La tregua precaria de Trump y China

Lo que dejó la reunión del G20

La reunión del G20 en Osaka, Japón, alumbró una tregua entre Trump y Xi Jinping. El mandatario yanqui dejó en suspenso la aplicación de aranceles por 325 mil millones de dólares a las importaciones chinas y levantó el veto que había ordenado en la venta de componentes a Huawei, mientras que su par chino se comprometió a aumentar las compras de soja y gas licuado –entre otros productos- del gigante americano.


Con todo, se mantienen los aranceles que ya habían dictado ambos países. El acuerdo fue recibido con alivio por las bolsas, dado que un salto en la guerra arancelaria amenazaba con profundizar las tendencias a la recesión económica. Estas tendencias, sin embargo, prosiguen su desarrollo: la consultora Nomura pronostica una desaceleración económica en Estados Unidos e incluso una mayoría de directores financieros se preparan para una recesión a finales de 2020 (Clarín, 29/6). En este contexto, la Reserva Federal norteamericana ha anunciado una pausa en su política de suba de la tasa de interés y se estima que procederá a una rebaja. Por otra parte, “el ciclo bursátil estadounidense pasó de estar en una fase de expansión a ubicarse en uno de ‘recesión’ por primera vez desde 2007” (El Cronista, 4/6), según un informe de Morgan Stanley. La desaceleración económica ya es una realidad en los llamados países emergentes. En Europa, el presidente del Banco Central, Mario Draghi, ha reconocido que serán necesarios “estímulos monetarios adicionales” para enfrentar el riesgo de una deflación. El Banco de Pagos Internacionales, por su parte, ha llamado en su informe del mes de junio a impulsar el gasto para contrarrestar estas tendencias. Y afirma que “la rentabilidad media en un gran número de economías avanzadas es ahora ‘sustancialmente menor’ que a principios de la década del 2000” (El País, 1/7). Diez años después de Lehman Brothers, el capital no puede escapar de su crisis.


Recule


La decisión de Trump de levantar el veto sobre Huawei, instituido con el pretexto de resguardar la “seguridad nacional”, constituye su segundo recule en pocas semanas, tras la abortada agresión militar contra Irán. Trump ha llegado a esa medida empujado por las propias compañías tecnológicas de su país, que venden software y componentes a la compañía china por 11 mil millones de dólares anuales. “La batalla contra Huawei despeñó a niveles pocas veces visto el rendimiento de las tecnológicas norteamericanas”, informa Clarín (30/6). Algunas de las tecnológicas venían evadiendo, inclusive, con diferentes ardides, el decreto del mandatario. Un decreto que planteaba, por otra parte, la posibilidad de represalias chinas, que es el principal productor de los metales raros que sirven en la fabricación de celulares.


La guerra comercial lanzada por Trump se ha transformado, en muchos aspectos, en un búmeran. Por lo pronto, son numerosas las corporaciones empresarias que se han expresado públicamente por los perjuicios que les causa esa guerra comercial.


Colonización


Todo esto no quiere decir que Estados Unidos haya renunciado al propósito de fondo que esconden las subas arancelarias. Y que no refiere solamente –ni principalmente- al problema del déficit comercial norteamericano: se trata del intento de frenar el desarrollo tecnológico chino y proceder a un salto en la restauración capitalista, cuyo proceso la burocracia quiere pilotear en sus propios términos. Como parte de esta disputa, se producen la puja por el dominio comercial y militar del Mar de China Meridional y por el status de Taiwán. Las recientes protestas de masas en Hong Kong también han disparado las tensiones.


Por todas estas tensiones de fondo, la tregua alcanzada en Japón reviste un carácter precario.


Ocaso del G20


Si el foco de los reflectores del G-20 estuvo puesto en la reunión bilateral de Trump-Xi, en buena medida ha sido por la “insustancialidad” del documento discutido, otro compromiso precario entre sus participantes. Aunque, a su modo, registra el cuadro de crisis, al referirse a  "la intensificación de las tensiones geopolíticas y comerciales", no logró una posición común sobre el cambio climático y omitió toda crítica al proteccionismo, lo que no sólo es resultado de las presiones de Trump, sino también del rumbo que asumen las potencias en la etapa. Emmanuel Macron, el presidente francés, ha llamado, a la luz de los límites de la reunión, a "cambiar el formato del G20".


La crisis capitalista hace mella en todos los armados políticos y diplomáticos.