Santa Cruz: importante movilización en repudio a la golpiza sufrida por un enfermero 

La policía de la Comisaría 6º amenazó de muerte a Sebastián Barrientos por ser chileno.

Este miércoles se llevó adelante una importante movilización afuera de la Jefatura de Policía de Santa Cruz, en la ciudad capital, junto a los enfermeros autoconvocados, la presencia de gremios como Adosac (docentes), la CTA Santa Cruz y partidos de izquierda (PO, MST, IS). La convocatoria fue realizada luego de que el domingo pasado un enfermero del Hospital Regional de Río Gallegos sufriera una brutal golpiza por parte de efectivos de tránsito municipal y la policía de la Comisaría 6º de Río Gallegos, que lo detuvieron en un control cuando volvía del trabajo.

La repercusión y el repudio generalizado que se generó entre la población quedó registrada estos días en redes sociales y medios de comunicación, ya que pudieron circular videos de la detención por una transmisión en vivo desde el perfil del enfermero, que luego perdería su celular cuando fue esposado y golpeado en el suelo.

La movilización recorrió varios lugares junto a vecinos y muchos de sus compañeros enfermeros, quienes encabezaron la jornada. Luego de ir a la Jefatura de Policía, se pasó por el departamento de Tránsito Municipal, donde se denunció la responsabilidad del inspector de tránsito Roberto “Tito” López, quien fuera el primero en violentar al enfermero en el control.

Para finalizar, la marcha se dirigió a la comisaría sexta en reclamo de justicia por Sebastián, que le sea devuelto el celular secuestrado ese día y para exigir respuestas concretas al comisario Sergio Luján, quien al escuchar la movilización fuera de la comisaría se acercó a los manifestantes. En ese momento se le pidió que fuera a ver al enfermero para que constatara las heridas y golpes y se le exigió pida disculpas, pero se negó y dijo, entre muchas otras cosas, que eso lo definiría la Justicia.

No es la primera vez que oímos de acontecimientos de maltrato sistemático a los detenidos por parte de la Policía de Santa Cruz, principalmente en la Comisaría 6º, que durante la cuarentena del 2020 fue noticia cuando le rompieron la mandíbula a Javier Astorga, en un claro ataque homofóbico que duró varias horas y se perpetró dentro del propio edificio policial.

Un año después, la población no sabe los nombres de los culpables de tal crimen, de los cuales tenemos en claro que no han dejado de ejercer sus funciones y sostienen sus puestos en la misma comisaría.

Sebastián Barrientos, afuera de la Jefatura de Policía, volvió a relatar el horror que le tocó vivir en esas horas en las que pensó que no saldría con vida. Quebrado por la situación, pudo describir algunos de esos momentos: “Parecía de película de terror (…) cuanto más les reclamaba, les suplicaba llorando ensangrentado, en mi propio charco de sangre, les daba más placer para golpearme (…) Me hacen limpiar la cara con agua sucia que usan para limpiar el piso (…) Tuve miedo de que literalmente me mataran a golpes y yo hacía caso para que todo terminara rápido y salir de esa pesadilla”.

La impunidad con la que se llevan adelante acciones como las descritas por parte de efectivos de la Policía de Santa Cruz no sería posible sin el amparo del Ministerio de Seguridad comandado por Lisandro de la Torre, el cual ya ha recibido varios reclamos por apremios ilegales y golpizas en dependencias policiales, al igual que la Secretaría de Derechos Humanos de Santa Cruz, desde la cual no se ha dicho ni una sola palabra al respecto o la oficina del Inadi que permanece inactiva en casos tan resonantes como este donde hubo un claro ataque xenófobo por parte de la policía.

“Ah, chileno, sos chilote y traidor. Agradece que no nos dimos cuenta de esto sino de aquí no salías vivo”, fue una de las denuncias que hizo Sebastián Barrientos a los medios de comunicación que se tomaron el trabajo de tomar su testimonio, ya que desde los medios oficialistas solo reprodujeron el comunicado oficial donde se habla de “autolesiones” por parte del enfermero, palabras que nos remontan al año 2007 cuando desde la Jefatura de Policía y el gobierno, luego de una represión brutal, difamaban a los trabajadores diciendo que se habían autolesionado.

Las secuelas que han quedado en Sebastián son brutales, entre las físicas le han quebrado una vértebra y debe continuar con sus estudios para ver su evolución. Las marcas en su cuerpo revelan la brutalidad del accionar policial que aún no ha sido identificado, no se han dado a conocer nombres concretos, replicándose otra vez la misma metodología que en otros casos. Desde la Jefatura de Policía solo se habla de iniciar sumarios e investigaciones, que ya sabemos no llegan a nada.

“Aprendiste a respetar a la Policía” fueron las palabras finales para cerrar la noche de terror que debió soportar Sebastián, quien rogaba por su vida para poder ver a su hija el Día del Padre.

Vale recordar que este año, el 7 de abril, también un joven de la localidad de Caleta Olivia, Rodrigo Curaqueo, apareció muerto en extrañas circunstancias en la celda de una comisaría. La familia sigue reclamando esclarecimiento y justicia frente a la impunidad policial. En septiembre de 2016, también en Caleta Olivia, murió Gustavo Gerez, como consecuencia de una golpiza en una comisaría. Esto es el reflejo de la violencia sistemática ejercida por las fuerzas de seguridad en la provincia, como una política de Estado para amedrentar y someter a los jóvenes y trabajadores.

Desde el Partido Obrero reclamamos la separación inmediata y la condena judicial de los agentes de la policía que llevaron adelante el ataque contra el enfermero Sebastián Barrientos y que se dé a conocer a la población la identidad de los mismos. Exigimos la inmediata renuncia del Ministro de Seguridad, Lisandro de la Torre, por encubrir y admitir los apremios ilegales en las comisarías y las golpizas brutales, de las que fueron víctimas tanto Javier Astorga y Sebastián Romero, entre otros.

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