PIQUETEROS

Multitudinario plenario piquetero emplaza al gobierno con un plan de lucha intensivo

Con acciones progresivas y un programa integral, el Plenario Nacional Piquetero resolvió sus próximas medidas.

Willy Monea Ojo Obrero Fotografía

El Plenario Nacional Piquetero, de este viernes 26, aprobó un documento político que traza un programa para los trabajadores desocupados y anuncia un plan de lucha intensivo que emplaza al gobierno a satisfacer las necesidades populares, en medio de un agravamiento de la crisis social.

Este documento recoge un balance integral de los últimos años, señalando las medidas antipopulares y de ajuste del gobierno de Alberto Fernández, y de sus predecesor Mauricio Macri, el rol de la burocracia sindical y las organizaciones sociales cooptadas por el gobierno y el crecimiento del movimiento piquetero independiente del Estado, al calor de la organización y la lucha de los trabajadores desocupados.

Entre sus características principales, fija un programa de acción para la etapa, que recoge las principales reivindicaciones de los desocupados: trabajo genuino, apertura de los programas sociales y aumento de sus montos, universalización de los programas sociales, seguro al desocupado de $53.000, alimentos para los comedores, tierra y vivienda, respuesta contra los femicidios y no al pago de la deuda externa y al FMI, entra las principales.

Y resuelve un plan de lucha para concretar todos estos reclamos, con una primera acción el 4 de marzo (bloqueos y movilización a Desarrollo Social) y medidas progresivas el 11/3, 18 y 18/3 y 6, 7 y 8 de abril, combinando cortes de ruta, puentes y distintos acampes.

Un régimen de hambre y miseria

El documento aprobado parte de caracterizar un país quebrado, sumido en la pobreza y la desocupación, como resultado del pago sistemático de la deuda externa y las reiteradas tratativas con el capital financiero y el FMI.

Estas políticas, replicadas internacionalmente, han dado lugar a procesos de rebeliones populares en distintos países del mundo y que en nuestro país ha adquirido la forma de importantes luchas, como la del 2017 contra la reforma jubilatoria del macrismo y más recientemente la pelea por tierra y vivienda en Guernica y en todo el país, así como la campaña “Con hambre no hay cuarentena”, desenvuelta por el Frente de Lucha Piquetero. Las que se suman a las luchas obreras (aceiteros, GRI Calviño, trabajadores de la salud, estatales de Chubut, etc.) y de la mujer (aborto legal, Ni una Menos) que han desarrollado.

Alberto Fernández, con su asunción, había prometido devolver el empleo y el bienestar a los trabajadores; sin embargo, su agenda de compromisos con el capital financiero ya lleva sumados 2 millones de nuevos pobres y un salto en la desocupación y el hambre.

El reciente ataque del gobierno a las jubilaciones es un tiro por elevación a la asistencia social (AUH, programas sociales) y se inscribe en la línea del pacto social con la burocracia de las centrales sindicales y con las organizaciones sociales cooptadas.

Mientras la inflación y los precios se disparan, atacando los bolsillos populares, el gobierno habilita los negocios del capital exportador y da rienda libre para que pasen los tarifazos, liberación e precios, despidos, recortes y suspensiones: toda una línea antiobrera.

Pacto social y cooptación

La elaboración del plenario expresa que esta política solo pudo desenvolverse con la colaboración de la burocracia sindical y las organizaciones sociales del Triunvirato Cayetano (Ctep, Somos-Barrios de Pie y CCC) que durante el gobierno de Macri firmaron una “tregua” (incluida la cuarta para del Triunvirato) y que actualmente se pliegan a la política oficial.

Para el caso del Triunvirato Cayetano, se trata de organizaciones que pasaron a integrarse directamente al Estado, asumiendo cargos como funcionarios de este gobierno.

Pero esta contención empieza a encontrar sus límites, y se fisura, debido al agravamiento de las condiciones de vida y a la imperiosa necesidad de la población trabajadora de salir a luchar. Es lo que ha producido algunos desprendimientos de las organizaciones de la cuarta pata del Triunvirato (afines al gobierno), que han dado lugar a nuevos agrupamiento que se suman al Frente de Lucha Piquetero.

Solo el FLP supo expresar una continuidad en la lucha callejera y en la organización de los reclamos populares bajo el ajuste de Macri y, ahora, de Alberto Fernández. Más aún en un año signado por la pandemia, lo que obligó a una inmediata movilización para arrancarle al gobierno insumos sanitarios, asistencia alimentaria y rechazar las medidas represivas impulsadas contra los más pobres.

Unidad de trabajadores ocupados y desocupados

En el documento también se expresa la denuncia al régimen de superexplotación y precarización que se intenta imponer con la manipulación de los programas sociales como “empleo”, defendido por las organizaciones del gobierno como “Economía Popular”.

Esta orientación es utilizada para deprimir aún más los salarios y atacar a convenios históricos, como es el caso de los trabajadores estatales y municipales, relegados por la utilización de “cooperativas de trabajo”.

En este punto, el Frente de Lucha Piquetero es contundente al señalar que los programas sociales deben ser entendidos como un seguro al desocupado por el cual no se debe contraprestación alguna. Esto sirve para preservar el valor de los salarios convencionales y para dar pelea por trabajo genuino.

El Plenario Nacional Piquetero concluye con un llamado a las organizaciones sociales combativas a confluir en la lucha contra el ajuste del gobierno nacional y del FMI

Programa y acción

Con estas resoluciones alcanzadas, que fijan un programa y un plan de lucha, el FLP se propone trasladar las conclusiones de esta deliberación a miles de desocupados en todo el país, para ampliar los márgenes de un movimiento piquetero en ascenso, con independencia de clase y los métodos históricos de la clase obrera.

 

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