Prohíben las protestas en Rosario: Perotti se lanza a la represión

Un enorme operativo policial cercó la actividad del Ni Una Menos.

En el marco de la jornada nacional por el 3J, a seis años del primer #NiUnaMenos, las organizaciones de mujeres que forman parte del Frente de Izquierda Unidad, junto a familiares de víctimas de femicidios y víctimas de violencia de género, se dieron cita frente a la sede del gobierno de Santa Fe en Rosario para realizar una conferencia de prensa y una radio abierta con delegaciones representativas de las diversas luchas de las mujeres.

Esta actividad realizada en una plaza y con las medidas sanitarias preventivas necesarias, para reclamar por la efectiva asistencia a las víctimas de violencia y contra la impunidad de los femicidios, se topó con un enorme despliegue represivo de la Policía de Santa Fe. Los efectivos intentaron impedir que se desarrolle la jornada, alegando que contaban con una orden del fiscal Pablo Lanza prohibiendo las protestas en el marco de las nuevas restricciones a la circulación. La notificación de fiscalía nunca fue entregada por escrito, ni el funcionario judicial se apersonó para justificar este atropello represivo.

Esto, cuando en las medidas del gobierno no existe ninguna distinción entre actividades económicas esenciales y no esenciales, ya que el Frente de Todos promueve una apertura irrestricta para las patronales. En medio de un ajustazo fiscal, la prohibición de las manifestaciones solo apunta a reprimir las expresiones de descontento con la política del gobierno de Omar Perotti. No hay criterio sanitario alguno. Cualquier persona que transite las calles de Rosario verá que la circulación de personas no está limitada en lo más mínimo, incluso con masivas concentraciones de gente en esquinas de cervecerías hasta altas horas de la noche. Es la contracara grotesca del colapso sanitario que se cobró la vida de Lara y otras tantas víctimas del fracaso de la gestión de la pandemia.

 

 

La prohibición de manifestar es una línea que el gobierno de Perotti inauguró cuando reprimió con gases lacrimógenos a «Médicos por la Vida» en el Monumento a la Bandera, un grupo negacionista de la pandemia. Luego continuó con la detención de dos empresarios gastronómicos que montaron una cocina para personas en situación de calle en reclamo contra las restricciones para el rubro, que ya despidió a 4.500 trabajadores sin que estos reciban ninguna asistencia estatal.

Como se ve, es una línea represiva que no parte de prohibir  aquellas actividades que puedan  ser un foco de contagio. El único denominador común es lisa y llanamente prohibir las protestas. La represión que tuvo lugar contra quienes movilizamos simbólicamente, con una pequeña radio abierta, pinta de cuerpo entero al gobierno de Santa Fe, que no distingue entre quienes buscan hacer gala de la violación de las medidas sanitarias, apalancados en su posición social y económica, y las y los trabajadores que reclaman porque sus derechos están siendo vulnerados en medio de una segunda ola que se combina con el ajuste.

La provincia tiene hospitales colapsados, no se toman medidas para proteger la salud, ni se implementan protocolos en los lugares de trabajo, ni hay una división verdadera entre actividad esencial y no esencial. Tampoco hay medidas de asistencia social para quienes las necesitan, agravando la crisis sanitaria.

Rechazamos el intento del gobierno del Frente de todos de liquidar la protesta social por la vía de la represión, que lo único que hace es echarle más leña al fuego a la crisis social que atraviesa la provincia.

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