Juventud

30/8/2022

Plan Empleo Joven: trabajo barato y temporal para multinacionales y tercerizadas

Larreta explota la necesidad de la juventud por conseguir un empleo.

Edición: Prensa Obrera

Mediante el “Plan Empleo Joven”, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires busca que jóvenes de entre 18 y 24 años, uno de los sectores más golpeados por la falta de acceso al mercado laboral, trabaje en empresas a las que el Estado subsidiaría durante 12 meses con el pago de esos salarios. Las propuestas laborales son en grandes cadenas de comida rápida, como KFC o Wendys, o en call centers tercerizados. El gobierno de Larreta se aprovecha de una situación de enorme desempleo y subempleo entre la juventud para armar un negocio para grandes multinacionales y tercerizadas garantizándoles mano de obra gratuita por labores superexplotadas.

Milagros Mariatti tiene 24 años, es estudiante de medicina e ingresó a CAT este año. Ella se desempeña como operadora de atención al público y ventas, representando al Banco Santander. De su experiencia y la de sus amigas, conoce de primera mano las dificultades que afrontan los jóvenes de su edad para insertarse en el mercado laboral (La Nación, 29/8).

Actualmente, 1896 jóvenes de entre 18 a 24 años están en proceso de incorporación a las 459 empresas que adhirieron al Plan Empleo Joven. En total, se inscribieron más de 16.000 aspirantes. El programa no garantiza la estabilidad laboral de quien se contrate: la empresa podrá despedirlos cuando quiera. Esto queda incluso explicitado en la normativa que regula el plan y termina de constituir una mano de obra más descartables, puesto que son rubros donde precisamente la rotación laboral es altísima, como es el caso de los call centers donde la trayectoria laboral debe ser corta por una cuestión de salubridad.

A la vez, habilita a que la empresa beneficiada despida sin causa a trabajadores con antigüedad. Solo prohíbe el acceso al beneficio a aquellos que despidan a más del 15% del personal, pero si despiden al 15% pueden ser beneficiarios. De esta manera, las empresas podrán deshacerse de trabajadores con mayores salarios, teniendo la indemnización financiada por el Estado porteño.

Por otro lado, la remuneración del trabajador estará determinada por el salario mínimo, que no llega a cubrir la mitad de la canasta de pobreza, o por el salario de convenio. Sin embargo, es usual que las empresas tengan artilugios legales para encuadrar a trabajadores fuera de convenio, sobre todo porque la Ciudad pagaría el 100% del salario del trabajador.

El gobierno y las patronales no tienen una respuesta para resolver el problema del desempleo. Las empresas sacan provecho de esta situación para maximizar las ganancias y el gobierno actúa como una agencia de empleo precario, a la vez que demuestra no tener vergüenza en explotar publicitariamente la necesidad de la juventud de conseguir un empleo, sobre todo en el medio de una estampida inflacionaria que pulveriza los ingresos de todas las familias trabajadoras.

Este es el modelo de reforma laboral que promueve Larreta, por eso también arma el plan Puente Empleo, que busca reducir la asistencia social ofreciéndole mano de obra barata a las patronales, se presenta como un abanderado de la precarización laboral con la reforma del Estatuto Docente, promueve las pasantías esclavizadoras para estudiantes secundarios, le niega el pase a la carrera profesional a las enfermeras, tiene 18.000 contratados en la propia planta municipal, y permitió el despido de una trabajadora embarazada del Teatro Colón, quien logró su reincorporación fruto de la lucha.

Se avecinan nuevos ataques a los convenios colectivos de trabajo, en línea con la reforma laboral que demanda el Fondo. En la Ciudad y en el país necesitamos una reorganización laboral a partir de la generación de empleo genuino impulsando obras públicas, viviendas populares y el desarrollo industrial y tecnológico, respetando los convenios colectivos y con salarios iniciales iguales a la canasta familiar.

La generación de trabajo genuino no vendrá de la mano de quienes votan acuerdos con el FMI, por eso se torna urgente la necesidad de un paro nacional y plan de lucha resuelto desde la unidad de trabajadores ocupados y desocupados.