Políticas
2/7/2026
Milei después de Adorni
Pacto mafioso y reconfiguración política.

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Que Adorni se vaya renunciando y no echado, felicitado por el Presidente y su hermanísima, mediante una carta de autoabsolución, en una ceremonia con su presencia en el traspaso de la Jefatura de Gabinete a Diego Santilli, después de tres meses de ser sostenido contra viento y marea, habla de un pacto mafioso de continuidad de los negociados que lo enriquecieron en tiempo récord, de protección de toda la trama de corrupción del Estado y de un control de daños de impunidad futura.
Pero la circunstancia de que el Congreso lo echaría, sea en Senadores o en Diputados, donde el PRO lo había sostenido hasta el miércoles 24 de junio en Diputados, es significativa. Ritondo, que nunca aclaró el origen de sus 17 propiedades en Miami, garantizó la sesión colonial de buitres y Súper RIGI, tras no dar quórum el día anterior donde se reunieron 117 diputados por la interpelación y la censura. Claro, entre bomberos no se pisan la manguera, pero el gran socio de las aventuras libertarias de Santilli, fue un gran operador de la operación mafiosa y de una nueva configuración política con el experonista, ex PRO y ahora libertario como Jefe de Gabinete. El operativo de la dupla empalideció las maniobras de Bullrich para despegarse y erigirse como eventual alternativa de recambio de un mileísmo sin Milei. Todo parece indicar que la exponente más emblemática de la casta tendrá que revalorizar su rol, tal vez para disputar sólo la Ciudad, mientras Santilli busca mostrarse con vistas a la gobernación de la provincia de Buenos Aires, para bien o para mal, desde la silla eléctrica de Jefe de Gabinete que ya eyectó a tres antecesores.
Semejante cambio, una virtual coalición LLA-PRO, sin Macri, por la reelección de Milei por la que se declaró militante Santilli al asumir -con reforma electoral incluida-, cuestiona hasta nuevo aviso las operaciones en favor de una tercera posición de mileísmo “republicano”, de la fantasiosa “ancha avenida del medio”, tal vez teniendo en cuenta el escenario de polarización latinoamericano que ofrecieron en estos días Colombia y Perú, antes de eso Chile, y en octubre la mismísima Brasil, donde Lula lucha voto a voto contra el hijo de Bolsonaro. Claro, que todos caminan en el borde de un abismo: la reacción de las masas que reapareció en Bolivia con los bloqueos campesinos y la huelga general por la destitución del Milei del altiplano.
Recambio en la crisis
Es claro, que a Milei le costará superar el repudio popular que lo hundió hasta cerca del 30% de popularidad en algunas encuestas del peor momento, tras los casos a repetición de corrupción en medio de un derrumbe de las condiciones económicas y sociales de la mayoría de los argentinos. La reconfiguración política es el resultado de una crisis, no de un gobierno a la iniciativa. Por eso se adelantó de manera inusitada el debate electoral y cundió el nerviosismo de los mercados financieros internacionales y del gran acreedor, que es el FMI, ante la posibilidad que Milei no reelija, y peor aún que ni llegue a terminar el mandato. En ese cuadro se desenvolverá lo que resta del año y el período hasta que empiecen las primeras elecciones provinciales desdobladas.
El punto es que el establishment valora el rumbo de ataque a las masas, los 800 convenios puestos en liquidación, que se vote hasta el pago a buitres, una ley como la de glaciares, un RIGI arriba del que ya estaba o una ley en ciernes para liberar la tierra por completo al capital extranjero, terminar con las disposiciones sobre manejo del fuego que limitan el expediente de las quemas para la especulación inmobiliaria y el desalojo exprés para quitar toda protección a los inquilinos que no puedan pagar el alquiler en un contexto de divorcio cada día más agudo entre precios, salarios y jubilaciones, en su mayoría de absoluta pobreza y hasta indigencia.
Y, mal que pese, Milei lo hace. Por supuesto que no podría hacerlo si no fuera por la colaboración no sólo de los socios y los 13 gobernadores que acompañaron la jura de Santilli, sino también por la del peronismo en su conjunto, que, en su crisis y despedazamiento interno creciente, asegura el rumbo con todas sus alas, como una orquesta donde cada uno toca un instrumento para que salga una música: la gobernabilidad del plan criminal de Milei y sus Fuerzas del Cielo hasta octubre 2027.
