Juventud
2/10/2026
Buenos Aires: los secus en movimiento
Crece el antimileísmo y también la simpatía por la izquierda.
El pasado 16 de septiembre, en el 50 aniversario de la Noche de los Lápices, miles de estudiantes secundarios bonaerenses se movilizaron combativamente por la ciudad de La Plata. Las diagonales se colmaron de pibes y pibas que marcharon con cánticos de repudio a Milei y recordando la lucha de los 30 mil compañerxs desaparecidxs bajo la última dictadura militar genocida.
Antimileísmo a pleno
La magnitud de la movilización echa luz sobre un fenómeno más profundo: los estudiantes secundarios, que hace poco más de cuatro años constituyeron un verdadero punto de apoyo clave para el ascenso libertario, en la actualidad representan un sector que ingresa a la política, de forma mayoritaria, para rechazar las políticas del gobierno de Milei. Los secus hoy están en un choque abierto con las ideas y la política libertaria.
Por eso las agrupaciones que representan a Milei no hicieron pie en los centros de estudiantes. La casi totalidad de centros se ubica en el campo de la oposición al oficialismo violeta. En ese activismo estudiantil destacan las pibas que se organizan por la ESI, contra los reaccionarios códigos de vestimenta, contra los femicidios y en defensa del aborto legal, seguro y gratuito.
Los límites de la movilización peronista
La marcha del 16 de septiembre marcó, también, los límites que tiene el movimiento: se encuentra mayoritariamente encorsetado bajo las distintas ramas del peronismo bonaerense. Tan profunda es la subordinación de centros y federaciones al PJ que la previa de la histórica jornada de la Noche de los Lápices fue noticia por una interna brutal entre los centros de estudiantes que responden a Kicillof y aquellos que responden a La Cámpora. Estos últimos denunciaron que el gobernador no les facilitaba micros para que los estudiantes del conurbano lleguen a La Plata, mientras sí se los daba a la UES kicillofista. Finalmente la UES y la FES pactaron una movilización común pero con distintas cabeceras.
El contenido de la disputa fue únicamente internista: la FES quería hegemonizar la movilización bajo la consigna “Cristina Libre” mientras que la UES pretendía que la movilización sea una herramienta de uso electoral para Kicillof y sus ansias presidenciales. Ni la UES ni la FES levantaron en la movilización ninguna reivindicación actual en defensa de la educación pública. No denunciaron el estado edilicio calamitoso de los colegios bonaerenses, ni los salarios de miseria que Kicillof les paga a docentes y auxiliares; tampoco denunciaron el vaciamiento del programa Mesa por parte del gobernador, no hablaron de la violencia brutal que sufren los y las docentes en las escuelas, etc.
Se encargaron de que las consignas de la movilización queden reducidas a un ejercicio de memoria y a lo sumo a criticar a Milei. Tampoco, como se desprende de su accionar, plantearon ninguna continuidad ni plan de lucha en defensa de la educación pública en la provincia de Buenos Aires, pese a que, como enumeramos más arriba, los motivos sobran.
Los estudiantes independientes y la izquierda dijimos presente
En contraste con la orientación peronista-kirchnerista se movilizaron los centros de estudiantes y agrupaciones independientes y de izquierda. Dicha movilización fue grande, con centros de estudiantes representativos del conurbano.
Se destacó por la combatividad de las consignas contra el gobierno nacional y por su clara delimitación del ajuste del gobierno bonaerense.
Los desafíos próximos y el papel de la izquierda
Posterior al 16, en muchos secundarios se están realizando elecciones de centro. Nuevamente las agrupaciones mileístas brillan por su ausencia. La novedad es la formación de listas independientes que se organizan por izquierda, en oposición a las direcciones peronistas fuertemente burocratizadas y aparateadas. Este fenómeno ocurre en toda la provincia. Existe una nueva camada de activistas que quieren enfrentar a Milei pero también al ajuste de Kicillof y que no quieren que sus centros sean llevados de las narices por el PJ bonaerense y sus camarillas. Es muy claro que la simpatía popular que despierta el Frente de Izquierda -y Bregman en particular-, por estar siempre del lado de los trabajadores, enfrentar sin condicionamientos a Milei y no transar con nadie, es un activo clave para que cientos de secus vean en la izquierda una herramienta para organizarse en defensa de la educación pública.
La izquierda tiene un enorme desafío que es aportar al desarrollo de un movimiento secundario independiente. Colaborar en la formación de centros independientes al Estado, democráticos y de lucha. Se trata de un nuevo movimiento estudiantil que, mediante la politización y la experiencia viva en materia de lucha y organización, puede dar saltos agigantados. Las corrientes izquierdistas que tengan una lógica de aparato y que divorcien a los activistas estudiantiles de la lucha al interior de sus centros le estarán haciendo un flaco favor al PJ.
Desde la UJS estamos convencidos de la potencialidad de los secus en la pelea más general contra el gobierno y en la construcción de una juventud revolucionaria de masas en nuestro país. Nuestra revista “La Caldera”, en su edición especial a 50 años de la Noche de los Lápices, se colocó masivamente (más de 100) entre secus de toda la provincia. Busca ser un aporte a la organización de los pibes y pibas bajo las banderas del socialismo.
Este es el camino. ¡Vivan los Secundarios!





