Gatillo fácil en Villa 20: la autopsia le da la razón a la familia de Gabriel González

Justicia por Gabriel. Investigación y castigo para todos los responsables implicados. Fuera Horacio Giménez.

La Policía de la Ciudad asesina obreros de los barrios populares en plena navidad.  

El caso de Juan Gabriel González estremece al país porque pone de relieve que si sos laburante en la Ciudad de Buenos Aires la policía te puede matar. Tenía 45 años, era obrero de la construcción y reconocido en el barrio por sus esfuerzos para sacar a los jóvenes del flagelo de la droga llevándolos a la obra. En plena Navidad Gabriel intentaba regresar a su hogar en la zona de la manzana 30 en la Villa 20, cuando alrededor de las 16:00 efectivos de la “Unidad Táctica de Pacificación” bloquearon su pasillo de entrada. Mientras le impedían el paso, violentaba a su esposa, su hijo menor de edad y a otro vecino. Gabriel irrumpió completamente indefenso, semi desnudo y sin armas para frenar la violencia que la policía ejercía contra su familia y terminó fusilado por un efectivo con una escopeta.

Aunque esa imagen se observa en centenares de videos del hecho, y pese al esfuerzo oficialista de sembrar dudas respecto a si se trataba de un caso de gatillo fácil, todos los hechos posteriores al asesinato reafirmaron esa naturaleza. Por un lado, la policía no permitió que ningún profesional presente atendiera a Gabriel para realizar RCP, lo que podría haber salvado su vida. Por si fuera poco, detuvieron a Nelly Portillo (compañera de Gabriel), herida gravemente, a su hijo y al vecino por supuesta resistencia a la autoridad. El vecino denunció haber sido torturado durante su detención y obligado a declarar que él era el asesino de Gabriel. Según sus dichos, y como se ve en el acta que quisieron hacerle a firmar, la policía quería instalar el relato de que Gabriel murió por la herida de un arma blanca que jamás estuvo en la escena. De igual forma, se denunció cómo la policía limpió la escena posterior para retirar la evidencia de armas utilizadas.

Con mucha lucidez, familiares y vecinos convocaron al día siguiente de los hechos a una concentración para exigir justicia en Escalada y Cruz. Pese al operativo de tránsito con cortes para evitar el ingreso a la movilización y pese a la ola de calor, más de 500 personas nos concentramos para reclamar justicia para Gabriel.

La medida fue clave para el avance de la investigación que está en manos de la jueza Laura Bruniard del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°20. Resultados preliminares de la autopsia realizada indican que Gabriel murió a causa de heridas en el tórax y abdomen por un proyectil de municiones múltiples disparado a corta distancia. Aunque desde el Ministerio de Seguridad de la Ciudad afirman que se trataba de armas “antidisturbios” y no de fuego la criminalidad es total, porque como sucedió con Pablo Grillo se actuó por fuera de los protocolos establecidos para esas armas, volviéndolas letales.

Gracias a la lucha ya son siete los efectivos implicados tres de la comisaría vecinal 8A y cuatro de la División Unidad Táctica de Pacificación VI; uno de ellos imputado por encubrimiento y otro pasado a disponibilidad según el propio Ministerio de Seguridad. Pero el reclamo debe continuar porque no se trata solo de los responsables materiales sino también de responsabilidades políticas, que desde hace décadas han construido en la ciudad una maquinaria de violencia, discriminación e impunidad policial en los barrios populares. En nueve años de existencia, la “Unidad Táctica de Pacificación” creada exclusivamente para intervenir en barrios populares acumula 168 casos de gatillo fácil, según registra Correpi.

Todo el episodio ha puesto en crisis la política de blindaje mediático al gobierno de la ciudad por parte de los principales medios de comunicación, que cobran pautas millonarias para instalar la idea de que CABA es el distrito más “seguro”. No se puede pensar el episodio como un hecho aislado cuando quien dirige la fuerza es Horacio Giménez, que además de ser conocido por dirigir represiones salvajes como la del Borda en 2013, inauguró su nuevo mandato como ministro militarizando la 1-11-14 para reprimir las celebraciones de carnaval de los vecinos, permitiendo incluso que se disparen balas de goma contra menores de edad.

Giménez viene de suceder a Waldo Wolff, otro fundamentalista de la represión contra los trabajadores que fue removido luego de la crisis entre el PRO y LLA por la fuga de presos, algo que parece superado ahora que todo el aparato de trolls libertarios y La Derecha Diario se dedican a reforzar la versión macrista del caso de Gabriel con discursos racistas contra los habitantes de las barrios populares.

Desde el Partido y el Polo Obrero nos solidarizamos con los familiares y vecinos de la Villa 20 en este difícil momento, y planteamos la necesidad de continuar la lucha por justicia hasta el final. Por juicio y castigo para todos los responsables, políticos y materiales. Por la separación inmediata de Horacio Giménez y toda su runfla asesina de laburantes.

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