La Unidad Piquetera y la Utep se reunieron ante la crisis social y la persecución a las organizaciones de desocupados

Pasaron a un cuarto intermedio para el miércoles, donde resolverán una movilización común.

Conferencia de prensa en el local del Partido Obrero.

En el local central del Partido Obrero se desarrolló una reunión entre referentes de la Unidad Piquetera y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (Utep) ante el agravamiento de la crisis social por la profundización del ajuste, y tras los nuevos episodios de persecución judicial y política contra las organizaciones sociales y piqueteras.

Destacando el cuadro de ajuste y empobrecimiento acelerado de los trabajadores al compás de una inflación galopante, las organizaciones valoraron el encuentro como positivo, en función de impulsar acciones de lucha coordinadas contra el hambre y la criminalización de la organización de los desocupados.

Esto último es lo que se expresa en los recientes allanamientos en Jujuy, el conurbano bonaerense y la Ciudad de Buenos Aires, entre las que se incluye una fuerte presentación mediática de las agrupaciones como “organizaciones delictivas” por el simple hecho de disponer de finanzas propias, al punto incluso de realizar procedimiento en los galpones donde se guarda y distribuye mercadería hacia los comedores populares.

Los referentes resolvieron pasar a un cuarto intermedio hasta el miércoles para seguir debatiendo una movilización común. Desde la Unidad Piquetera manifestaron una adhesión a la marcha del 20 de julio convocada por el MTE.

A la vez las organizaciones de la UP, que vienen protagonizando masivas movilizaciones, asambleas y acampes en todas las provincias del país reclamando trabajo genuino y la universalización de un seguro a los desocupados, se diferenciaron del planteo de la corriente de Grabois y del kirchnerismo sobre la instauración de un “salario básico universal” que representaría un ingreso de indigencia a cambio de una contraprestación laboral. El jueves 14 realizaron una enorme manifestación que exigió ser recibida por la nueva ministra Silvina Batakis por un bono de 20.000 pesos, la elevación del salario mínimo a 100.000 pesos y la ampliación de la asistencia social.

También denunciaron que la ofensiva judicial tiene la cobertura política de las fuerzas políticas patronales, desde las palabras de Cristina Kirchner planteando recomponer el control de los punteros de intendentes y gobernadores, en coincidencia con los Larreta, Bullrich y Milei que prometen terminar de un plumazo con los planes sociales. Así, la Unidad Piquetera planteó a la Utep la necesidad de que rompan con el gobierno y avanzar en un plan de lucha unificado, a la vez que insistieron en que hace falta un paro nacional para desplegar toda la fuerza de los trabajadores contra estos ataques, como reclamaron semanas atrás en la propia sede de la CGT.

Este ataque a la organización de los desocupados responde a la necesidad del gobierno nacional y los gobernadores de quebrar al movimiento de lucha que  hoy está a la cabeza de la lucha contra el ajuste que dicta el FMI. La respuesta que prometen los piqueteros es redoblar la pelea, volviendo a ganar las calles por todos los reclamo de las barriadas ante la falta de trabajo y la crisis social.