“Ni los gobiernos militares lo lograron”
La frase es de Milei, con Majul, por teléfono. Se refirió a las leyes que se lograron durante las extraordinarias y en estos meses de Adorni: punibilidad a los 14 años, inocencia fiscal, glaciares, reforma laboral, etc. Lo dicho, un fallido comunicacional… o no, resume la magnitud de la ofensiva en curso contra las masas.
Pero conviene examinar el derrotero que tienen todas las medidas. Empecemos por las más “exitosas” como la cuestión externa. Entraron muchos dólares por el aumento del precio del petróleo -hoy en caída-, por la cosecha gruesa que ya terminó, por préstamos en dólares tomados por las provincias y algunas corporaciones, y el saldo comercial fue muy grande por la caída estrepitosa de compra de bienes de capital e insumos (13,6%), lo que da cuenta de la enorme destrucción del tejido industrial y productivo. Pero, no obstante las compras récord del Banco Central, las reservas líquidas son neutras, por la fuga de capitales, por el giro de ganancias al exterior y por el pago de intereses de la deuda.
El nuevo escenario de apreciación internacional del dólar y aumento de las tasas por la Reserva Federal norteamericana, pone en jaque la bicicleta del carry trade y está llevando el dólar para arriba. Por eso Argentina no ha podido volver al mercado internacional de deuda y el 9 de julio tendrá que gatillar U$S 4.200 millones. Caputo mendiga créditos, swaps y otras magias, pero Argentina no logró el aumento de la nota de Morgan Stanley y sigue teniendo calificación de país en default, con un riesgo de cesación de pago estimado en 35%. La “brecha” entre el ingreso de dólares previstos en 2027 y los egresos por deuda -aunque renueven el total de la deuda en pesos- es de U$S 9.000 millones. No da ni para “país de frontera”, por eso el FMI apura más “reformas”. Los vencimientos de deuda en 2027 son el 5,3% del PBI, contra el 0,23% que implica el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario, lo que da la pauta de la magnitud del ahogo en todos los planos que significa el endeudamiento sostenido por el total de los partidos políticos capitalistas.
En la llamada “microeconomía” el aumento del dólar es un factor inflacionario en julio, combinado con el aumento de tarifas de servicios y transportes superior al 4%, según el sendero establecido. Sigue el derrumbe del poder adquisitivo de los consumidores y con él la caída del PBI en abril del 1,5%. La caída de la recaudación fiscal de junio fue un ¡7,4%!, lo que es un desplome, con el IVA en baja ocho meses seguidos. El consumo cayó otro 3% interanual en mayo. Pero todavía peor para el discurso libertario es la caída de la inversión: un 12% (BAE). El aumento de la informalidad (44,8%) está desfinanciando severamente a la Anses, lo mismo que el pasaje de empleos formales a monotributos, lo que se suma al FAL que desvía miles de millones de dólares de los aportes patronales para fondear los despidos. Como el perro que se muerde la cola, Caputo está poniendo en peligro su logro más preciado, el súperavit fiscal.
Si miramos que la venta de autos cayó un 30% y que gran parte de ellos son importados, que la capacidad instalada industrial en uso es de 59,8%, cayendo desde octubre y de sólo el 39.8% en metalúrgicos, nos damos cuenta que el aparato productivo está siendo destripado. Fate es la punta de un iceberg. Por supuesto, en este cuadro la desocupación es enorme, si tomamos desocupados y subocupados es un 20%, a lo que deben sumarse millones que teniendo trabajo buscan otro porque no llegan ni de cerca a fin de mes.
Semejante situación es la que ha llevado a los récords de endeudamiento familiar y de mora en los bancos y en las fintech en porcentajes jamás vistos: el 40% de los jóvenes de menos de 35 años están en mora, sea en entidades financieras o no financieras (Consultora 1816, El Cronista). Siete millones de personas que podrían tomar créditos están ya impedidas de hacerlo por esta situación. Las líneas de créditos lanzadas por el Banco Nación son una simple refinanciación con tasas de hasta el 65%, en los hechos un rescate a los bancos, hipotecando familias trabajadoras que no pueden vivir. Esta situación ha sido y es un motor extorsivo de los falsos “retiros voluntarios”, mediante los cuales las empresas se deshacen de miles y miles de trabajadores.
