08/03/2021

8M: gran concentración y movilización del movimiento de mujeres

De Plaza de Mayo a Congreso.

Este lunes 8 la asamblea independiente de mujeres y diversidades, en la que participa el Plenario de Trabajadoras, concentra en Plaza de Mayo y marcha hacia Congreso. Las vísperas de este 8M están marcadas por la ola de femicidios que sacude como nunca antes a nuestro país, por enormes movilizaciones y un plan de lucha del movimiento piquetero porque el hambre no se aguanta más, y por una gran agitación política gubernamental en torno a la reforma del Poder Judicial.

Sólo este año hubo 66 femicidios, a los que se suman las situaciones de travesticidios y crímenes de odio. El caso de Úrsula es emblemático, 18 denuncias contra su ex, un policía que gozó de la impunidad y el encubrimiento de esa fuerza. Detrás de cada femicidio está la responsabilidad del Estado y la intervención de todos los estamentos de poder: el poder político, las fuerzas represivas, la justicia. El Poder Judicial (que desampara a quienes denuncian situaciones de violencia de género y emite fallos aberrantes, misóginos y clasistas como con Lucía Pérez o Luna Ortiz, entre tantos) no es una corporación independiente del poder político y de los gobiernos de turno.

Son los gobiernos y las instituciones del Estado quienes refuerzan día a día el poder de las iglesias y su injerencia en la salud, la educación y en todos los niveles de la vida, bloqueando la ESI, buscando impedir el acceso al aborto legal, promoviendo el oscurantismo reaccionario contra las mujeres y las diversidades. Basta de subsidiar a las iglesias y sus colegios que reproducen dogmas anti científicos y misóginos. Separación de las iglesias del Estado, aplicación efectiva de la ESI y cumplimiento de la IVE ya!

La violencia hacia nosotres también se expresa en la inflación, la pérdida de poder adquisitivo, el hambre, la precarización laboral y la desocupación, que afectan mayoritariamente a las mujeres y disidencias. Con la pandemia, esto empeoró, así como la crisis habitacional que dejó sin techo a innumerables familias, muchas de ellas con nosotras y nosotres como sostén de hogar.

Organizaciones del movimiento de mujeres que en el pasado se avinieron a realizar acciones comunes, hoy se encuentran enmarcadas en una cerrada defensa gubernamental por la que decidieron anteponer esa defensa a los reclamos y reivindicaciones de las mujeres y diversidades rompiendo la convocatoria común que se producía en el pasado.

Esto no solo ocurre en Buenos Aires, en estas horas las organizaciones progubernamentales acaban de romper la movilización en Córdoba, también guiadas por su imposibilidad de admitir críticas hacia el gobierno. La aprobación del aborto legal puso de relieve que, más allá de la agenda que a fuerza de años de lucha logramos imponer, el gobierno no tiene una sola propuesta progresiva para las mujeres.

En Córdoba, más de 50 mil mujeres se movilizaron independientes del Estado, las iglesias y los gobiernos; a pesar de las tendencias rupturistas de las organizaciones progubernamentales. Fue una jornada histórica para el movimiento y contra cualquier intento de desviar la lucha.

En Mendoza, una poderosa columna independiente de 20 mil mujeres se movilizó al centro del poder político, una verdadera pueblada contra los femicidios, contra el hambre y la desocupación.

En la capital bonaerense de La Plata hubo una gigantesca movilización junto a la Multisectorial de mujeres y diversidades, denunciando la responsabilidad del Estado en los femicidios. La columna combativa contó con la participación de mujeres del Polo Obrero de más de 20 barrios.

En Neuquén hubo concentraciones en toda la provincia. En la capital provincial, Plottier, Zapala, Chos Malal y Cutral Có movilizaron más de 15 mil mujeres por todos los reclamos, y se instó nuevamente al gobernador a que reglamente las casas refugio para víctimas de violencia, ya aprobada hace un año en la legislatura.

Frenar los femicidios es posible, siempre que esa política quede en manos de quienes combatimos la violencia y no en manos de quienes la promueven. Recuperar las calles, como lo haremos este 8M, es condición fundamental para poner en pie este proceso. Esta es la gran enseñanza que nos deja la victoria del aborto legal en nuestro país. Colocar por delante la defensa del programa de las mujeres antes que la defensa de los gobiernos también es fundamental para que nuestra lucha obtenga sus resultados.

El conjunto de los sectores independientes y de izquierda, las piqueteras que están a la cabeza de la lucha hoy, las mujeres que se convirtieron en activistas de estas causas, las trabajadoras más precarizadas, las pibas que dejaron al desnudo que no existe educación sexual en nuestro país a pesar de las leyes aprobadas, las mujeres piqueteras no sólo a la cabeza de la lucha contra las políticas de hambre del gobierno sino también a la vanguardia de la lucha por terminar con la opresión contra las mujeres y las diversidades, tenemos que abrir un camino de independencia frente al gobierno que ajusta, hambrea y revictimiza a las mujeres y las diversidades.

Este 8 de marzo salimos a las calles y decimos el Estado y los gobiernos son responsables de los femicidios y de toda esta realidad que vivimos las mujeres, disidencias y nuestras familias trabajadoras. Por un gran movimiento de lucha, organizado y en las calles, independiente de los gobiernos de turno, de los partidos que defienden este régimen social, de las iglesias y de las instituciones del Estado, para conquistar todos y cada uno de nuestros derechos.