Líbano bajo fuego sionista, un frente clave de la agresión imperialista en Medio Oriente

Ya son casi 500 los muertos por los ataques de Israel, en medio de la ofensiva de Estados Unidos contra Irán y los pueblos de la región.

Ataque israelí a Líbano

Líbano se ha transformado en uno de los frentes más sensibles de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Hasta aquí, son casi 500 los muertos que dejaron los ataques sionistas contra el país de los cedros (incluyendo cerca de un centenar de niños), y más de medio millón de desplazados internos, sobre una población total de apenas cinco millones de personas.

Tras el asesinato del ayatollah Ali Khamenei por parte del sionismo y el imperialismo, la milicia chiíta libanesa Hezbollah respondió con ataques aéreos contra bases militares israelíes, tratando de vulnerar el sistema antimisiles Domo de Hierro. En respuesta, Israel retomó sus bombardeos y amplió su ocupación territorial en el sur del Líbano, desplegando nuevas tropas y tanques, y lanzó órdenes de evacuación masiva a la población civil. Los ataques de la aviación sionista se concentran en los suburbios de Beirut, la capital. El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, amenazó con transformarlos en Khan Yunis, uno de los territorios destruidos de la Franja de Gaza. A su vez, Tel Aviv ordenó el desplazamiento de todos los libaneses que viven al sur del río Litani, ubicado a 30 kilómetros de la frontera con Israel. De acuerdo a Hezbollah, se han dado enfrentamientos directos con tropas israelíes en la zona.

Hezbollah reemprendió sus lanzamientos aéreos contra Israel después de quince meses de tregua. “La era de la paciencia ha terminado, sin dejarnos más opción que regresar a la resistencia”, señaló uno de sus dirigentes, Mahmud Qmati, según reportó el diario español El País (3/3).

La tregua entre Israel y Hezbollah, en noviembre de 2024, estableció el cese de los lanzamientos aéreos de la milicia chiíta contra Israel (que había emprendido en octubre de 2023, en solidaridad con el pueblo de la Franja de Gaza) y el compromiso de un repliegue de sus miembros al norte del río Litani, a cambio de la detención de los bombardeos masivos israelíes (que dejaron más de 3 mil muertos) y el fin de la ocupación israelí en un plazo de 60 días.

Israel, por supuesto, no cumplió sus compromisos. Sus tropas permanecieron en el terreno y los ataques contra posiciones de Hezbollah y contra la población civil continuaron, dejando un total de 400 muertos adicionales hasta el estallido de la nueva guerra con Irán.

En el medio, asumió en el Líbano un nuevo gobierno afín a Estados Unidos y Arabia Saudita. El nuevo presidente, Joseph Aoun (un cristiano maronita que fue también jefe de las fuerzas armadas), prometió el desarme de Hezbollah. Aoun contó con el respaldo de fuerzas sunitas, cristianas y drusas, pero también obtuvo el apoyo parlamentario de Hezbollah y Amal, las formaciones chiítas, que obtuvieron algunos lugares subordinados en el gabinete. Estos dos partidos no respaldaron, en cambio, la designación del nuevo primer ministro, el sunita Nawaf Salam. Hezbollah quedó debilitado tras la avanzada de Israel y la caída de Bashar Al-Assad en Siria, lo que seguramente pesó en este desenlace político.

Nada pinta mejor al nuevo gobierno libanés que el siguiente hecho. Mientras sus tropas se repliegan en el sur para evitar un choque con las tropas sionistas, el gobierno ordenó la prohibición de la actividad militar de Hezbollah y el lanzamiento de cohetes, y se esmera por proseguir el operativo de desarme de la milicia chiíta. Israel, de todos modos, no se muestra conforme, y amenaza. “Hacemos un llamamiento y advertimos: actúen antes de que nosotros hagamos aún más”, dijo el ministro de Defensa israelí, Israel Katz.

Francia, la vieja potencia colonial del Líbano, anticipó, por su parte, un megadespliegue de fragatas, portahelicópteros y del portaviones nuclear Charles de Gaulle en Medio Oriente. Entre sus objetivos, figura el acompañamiento de buques comerciales y el quiebre del bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de Irán. Con la hipocresía característica de la Unión Europea, el presidente galo, Emmanuel Macron, lo bautizó como un operativo “defensivo”.

Derrotemos la agresión imperialista-sionista contra Irán. Fuera las tropas sionistas del Líbano. No al genocidio del pueblo palestino. Por una federación socialista de pueblos de Medio Oriente.

Derrotar la agresión imperialista-sionista es de principal interés de los trabajadores de Argentina y del mundo
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