Internacionales
27/3/2026
Luchemos en América Latina por la derrota imperialista-sionista en Irán y en apoyo al pueblo palestino
Aporte del Partido Obrero a la conferencia de Masar Badil en Brasil
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Denunciamos el reaccionario “plan Trump” para Gaza y su protectorado colonial
Del 28 al 31 de marzo se llevará a cabo en San Pablo, Brasil, una nueva conferencia de la organización Masar Badil (Movimiento Ruta Revolucionaria Alternativa Palestina), que congregará a grupos y activistas que apoyan la causa palestina. Vanina Biasi, legisladora porteña del Partido Obrero-Frente de Izquierda, participará del evento. A continuación, compartimos un texto del PO a la conferencia.
El Partido Obrero saluda esta conferencia de Masar Badil y su contribución a la lucha por una Palestina libre en momentos convulsivos en Medio Oriente, tanto por el genocidio en la Franja de Gaza como por la agresión imperialista y sionista contra Irán.
Frente a la agresión lanzada por Estados Unidos e Israel, que desencadenó una guerra regional, no somos neutrales. Defendemos el derecho de Irán a defenderse y llamamos a la movilización de los trabajadores del mundo por la derrota del imperialismo y el sionismo, que abrirá mejores perspectivas para todos los pueblos del mundo.
La guerra contra Irán marca una profundización de las tendencias a una nueva guerra mundial, que ya se pueden ver en la guerra de Ucrania y en las tensiones en el Pacífico. La crisis capitalista global intensifica los choques entre las potencias y las guerras de sometimiento colonial, frente a las cuales los trabajadores del mundo deberán levantar la bandera del choque de clases y del triunfo de la clase trabajadora por sobre los intereses del capital extractivista y de los trillonarios. Estas no son más que las banderas del socialismo, del fin de la propiedad privada y de la puesta al servicio de las mayorías populares de los avances tecnológicos que, bajo esta etapa imperialista, terminan al servicio de las guerras y de los negocios de un puñado de empresarios multimillonarios.
Nuestro planteo antiimperialista parte de la base de que el capitalismo es el gran motor de esta deriva de guerras, genocidios y sometimiento económico. Son esas relaciones capitalistas y esos intereses los que llevaron a que experiencias políticas que se postularon como alternativa al imperialismo hayan desaparecido prácticamente, o estén siendo objeto de la manipulación explícita del imperialismo. Esa es la marca de lo que fuera la experiencia bolivariana en América Latina con gobiernos que se proclamaron desde “populares” a “socialistas”, pero que terminaron totalmente condicionados por los intereses capitalistas que controlan las reservas de petróleo, gas y otras riquezas naturales de la región.
No compartimos ni apoyamos experiencias políticas como la del gobierno iraní ni a ningún capitalista, ni sus instrumentos de disciplinamiento social mediante los cuales se oprime a la clase obrera y a las mujeres, y se reprimen sus manifestaciones de lucha bajo el manto de que cualquiera que protesta es proimperialista. Sin embargo, ningún movimiento proimperialista o sionista que intente instrumentar el descontento popular contiene el germen de la superación del estadío actual, sino que, por el contrario, frustrará el desarrollo de un verdadero movimiento de liberación. Los aliados de regímenes opresivos y oscurantistas como el de Arabia Saudita (base militar del imperialismo yanqui), o aquellos que están involucrados en las oscuras redes criminales de Epstein, no pueden parir un verdadero movimiento popular. Por eso mismo, rechazamos el planteo de la fracción kurda que se postuló para avanzar por tierra contra Irán, en el marco de la agresión imperialista.
Las conductas de los países árabes de la región, a lo largo de la historia de instalación y desarrollo del Estado tapón del imperialismo que es Israel, estuvieron guiadas por el interés capitalista de las burguesías árabes y no por el interés de los pueblos árabes, que son totalmente solidarios con sus hermanos palestinos. Otra vez, la lucha es anticapitalista y socialista.
Si el pueblo iraní derrota la agresión imperialista y sionista, quedará mejor posicionado para enfrentar a su propio régimen político.
América Latina
En América Latina, los gobiernos se han dividido en dos grandes bandos frente a la ofensiva imperialista.
Por un lado, los gobiernos de Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Honduras y El Salvador, entre otros, son tributarios de la Casa Blanca. Uno de los ejemplos más bochornosos es el de la Argentina, cuyo presidente, Javier Milei, dijo en un discurso en Nueva York que “vamos a ganar la guerra” y se proclamó como “el presidente más sionista del mundo”. El Frente de Izquierda se movilizó a la Cancillería para repudiar este involucramiento en la guerra.
Por otro lado, están los llamados gobiernos “progresistas” o “nacionales y populares” (Brasil, Uruguay, Colombia y México), que promueven una negociación en los marcos de la ONU. Estos gobiernos, igual que el peronismo en la Argentina, buscan una contemporización con el imperialismo y evitan la movilización popular.
Nosotros planteamos otro camino. Ante la ofensiva imperialista en América Latina (invasión de Venezuela, intensificación del bloqueo contra Cuba, amenazas a Colombia, etc.), desde el Partido Obrero formulamos el planteo de un paro continental. Defendemos el mismo método ante el genocidio en Gaza y la guerra en Irán: la movilización de los pueblos del mundo sin que ningún interés capitalista minoritario se anteponga a los intereses populares y de clase. Nuestra búsqueda es la del empoderamiento de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud precarizada tras un programa anticapitalista y socialista.
¡Abajo el protectorado colonial en Gaza!
Denunciamos el reaccionario “plan Trump” para Gaza y su protectorado colonial. Denunciamos el apoyo de las monarquías del Golfo, la Autoridad Palestina y el Consejo de Seguridad de la ONU a esa hoja de ruta imperialista y la abstención de China y Rusia, que no ejercieron su derecho a veto y mantienen toda clase de vínculos comerciales con Israel. Reclamamos a los Estados la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con el Estado sionista.
El sionismo y sus planes de un Gran Israel son incompatibles con la paz en la región y la conducen a la barbarie.
Para cubrir estas masacres, se busca silenciar la movilización en el mundo. Bajo el falaz argumento que equipara antisionismo y antisemitismo, se reprimen manifestaciones, se abren causas judiciales a quienes se pronuncian contra el genocidio y se ilegalizan organizaciones, como Palestine Action en el Reino Unido. Decimos: ¡antisionismo no es antisemitismo! ¡No a la persecución de los que luchan!
Defendemos el derecho a la resistencia del pueblo palestino, el derecho al retorno de los desplazados, y la perspectiva de una Palestina única, laica y socialista. No al genocidio en Gaza. No a la anexión de Cisjordania. Por la derrota del imperialismo y el sionismo en Irán y Líbano. Por una federación socialista de pueblos de Medio Oriente.



