Otro tiroteo masivo en Estados Unidos

Una creciente descomposición social.

Annunciation Catholic School.

Una mujer disparó contra la iglesia católica de una escuela ubicada en Minneapolis, asesinando a dos niños de ocho y diez años e hiriendo a otras 17 personas. La atacante se quitó la vida en el lugar de los hechos, tras ejecutar la matanza.

Entre los heridos hay otros 14 menores de edad y tres adultos. Robin Westman, la persona señalada por el FBI como ejecutora del tiroteo, contaba aparentemente con un arsenal. Para llevar adelante el ataque en la escuela, se equipó con un rifle, una escopeta y un revólver de nueve milímetros, y habría bloqueado sus puertas con dos tablones para impedir que la gente escapara.

Unos videos subidos a YouTube, que ya han sido eliminados, están siendo investigados por la policía por tratarse, supuestamente, de material hecho por Westman. En ellos, aunque no se muestra el rostro de la persona que habla, se ven armas, municiones y cargadores con mensajes fascistas, antisemitas (reivindicación del Holocausto) y xenófobos; incluso aparecen frases como “Mata a Donald Trump”. Además, la atacante admiraba a otros tiradores y llevaba tiempo planificando la masacre, según los medios.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem (la misma que ejecuta la guerra contra los migrantes), relacionó los hechos con la identidad sexual de la atacante. "Sabemos que el asesino es un hombre de 23 años que se identifica como transgénero. Este monstruo perturbado atacó a los más vulnerables". Un burdo ataque a las diversidades sexuales que no resiste el menor análisis.

Del otro lado del espectro político, funcionarios de Minnesota -Estado donde ocurrió la matanza-, pertenecientes al Partido Demócrata, propusieron una reforma en la tenencia de armas, cuando ese camino se ha ensayado muchas veces, sin lograr mayores resultados.

Ninguno de los dos partidos quiere discutir el problema de fondo. El militarismo yanqui, la permanente creación de enemigos externos e internos y la desquiciante brutalidad del aparato estatal son el caldo de cultivo perfecto para la proliferación de mass shooters.

Los tiroteos en las escuelas llegaron a su máximo (83) en 2024, según Gun Violence Archive, Education Week y Everytown for Gun Safety, aumentando sostenidamente desde 2008 –se multiplicaron por cuatro durante ese periodo.

De esos 83, 27 tuvieron lugar en campus universitarios y 56 en centros de enseñanza primaria y secundaria. Incluso los hay en guarderías. El saldo es barbárico: 38 personas sin vida y 116 heridas. Texas registró la mayor cantidad de tiroteos (61 de los 83) y Washington DC la tasa más alta de ataques en relación a su población –casi 1 tiroteo por cada 100.000 habitantes. El año 2022, por otra parte, fue el año más mortífero con 47 víctimas mortales.

Más en general, en 2024 han muerto 15.717 personas por armas de fuego, según The Gun Violence Archive –menos de 2.000 corresponden a muertes no intencionadas y poco más de 600 a suicidios. Asimismo, ese mismo año se registraron 479 tiroteos masivos –aquellos que terminan con cuatro o más muertos. En 2023, los tiroteos en total alcanzaron un ratio de 2 por día.

En cuanto a la violencia estatal, Trump desplegó la Guardia Nacional en Washington DC y Los Ángeles, y se apresta a hacer lo mismo en otras ciudades. En el segundo caso, lo ha hecho para reprimir protestas contra su política deportadora antinmigrantes. Su objetivo es mantener disciplinada a la población en un contexto de agudización de los antagonismos sociales.

Los tiroteos masivos, en definitiva, son un indicio de la descomposición social creciente y la decadencia de los Estados Unidos.

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