Internacionales
3/8/2026
Una consigna que la izquierda debe levantar: ¡fuera el imperialismo español y la Otan de Ceuta y Melilla!

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La irrupción desesperada de 60 mil marroquíes en Ceuta y Melilla, la muerte de más de 80 personas que se ahogaron, el hambre y las privaciones de los restantes, que son más de la mitad de los habitantes de estas ciudades, el envío de refuerzos militares por el gobierno del PSOE para reprimir y “poner orden”, han sido analizados en otras notas. Es urgente denunciar estas barbaries contra los inmigrantes desesperados y reclamar el retiro inmediato de los militares, los plenos derechos para los inmigrantes y satisfacer sus necesidades más inmediatas, repudiando abiertamente los llamados de la derecha fascistoide a ahogar en la sangre de la represión los reclamos y necesidades del pueblo africano.
Pero quiero concentrar esta nota en la necesidad de que la izquierda socialista revolucionaria levante una consigna esencial contra el imperialismo español y los planes guerreristas de la Otan.
España ha jugado (y juega) un rol imperialista directo sobre Marruecos. Producto de la lucha interimperialista por el “reparto del mundo” Francia tuvo, a principios del siglo XX, varios choques con Alemania, que llegaron al borde de la guerra. Fueron un preámbulo de la Primera Guerra Mundial estallada en 1914. En 1911, por ejemplo, se produjo la crisis de Agadir, cuando Alemania envió un acorazado a este puerto marroquí para cuestionar la ocupación francesa. El conflicto se “solucionó” por la entrega de Francia de otros territorios africanos a la ocupación imperialista alemana. En 1912 se dividió el territorio de Marruecos entre Francia y España, estableciendo dos “Protectorados”. No debemos olvidar que en los inicios de la guerra civil española en 1936, el golpe contra la República se desenvolvió a partir del levantamiento del ejército dirigido por Franco y los militares derechistas partiendo desde Ceuta, Melilla y Tetuán en Marruecos donde había un ejército colonial de casi 40 mil militares.
Trotsky planteaba, entonces, la urgencia de agitar por la independencia total de Marruecos y el retiro imperialista de dicho territorio, como forma de golpear a la base de sustentación social contrarrevolucionaria de las fuerzas franquistas.
Para no hacerla larga, recordemos que Marruecos recién obtiene su independencia de España y Francia en 1956, instalando una dictadura monárquica (Mohammed V). Pero España se queda con las “ciudades/estado” de Ceuta y Melilla. Dos ciudades de unos 80 mil habitantes cada una que viven en gran parte del presupuesto de la metrópoli española y donde casi una cuarta parte de su población son militares (y sus familias). Son dos enclaves imperialistas -controlados por España, en el norte de Africa, integrantes de la Unión Europea y protegidas por la adhesión española al pacto de la Otan imperialista- de gran importancia para el control del estrecho de Gibraltar y la navegación del Mediterráneo. El tráfico marítimo más que duplica al del estrecho de Ormuz. Estas ciudades son parte de la “fortaleza de Europa” para impedir el ingreso de migrantes provenientes de Africa a Europa en búsqueda de trabajo y mejores condiciones de vida. Marruecos es el primer socio comercial de España, con un superávit de más de 3.000 millones de euros a favor de los peninsulares. Junto con Francia, España es uno de los mayores “inversores” en la economía de Marruecos (hay 350 empresas españolas instaladas).
Desde la independencia de 1956, Marruecos reclama la devolución de Ceuta y Melilla.
En el dispositivo de lucha antiimperialista de la izquierda socialista revolucionaria, la consigna de la devolución de Ceuta y Melilla a Marruecos no puede faltar. El PSOE en el gobierno hace oídos sordos a este reclamo y junto con la derecha fascistoide plantea que estas ciudades norafricanas son parte de la “nación española”. La izquierda debe incorporar a su programa de lucha este reclamo anticolonial. No olvidemos que el principal enemigo de los trabajadores está en su propio país.