Pero no cabe esperar de la burguesía nacional reacción alguna. No sólo Madanes cierra Fate para reciclarse y Rocca despide en Ternium con el mismo objetivo, mientras mantiene a Cordero como secretario de Trabajo. Rappallini, presidente de la UIA, celebra “la eliminación de regulaciones, de la “industria del juicio” y la "baja del ausentismo” (por temor a la pérdida de empleo) y reclama “igualdad para competir”, o sea, RIGI para todos (Clarín, 27/6). Quien espere de ellos y de los partidos del “campo nacional” un giro ahora o el año que viene, están arreglados. Los Rocca y los Madanes son socios de la ofensiva capitalista en sus trazos centrales.

¿Implosión económica sin explosión social?
Lo dicho son algunas aristas de una verdadera implosión económica que llaman de “dos velocidades” por la actividad petrolera, minera y agropecuaria, que sumadas a la “intermediación financiera” disimulan índices, pero no pueden cambiar la situación cada día más crítica de la mayoría trabajadora nacional, ligada a la industria, la construcción y el comercio. Como sabemos el empleo público está siendo descuartizado entre despidos y subsalarios. Lo mismo vale para los jubilados y el Pami, directamente colapsado, derramando demanda de salud al hospital público, desfinanciado y desbordado.
Lo único que explica que sigan adelante es el colaboracionismo de la burocracia sindical y el fino trabajo del peronismo en su conjunto, votando leyes con sus gobernadores, ajustando con ellos y culpando a los votantes de la situación actual. La CGT ha desechado cualquier medida de conjunto porque “tiene que surgir desde abajo”, mientras firman ya mismo los convenios a la baja como el Smata, habilitando el banco de horas o aceptan ser paritarios de la intervención de la UOM, rol asumido por las seccionales más patronales. Han llegado al extremo que no dejaron hablar al representante de la UOM en el Concejo Directivo por falta de “legitimidad”, o sea, son la intervención de la Justicia de Milei.
Justamente son las bases docentes las que están imponiendo paros en las provincias a través de los sindicatos combativos. Tal es el caldero, que Baradel llamó un paro por primera vez en siete años, después de perder La Matanza frente a la Multicolor, contra un Kicillof candidato central del peronismo. Lo mismo pasó en Conaduh, donde las bases rechazaron la firma a la baja de las burocracias con los rectores de la trenza radical-peronista. Tampoco registran que Fate está ocupada hace cuatro meses, porque tendrían que explicar por qué no ocupan cada empresa que cierra. La cuestión del plan de lucha hasta la huelga general no es un eslogan, es una necesidad objetiva frente a semejante ofensiva del capital y del Estado en todas sus variantes.
Fuera Milei, vamos con los comités unitarios del Frente de Izquierda
Así las cosas, a la explosividad social que no explota hay que ayudarla políticamente, porque la cuestión subjetiva, que los pueblos avisoren un rumbo, una salida, es absolutamente decisiva. La burguesía mueve sus piezas en medio de una crisis política que marca un ascenso en la consideración popular del Frente de Izquierda y sus candidatos, empezando por quien fuera nuestra candidata a presidenta, Myriam Bregman. No es menor. Tenemos que mover nuestras piezas. Y la expectativa creada por el Foro de debate en Sociales entre los cuatro partidos del FIT-U, lo demuestra. Por eso no perdemos tiempo y hemos empezado a formar los comités unitarios en apoyo al FIT-U, que en cada lugar de trabajo o estudio, en cada barrio, en cada sector sindical o piquetero, pueden ser un factor dinamizador en todos los terrenos de la lucha de clases. Fuera Milei, ofrezcamos esa perspectiva a tantos esfuerzos de la vanguardia obrera y popular y en cada rincón del país reforcemos la alternativa política de la izquierda y los trabajadores.



