Jesús María: se cumple un año del crimen policial contra Agustín y Lautaro

Prensa Obrera dialogó con Gimena, tía de Agustín víctima de la represión estatal.

Imagen extraída Diario El Despertador

Trascurría el mes de junio del 2020 cuando en la localidad de Colonia Caroya Agustín (20) y Lautaro (23) fueron brutalmente perseguidos por la policía de Córdoba que desencadenó en un choque de la moto en la que circulaban los pibes contra un vehículo, lo que les provocó la muerte.

Es necesario tener en cuenta que, si no fuese por la desmesurada operativo represivo de la policía de Córdoba que los indujo al fatal desenlace, hoy Agustín y Lautaro estarían entre nosotres. Por eso, el nombre de los pibes se encuentra en la dolorosa lista de víctimas a causa del accionar represivo policial.

Al respecto del caso Gimena, tía de una de las víctimas, respondió ante la consulta sobre cómo está la investigación a un año de lo sucedido. En ese sentido afirmó que “la causa está igual que el primer día, no avanzó nada, cada 19 de junio nos presentamos ante el fiscal nos dice que está en secreto de sumario. Nosotros les pedíamos las cámaras, la autopsia, porque está todo parado, recién ahora nos enteramos vía los medios de comunicación que se imputaría al policía implicado en el hecho”.

Además, Gimena denunció el accionar irregular de la policía: “el viernes a la noche (día que sucedió el hecho) supuestamente tendrían que haber hecho la autopsia, el lunes siguiente cuando el papá de Agus se presentó en Tribunales, le quieren hacer firmar el permiso que supuestamente les había dado para la autopsia y él no le firmó. Porque si a él no le habían pedido ningún permiso, no estuvo presente. O sea, no sabemos nada de la autopsia”.

También, la tía contó que “al rato del accidente dijeron que perseguían a unos delincuentes que habían querido robar, cosa que es mentira. Ni nos informaron que los chicos habían fallecido. Nos enteramos por nosotros por que vivíamos cerca y de casualidad”.

Las familias de Agustin y Lautaro no bajaron los brazos, a un mes de lo sucedido marcharon y luego con la llegada de lo más álgido de la pandemia mantuvieron la agitación virtual y actividades con protocolos, así lo cuenta la tía: “los carteles pidiendo justicia nunca se guardaron. Siempre estuvieron ahí, al cumplirse un año inundamos las redes de carteles exigiendo que se levante el secreto de sumario, además hicimos una pintada con los nombres de ellos afuera para recordarlos siempre”.

A su vez Gimena reflexionó sobre “la violencia policial” y el gatillo fácil contra la juventud:” hay muchos casos de los que los chicos que andan en moto, que usan gorra. Que la forma de vestir. Que, si le gusta el cuarteto, Mucho tiene que ver con eso para mí, la discriminación hacia nuestros adolescentes”.

El caso Agustín y Lautaro expresa una vez más la complicidad judicial con la impunidad policial, el caso Joaquín Paredes también da cuenta de la afirmación. Además, las falsas acusaciones que las fuerzas represivas siempre intentan instalar en torno a los sucesos donde están involucradas marca un modus operandi que está aceitado en una institución podrida. a su vez el silencio de los gobiernos también marca una orientación represiva de los mismo.

Por eso luchar por justicia por les pibes víctimas de la represión estatal, desde nuestra perspectiva, también es luchar contra un régimen social que persigue hostiga y mata. Más que nunca, gatillo fácil nunca más.

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