Libertades democráticas
27/1/2026
Festival por justicia por Ismael Sosa
Basta de gatillo fácil, abuso e impunidad de las fuerzas represivas del Estado.
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Corresponsal.
El domingo 25 de enero se realizó el festival por justicia por Ismael Sosa en la Plaza La Carbonera, en Merlo Norte. Ismael fue víctima de la política criminal de las fuerzas represivas. Nancy Sosa, su mamá, realiza este festival hace 11 años, desde que la Policía de Córdoba en Villa Rumipal asesinara a su hijo en el marco del operativo de seguridad del recital de La Renga.
El Isma, como le decían en el barrio, oriundo de Libertad, era rockero, amigo de todas las banditas del under y laburaba en una bicicletería. Todas las bandas que se suman año a año al festival lo conocían.
Como algunos músicos reclamaron desde el escenario, la causa de Ismael sigue siendo una bandera de lucha contra la descomposición de un Estado que persigue y mata a la juventud: "tengan cuidado, ninguna confianza en la gorra", dijeron. Lucas Espinosa cantó el hit de su padre, Ricky Espinosa - Flema: "nunca seré Policía, de provincia ni de Capital".
Fueron de la partida: Maten a Trump; 5 litros; Bruno; Lucas Espinosa y los innombrables; Limones; Barrios Bajos; Hojas Vacías; Marzo del 76 y CDE. Desde los micrófonos las bandas se pronunciaron por justicia por Ismael, contra la masacre en Gaza, por el fuera Trump y por ningún pibe más asesinado por las fuerzas represivas del régimen.
Se denunció, además, desde el escenario, el asesinato de Marcelo Rivero en 1989 en Rafael Castillo (sus padres estaban presentes en el festival sosteniendo su foto); el asesinato de Cristian Marcelo Bogado en Villa Tessei en 2004 por parte del oficial José Luis Díaz (su padre Nicanor también estaba presente con una pancarta); y el reciente caso en Moreno de Santiago Beltrán "Chihuá" de 15 años, asesinado por una Policía de la Ciudad el 29 de junio del año pasado. Su madre Daniela Beltrán se encontraba presente exigiendo justicia.
Como se ve, estos casos y las decenas de casos que se suman todos los años, son una política de Estado. Una política de disciplinamiento de la juventud. No son hechos aislados ni "excesos"; son el resultado de un régimen que empodera a las fuerzas de seguridad para ejercer el control social mediante el gatillo fácil y la tortura.
En suma, con la reciente propuesta de reforma del código penal, elevando las penas por delitos menores y bajando la edad de punibilidad, se refuerza el estereotipo sobre la juventud de las barriadas. Desde el poder se fomenta el racismo, el odio de clase y se respalda el accionar de las fuerzas de seguridad en cada hecho de gatillo fácil, como lo hiciera Bullrich con Chocobar. Militarizando las calles, Milei y Bullrich buscan ganarse la simpatía popular, pero se ve a las claras que mayor presencia policial no resuelven los problemas, los empeoran.
Kicillof hace lo propio, repartiendo motos y patrulleros para la Bonaerense a los intendentes amigos en época electoral. Las políticas de Estado, el respaldo del poder, los discursos de odio generan mayor impunidad en las fuerzas y las empoderan para embarcarse aún más en la trama de actividades delictivas como la trata, el narcotráfico o las zonas liberadas.
Justicia y cárcel común a todos los responsables materiales, políticos y encubridores del asesinato de Ismael. Abajo la doctrina Chocobar y los protocolos represivos. Fuera la policía de nuestros barrios. Control popular de los organismos de seguridad por parte de las organizaciones de derechos humanos y los trabajadores.
¡Fuera Bullrich y Milei!
¡Justicia por Ismael Sosa!



