“Hemos demostrado que todas las acusaciones son falsas”

Jornada nacional de lucha por la absolución de César Arakaki y Daniel Ruiz.

Foto: Gerardo

«Con la reforma jubilatoria le confiscaron 100 mil millones de pesos a los jubilados, ¿y yo soy el delincuente? ¿Daniel Ruiz es el delincuente? ¿Sebastián Romero es el delincuente?». A días del fallo judicial que lo condenó a tres años y cuatro meses de prisión, César Arakaki puso las cosas en su lugar trazando ese contraste, en una intervención vehemente. Fue en el cierre de la jornada nacional por su absolución y la de Ruiz, que tuvo como epicentro una movilización en Buenos Aires del Obelisco a los Tribunales. César mostró que los verdaderos delincuentes son los que estafaron a los jubilados con la modificación del cálculo de los haberes, no quienes se movilizaron aquella tarde de diciembre de 2017 a la Plaza de los dos Congresos para repudiar ese robo.

«Hace unos días nos condenaron y no fue casualidad, fue a una semana de las elecciones. Lo hicieron para aleccionar a la clase trabajadora, para que no luche. Para que los jubilados no luchen», explicó César, quien rememoró la lucha de los jubilados en los 90, que tuvo entre sus referentes a la histórica Norma Plá.

Previamente, se transmitió un mensaje de Sebastián Romero (militante del PSTU), quien se encuentra cumpliendo prisión domiciliaria por su participación en la jornada de 2017. Tomó la palabra también Mario Villarreal, abogado de Daniel Ruiz.

En la movilización porteña participaron -entre muchos otros- organismos de derechos humanos (Apel, Ceprodh, Cadhu, Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos), las organizaciones y referentes del Frente de Izquierda Unidad (Néstor Pitrola, Gabriel Solano, Vanina Biasi, Guillermo Kane, Nicolás del Caño, entre otros), el Polo Obrero y sindicatos combativos (como AGD-UBA y los Sutebas de Matanza y Tigre). En el escenario, se leyeron algunas de las innumerables adhesiones que llegaron a la campaña por la absolución, tanto de la Argentina como de otros países del mundo.

Con Andrés Mangone a uno de sus lados, en representación de los actores movilizados (Arakaki pertenece a ese gremio), y «el Barba» en el otro (gráfico que perdió un ojo en la jornada de diciembre por la represión policial), César repasó los momentos más duros de la persecución que sufrieron tanto él como Ruiz en estos años, y que incluyó un período en la cárcel. «Nosotros por defender a los jubilados fuimos a una prisión de máxima seguridad», denunció.

Con respecto al juicio y a las imputaciones, César dijo que «hemos demostrado que todas las acusaciones son falsas». Se detuvo, especialmente, en la imputación de «intimidación pública», una figura por la que no había una sentencia condenatoria desde 1983. Aquí también, Arakaki mostró que las cosas son al revés a como las presenta la justicia. Es absurdo, sostuvo, pensar que él o Ruiz pudieran tener el propósito de intimidar a quienes se manifestaban ese día, con los que compartían un objetivo común. «Los que estaban intimidando eran los uniformados», contrapuso, en referencia al enorme despliegue represivo, en el curso del cual inclusive fue atropellado un manifestante por policías motorizados.

Arakaki se pronunció también contra la extradición de Facundo Molares, quien se encuentra detenido en el penal de Rawson, ante un reclamo del gobierno colombiano. Y recordó a Lucas González, el joven recientemente asesinado en Barracas por la Policía de la Ciudad.

En coincidencia con la jornada, en Los Angeles y San Francisco hubo acciones solidarias organizadas por grupos de izquierda de Estados Unidos.

El acto frente a los Tribunales porteños culminó al canto de «A los represores la cárcel ya / a los compañeros la libertad».