14/05/2021
HACIA EL II CONGRESO DEL PDT

A 15 años de la ESI, la aplicación actual es un bloqueo para el acceso a nuestras identidades y sexualidades

Redoblemos la lucha por una educación sexual laica y científica
Agrupación 1969.

Este año se cumplen 15 años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral, tiempo más que suficiente para hacer un balance sobre su aplicación y sus límites. En lo concreto, el resultado ha sido que solo 2 de cada 10 estudiantes tienen acceso a la ESI en sus colegios (esto sin contemplar la educación superior). Aún así, gobierno tras gobierno han resaltado la “importancia” de la misma, y creado políticas alrededor de la ESI para “garantizar su aplicación”, es el caso del Observatorio Federal de Educación Sexual, con el ministro Trotta a la cabeza (el mismo que planteó que «hay que respetar la mirada de las Iglesias»), y las demagógicas Semanas de la ESI en la Provincia de Buenos Aires. Mientras tanto, no hay formación docente, ni presupuesto, herramientas y contenidos acordes para aplicar la ESI que necesitamos les jóvenes.

Desde el Plenario de Trabajadoras y la UJS lanzamos la campaña “ESI – 15 años: vamos por educación sexual laica y científica en todos los niveles educativos”. Esta campaña se enmarca en la convocatoria al II Congreso del Plenario de Trabajadoras, que se realizará de manera virtual el 29 de mayo.

Aún sin ESI, hay educación sexual

El vacío que genera el no acceso a información más que necesaria sobre los vínculos, la corporalidad, la sexualidad y la autopercepción y demás temáticas, es llenado por contenidos que son impartidos de manera directa o indirecta por el Estado, las Iglesias y las industrias capitalistas. Como se ha dicho muchas veces, la pornografía, las propagandas, y los preceptos oscurantistas clericales imponen las formas de organización tradicionales de la familia, los roles de género y sus funciones sociales.

Así, el Estado y las Iglesias utilizan la familia tradicional cisheterosexual como herramienta de disciplinamiento social. Las personas que se ubican por fuera de los roles asignados por la división sexual del trabajo son excluidas, perseguidas e invisibilizadas por disrumpir este modelo. Sus expresiones en la sociedad; el machismo, la misoginia, el odio hacia las personas LGBT+, son parte de la “educación sexual” que reciben les trabajadores desde su nacimiento, provocando tasas altísimas de discriminación, ataques y hasta asesinatos en nuestra comunidad.

El Estado y las Iglesias bloquean el acceso a la identidad

Un relevamiento presentado en la Legislatura bonaerense arrojó que las niñeces trans revelaron sus primeras manifestaciones de autopercepción de su género en un 46% entre los 1 y 4 años y un 31% entre los 5 y los 8. Estos datos comprueban la importancia de la existencia de espacios de desnaturalización de los preceptos binarios desde temprana edad, para no convertir un proceso de autopercepción y acceso a la identidad en un calvario para miles de niñes y adolescentes.

Este mismo informe revela, a su vez, que solo un preocupante 6% de las familias tuvieron como primera reacción la aceptación del género autopercibido de sus hijes. ¿Cómo podría ser de otra forma si a su vez les adultes fueron criades bajo un régimen profundamente binario, naturalizando la existencia de dos géneros con funciones sociales asignadas al nacer?

¿Cuál es el resultado de este caldo de cultivo de violencias hacia las diversidades sexuales y de género que empieza en la más temprana edad? Numerosos estudios han demostrado las altas tasas de suicidio de les jóvenes LGBT+ en relación a jóvenes cis y heterosexuales, producto de la discriminación en diversos ámbitos de socialización primaria (principalmente las familias y las escuelas) o de la obligación de ocultar sus identidades autopercibidas y sexualidades por temor a represalias. En una encuesta llevada adelante por la Subsecretaría de Diversidad Sexual en la provincia de Santa Fe, el 51% de les encuestades afirmaron haber intentado quitarse la vida al menos una vez, y más del 65% haber incurrido en autoagresiones.

El Estado y sus partidos vociferan hasta el cansancio sobre “la lentitud de los cambios culturales”, poniendo el eje en la educación recibida en el hogar y “la sociedad” como un ente abstracto, para mover el eje de su propia responsabilidad en la falta de difusión de información y disposición de recursos materiales que garanticen el acceso a nuestras identidades y sexualidades. Mismo, el sostén económico que proveen los gobiernos hacia la educación confesional y el asistencialismo clerical son fundamentales para la penetración de las Iglesias en los sectores populares, en pos de garantizar el bloqueo de expresiones que escapen a la norma cisheterosexual capitalista.

De la mano del dictado de contenidos biologicistas y binarios (en el caso de las instituciones donde se dicta educación sexual integral), el no cumplimiento de la Ley de Identidad de Género, es decir, el bloqueo registral en los listados institucionales con el nombre e identidad autopercibida y el no respeto al género y pronombres de las personas trans, travestis y no binaries, en los colegios e instituciones educativas, generan un ambiente hostil para el libre acceso a la identidad y sexualidad.

En conclusión, para las Iglesias hay presupuesto, para la aplicación de las leyes conquistadas por nuestro movimiento, no.

Vamos por la ESI que necesitamos

La Educación Sexual Integral funciona como una herramienta de acceso a información, y de reconocimiento de situaciones de violencia, en la medida que su aplicación sea sobre la base de las necesidades de les jóvenes y les trabajadores. Actualmente, su aplicación biologicista y binaria, fomenta la instalación de preceptos oscurantistas y clericales en la sociedad y nos deja desprotegides frente a todo tipo de situaciones de la vida cotidiana.

Desde antes del 2006, les estudiantes y docentes reclamamos una ESI laica y científica, para abordar la multiplicidad de situaciones que se presentan día a día, en un país donde sucede un femicidio o crimen de odio cada 30 horas, y donde la objetivización y denigración de las mujeres y diversidades sexuales y de género son moneda corriente, y las niñeces son un blanco de abusos y violencias.

Por eso, desde la Agrupación LGBTI+ 1969 seguimos impulsando la lucha por una educación sexual laica, científica, contemplativa de las diversidades sexuales y de género y no binaria, para barrer con la educación clerical que se nos imparte desde el Estado. La necesidad de su aplicación es urgente, y la discusión de sus contenidos entre docentes, estudiantes, profesionales y organizaciones de mujeres y LGBTI+ es vital para lograr la ESI que necesitamos. De la mano, luchar por la separación de las Iglesias y el Estado denunciando esta institución como primera enemiga de nuestros derechos; para esto, no podemos depositar nuestras expectativas en estas ni en los gobiernos tributarios a ellas.

Una parada de organización será el II Congreso del Plenario de Trabajadoras el próximo 29 de mayo, donde discutiremos y resolveremos un plan de lucha en la pelea por la ESI en todos los niveles educativos, y la aplicación real de la Ley de Identidad de Género. Invitamos a todo el activismo a sumarse a la lucha independiente de las Iglesias y el Estado por todos nuestros reclamos.