Libertades democráticas
3/7/2026
Tras 70 años de impunidad y un juicio, el Estado reconoció los hechos de "Operación Masacre" como delitos de lesa humanidad
Seguir
La Justicia consideró a Pedro Eugenio Aramburu (presidente de facto en ese entonces), Isaac Rojas (vicepresidente de facto), Juan Ceferino Quaranta (secretario de Inteligencia de Estado), Rodolfo Rodríguez Moreno (a cargo de la Unidad de San Martín de la policía bonaerense) y a Desiderio Fernández Suárez (jefe de la policía bonaerense) responsables de haber secuestrado y asesinado a 5 militantes peronistas, así como también de haber intentado asesinar a otros tantos.
Esta demora no es casual, en primer lugar le permitió a cada uno de los responsables no pasar ni un solo día privados de su libertad. Además le permitió al propio Estado seguir utilizando al aparato represivo para reprimir al movimiento obrero tanto en gobiernos "democráticos" como en las dictaduras posteriores.
Estas maniobras tendientes a lograr la impunidad de los represores abarcaron a la totalidad de los gobiernos posteriores, ya que ninguno de ellos se ocupó de investigar lo sucedido. De hecho, estos acontecimientos salieron a la luz gracias al trabajo de investigación llevado adelante casi en soledad por Rodolfo Walsh en su famoso libro "Operación Masacre", escrito un año después de los hechos.
Los testimonios recolectados por Walsh, junto con el testimonio de uno de los sobrevivientes, han sido fundamentales para lograr este fallo, que reconoce que el terrorismo de Estado ha sido durante distintos gobiernos una herramienta de la que se sirve el Estado para perseguir a los luchadores populares.
Sin embargo, la impunidad del aparato represivo del Estado no finaliza con este fallo, sino que tiene continuidad hasta el día de hoy. En ese sentido, a raíz del juicio, salió a la luz también que uno de los nietos de Desiderio Fernández Suárez, el cerebro de la Operación Masacre, es el actual embajador de México nombrado por Milei.
Este hecho nos muestra con claridad no solamente que Milei reivindica los fusilamientos, sino que el régimen político actual está dispuesto a hacer lo mismo en caso de que sus intereses se vean amenazados.
Por esa razón, está más vigente que nunca la tarea de construir un gran partido de la clase obrera que sea capaz de enfrentar y derrotar a la maquinaria estatal burguesa y abrir paso a un gobierno propio para ponerle fin a la impunidad de ayer y de hoy.




