Internacionales
5/10/2026
"Octubre francés"
La lucha de los estudiantes galos y sus similitudes con la Argentina.
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En las últimas semanas, el mundo entero y en particular, quienes nos involucramos en el movimiento estudiantil y los sectores en lucha, hemos puesto el foco en una de las rebeliones estudiantiles más grandes de los últimos años.
Desde el pasado 17 de septiembre, en las zonas periféricas de la ciudad de París (conocidas como ‘banlieues’), surgió una escalada de movilizaciones estudiantiles, que comenzó con una barricada en el liceo Saint-Exupéry, en apoyo a sus docentes que se encontraban en huelga. La protesta y el método de los estudiantes se viralizó rápidamente en redes sociales, lo que provocó que otros estudiantes de toda Francia replicaran este método de protesta en las principales ciudades del país, bloqueando cientos de liceos.
Las acciones apuntaron a conquistar reivindicaciones concretas: mejoras en las condiciones edilicias, como bien relató un estudiante de 16 años: “No hay agua en los baños y las clases se encuentran en mal estado. A menudo hay ratas y vemos cucarachas en los pasillos”; acabar con la supresión de puestos universitarios; aumento de becas en número y monto; además de exigir que se contraten más docentes para el funcionamiento de estos colegios, con salarios y condiciones dignas. Según un estudio realizado por el principal sindicato docente de Francia (Snes-FSU) el 69% de los equipos docentes en los colegios y los liceos se encontraban incompletos al iniciar el nuevo ciclo lectivo.
Estos objetivos no son para nada alejados de los que venimos peleando desde el movimiento estudiantil en Argentina. El deterioro de las condiciones de cursada se ha ido acrecentando año tras año. Desde el lado universitario, Milei nos debe una Ley de financiamiento educativo, lo que provocó el abandono de miles de docentes a lo largo de todo el país. Por el lado de los secundarios, no han sido pocas las movilizaciones que se han originado por las condiciones de los colegios, como por ejemplo la falta de agua o estufas para aguantar el invierno.
Como señala el portal El Salto Diario: “las protestas de los estudiantes se han generalizado en todos los departamentos galos (provincias)”. El jueves 1 de octubre, fue el día de más acción y radicalización de la lucha. Hubo acciones en más de 1.000 escuelas secundarias, a las cuales el gobierno nacional de Emmanuel Macron decidió responder con violencia y represión. La policía detuvo a más de 5.000 jóvenes y dejó heridos a muchos otros. Se han hecho muy virales diversos ejemplos, que demuestran la brutalidad policial. Por ejemplo, en Saint-Ouen un policía le disparó una granada de gas lacrimógeno a un joven de tan sólo 14 años, sufriendo una fractura de mandíbula y perdiendo varios dientes en el acto.
Sin embargo, la represión no hizo más que alimentar la lucha. Como señala una de las estudiantes involucradas en el conflicto: "Nos enfurece aún más. La Policía no tiene derecho a golpearnos ni a lanzarnos gases lacrimógenos". El 2 de octubre, el gobierno decretó el cierre de alrededor de 400 instituciones educativas. Además, Macron prohibió las protestas enfrente de las mismas, lo que no dejó otra opción más que movilizar, a lo que se sumaron estudiantes universitarios, obreros y padres. De ahí surgen las miles de imágenes que se han hecho muy populares los últimos días de estudiantes enfrentándose a la policía e incendiando patrulleros y barricadas.
Esta lucha, que inició por reivindicaciones concretas en barrios populares, no ha hecho más que generar una enorme crisis política al interior del gobierno francés y en el oficialismo. El próximo año se llevarán a cabo las elecciones presidenciales, y todos los esfuerzos se reducen a llegar bien parados a las mismas (aunque en el presupuesto planeado para el 2027, se estipula que los gastos destinados al financiamiento educativo se encontrará un 1.7% debajo de la inflación anual). El gobierno ha señalado al partido de La Francia Insumisa y a Melenchon de estar detrás de las movilizaciones. Si bien el referente ha mostrado su apoyo a estas movilizaciones, la realidad es que han partido de la organización independiente.
Por otro lado, la conmoción ha sido tal que varios sindicatos e inclusive la CGT se ha pronunciado a favor de estas protestas, convocando a una gran movilización para el 6 de octubre, en repudio de la violencia policial y por las demandas de estudiantes y docentes, tal como declaró una profesora: "La violencia es lamentable, pero cuando las demandas no son escuchadas durante años, y dado el contexto político y geopolítico, hay varias condiciones que ponen a los estudiantes en un estado real de ansiedad".
Las movilizaciones de Francia son un ejemplo tanto por los métodos utilizados como por la similitud de las reivindicaciones. Hagamos lo posible para que el próximo 15 de octubre seamos millones en las calles, en contra de la extranjerización de nuestras tierras y a favor del financiamiento educativo. No dejemos de mirar esta clase de luchas, porque no hay diferencias entre la clase obrera europea y latinoamericana, porque la mejor forma de enfrentar el ajuste de gobiernos como el de Milei y Macron es a través de la huelga general.



