato de la vuelta de la NBA en Disney (Orlando) fue el grito contra el racismo, en tiempos en los que la rebelión estadounidense, desatada luego del asesinato de George Floyd, está muy lejos de terminar.

En efecto, la noticia en la vuelta del “mejor básquetbol del mundo” (luego del “parate” por la pandemia) fue que en los dos primeros partidos (New Orleans Pelicans vs Utah Jazz y Los Ángeles Lakers vs Los Ángeles Clippers) se dio la misma escena: los jugadores se juntaron sin importar el color de su camiseta, se abrazaron y escucharon las estrofas del himno estadounidense arrodillados, con remeras con la insignia “Black Lives Matters”. La pelea contra el racismo y el asesinato sistemático de las fuerzas de seguridad contra la comunidad negra es clara. El rechazo a la represión y al “gatillo fácil” se hizo sentir en estrellas del deporte como LeBron James, Anthony Davis y Dwight Howard.

Este hecho es histórico en las ligas mayores del deporte, cuyos estatutos prohíben explícitamente las alusiones políticas y, por sobre todas las cosas, los actos considerados “antipatriotas”, como lo es no escuchar el himno de pie. La imagen, en este caso, no fue algo aislado sino que tuvo el aval y hasta cierta promoción de la lucha antirracial.

La situación refleja dos elementos importantes. El primero es la repercusión que tiene la pelea del pueblo estadounidense. La rebelión que pone en jaque al gobierno de Trump cuestiona toda la estructura racista y de opresión a partir de la cual se construyó la “gran nación” de América del Norte. El acto de rebelarse contra tal sistema, que nació de los estratos más oprimidos de la sociedad, llega incluso a los estratos más acomodados de la comunidad negra (como son las estrellas de la NBA).

Ahora este punto nos lleva segundo elemento a considerar. El aval institucional de una liga que gira miles de millones de dólares, apunta a empalmar y simpatizar con una voz que ya se hizo popular. Esto habla bien del reclamo, no necesariamente refleja solidaridad consecuente por parte de la institución.

Se busca empatizar con algo que es masivo y eso tiene sentido: la comunidad negra y afrodescendiente hoy prima por sobre los jugadores blancos. Este proceso se aceleró desde la década del 70, en la época posterior a los Boston Celtics, equipo multicampeón que fue el primero, en 1964 (más de 20 años después del inicio de la liga), en tener en cancha un “quinteto negro”. Hoy, el deporte funciona al revés: los jugadores blancos son muchos menos en cantidad que los de la comunidad afrodescendiente.

Lebron James

Esto, en un deporte sostenido por un sistema de franquicias que se enriquecen de manera constante, posiblemente busque empatizar con una comunidad que es clave para su negocio pero para mantener esa pelea en “márgenes institucionales”.

Por eso, en general las declaraciones tuvieron como eje la “búsqueda de la paz” y no la necesidad de desenvolver aún más la rebelión. El que sí fue un poco más a fondo fue LeBron. “King James”, en declaraciones con el canal televisivo TNT apenas terminado el encuentro, dejó bien en claro cómo debe continuar esto: “vamos a mantener el pie en el acelerador contra el racismo”.

El deporte contra la opresión y el recuerdo de Colin Kaepernick

Esta posiblemente sea la más impactante imagen de varias que en los últimos meses aparecen en el deporte. Ya basquetbolistas, presentes y retirados, como Kareem Abdul Jabbar, han hecho alusión al respecto.

En cuanto al fútbol, el Liverpool inglés, campeón de la Premier League, hizo un homenaje con todos los jugadores arrodillados en el círculo central del campo de juego. Las primeras imágenes de la competición oficial en la liga de Alemania (la primera en volver luego de la interrupción por el coronavirus) fueron con un festejo de gol de Marcus Thuram (hijo de Lilian, campeón del mundo en Francia 98) para el Borussia Monchengladbach recordando a George Floyd. A su vez, Thierry Henry, exjugador del Barcelona y el Arsenal y hoy director técnico del Montreal Impact, bajó su rodilla al suelo en el primer partido de la MLS.

El automovilista Lewis Hamilton, por su parte, festejó la victoria en el circuito con el puño en alto, en una imitación del “black power”, saludo que los atletas Tommie Smith y John Carlos realizaron en el podio de los Juegos Olímpicos de México en 1968, que pasó a la historia como un emblema de la lucha por los derechos de la comunidad negra y contra su represión.

Colin Kaepernick

Todas estas alusiones del deporte marcan que la lucha del “Black Lives Matter” llegó para quedarse. La rebelión popular es tal que no hay lugar para su rechazo en el campo deportivo. Ha sido impuesta por distintos y distintas atletas a nivel mundial.

Esto contrasta y hace abordar al caso de Colin Kaepernick, jugador de la NFL (Fútbol Americano) que en 2016 apoyó la rodilla derecha en pleno himno de USA, en protesta contra los asesinatos policiales. Se negaba, en palabras propias, a mostrarle “respeto a una bandera en un país que oprime a la gente negra”. Como un secreto a voces se sabe que ese gesto le costó la carrera al “quarterback”, a quien la NFL le cerró muchas puertas y terminó quedando apartado.

El caso del jugador de fútbol americano fue recordado también a fines de mayo de este año, luego del asesinato de George Floyd. No solamente por los valores que puso arriba de la mesa la lucha de Kaepernick, sino por la postura física de su protesta. Colin se arrodilló como ese policía que mató a Floyd sin dejarlo respirar. Hizo un gesto corporal parecido para postular lo que en términos políticos es exactamente lo contrario. En las redes sociales se viralizó una foto compartida que tenía ambas imágenes, que se difundió con un mensaje, en forma de pregunta: “¿qué rodilla te molesta más?”. La respuesta es cada vez más clara.

 

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