16/03/2021

Polonia: el gobierno antiderechos de Andrzej Duda busca prohibir la adopción a parejas LGBTI+

Un nuevo ataque a los derechos de toda la comunidad.

Haciendo efectiva una de sus promesas de campaña, el gobierno de Andrzej Duda (Ley y Justicia – PiS) anunció que enviaría al Parlamento una ley que prohíba adoptar a une niñe a cualquier persona que conviva en una «relación homosexual», en nombre de que, en palabras del Ministerio de Justicia, sean criados en un hogar «donde estén rodeados de amor y cariño que garanticen un desarrollo y crianza adecuados».

Reglamentaciones como esta encuentran su antecedente en su país vecino, Hungría, que en diciembre del 2020 habría llevado adelante una política idéntica de cercenamiento de derechos para las diversidades sexuales y de género. Pero principalmente en la propia política del PiS, expartido gobernante, que impulsó desde su ascenso una férrea persecución hacia todas las conquistas del movimiento LGBT+ y de mujeres polaco, y consagró como heredero al actual presidente.

Fue durante el anterior gobierno la famosa «rebelión de los paraguas negros», que inspiró paros de mujeres en todo el mundo, y que en su momento logró detener la eliminación de las únicas 3 causales para acceder a un aborto legal en Polonia. Este mismo movimiento que tomó las calles en 2016, salió a las calles nuevamente al decretarse la prohibición del acceso al aborto por malformación o enfermedades irrecuperables del feto (el 97% de los abortos legales) en 2020. Más de 100 mil personas, pandemia mediante, se reunieron en Varsovia para rechazar este ataque, empujando al gobierno a retroceder. Nuevamente a principios de este año, frente a una avanzada similar del PiS, volvieron a copar las plazas del país. Sin embargo, la prohibición casi total del aborto entró en vigor el pasado febrero.

El gobierno contra la “ideología de género”

La saña de los gobiernos conservadores polacos ligados al PiS con las mujeres, diversidades sexuales y de género y les migrantes se alinea con otros gobiernos ultraconservadores de la región. Estos países, como en Polonia, supieron canalizar el enojo y desesperación de las masas, resultado de las políticas fondomonetaristas, a través de un discurso ultranacionalista, enfocado en la moral católica, poniendo incluso a Juan Pablo II (de origen polaco) como un referente nacional en los libros escolares.

La alianza intrínseca con las Iglesias a cambio de su apoyo a nivel electoral ha devenido en una fuerte avanzada antiderechos: en Polonia se prohibieron los contenidos de educación sexual en las escuelas por “fomentar la ideología de género”y la venta libre de pastillas anticonceptivas, y se recortó todo tipo de presupuesto dirigido a los refugios de asistencia contra la violencia de género, dejando a las personas en situación de violencia (se calcula que más de 65 mil mujeres y 12 mil niñes por año) en total desprotección.

¿Qué pasa con la población LGBTI+?

En cuanto a la población LGBTI+, han sido especial foco de persecución. Polonia ya cuenta con más de 100 municipios que se autoproclaman “zonas libres de ideología LGBT” donde no estaría prohibida la homosexualidad en papeles, pero pocxs se atreven a mostrarse públicamente “fuera del closet” por miedo a golpizas y hasta la muerte. Otra amenaza fue la de prohibir las marchas del orgullo a nivel nacional.

La fuerte asociación de la homosexualidad (y el feminismo) con el izquierdismo (y a la izquierda como antipatria y asociada al totalitarismo soviético que ocupó Polonia hasta 1989, por un lado, y al liberalismo de las “elites” europeas por el otro) allanó el terreno para cualquier tipo de política que arremeta contra la existencia de la población LGBTI+.

En campaña, el propio presidente Andrzej Duda calificó la promoción de los derechos LGBTI+ como una ideología «incluso más destructiva» que el comunismo, mientras que el arzobispo de Cracovia advirtió a sus feligreses sobre la “plaga neomarxista de las banderas arco iris».

Párrafo aparte merece la inexistencia de derechos elementales para la población LGBTI+, como el matrimonio igualitario o la unión civil o una ley que contemple la libre elección de las identidades autopercibidas.

La clase obrera en una falsa encrucijada: entre el liberalismo del FMI y la ultraderecha conservadora

A pensar de que miles de personas en un país corren peligro todos los días por su género u orientación sexual, la Unión Europea “moderna”, “avanzada” y “liberal”, ha permitido todos estos años la perpetuación de estas políticas, advirtiendo nada más que no aceptan la intolerancia y que, en respuesta a la prohibición de adopción homoparental, declararán a las 27 naciones que la integran “zonas de libertad LGBT+”, papel mojado en los hechos.

Es en este feminismo estatista y liberal que se referencia gran parte del movimiento de mujeres y LGBTI+ polaco, que en parte en las últimas elecciones apoyó al opositor Trzaskowski, supuesto abanderado de los derechos del colectivo y de las manifestaciones “por la tolerancia”. Estas esperanzas en un cambio de gobierno y el apoyo a una alternativa de la burguesía (fue el candidato apoyado por la UE en las elecciones del 2020), además de la atracción de miles de ciudadanos polacos a las filas del nacionalismo a través de políticas de subsidios a las familias y promesas de crecimiento nacional, y los golpes asestados a conquistas históricas del movimiento, han colocado al feminismo en una posición debilitada frente a la avanzada derechista en el país.

El partido gobernante tira toda la carne al asador, avasallando uno a uno los derechos de sus grupos “opositores” para lograr imponer una correlación de fuerzas favorable, en un país profundamente polarizado, como se mostró en las elecciones anteriores.

Así como 150 mil personas salieron a las calles en defensa del aborto legal, el mismo número festejaron el Día de la Independencia polaca bajo el lema «Cuida de toda la nación», extracto de un himno católico polaco que pide a la Virgen María que proteja al país, y con una amplia participación de grupos ultraderechistas.

Será tarea de les trabajadores intervenir de manera independiente y decidida contra estos atropellos, en defensa de las libertades democráticas, del aborto legal, la anticoncepción gratuita, el matrimonio igualitario, la adopción libre para todas las personas, y por la inmediata separación de la Iglesia y el Estado, en vistas de una salida que rechace el ultraconservadurismo nacionalista (y populista) y a la oposición liberal, burguesa, y fondomonetarista.

Retomar el camino de las huelguistas polacas del lunes negro, con paros, movilizaciones y una acción decidida, en las filas de la independencia política, se vuelve una cuestión urgente para miles de polacxs y trabajadorxs de toda la región.