Mujer
10/8/2026
Neuquèn
Condenaron al exnovio de Luciana Muñoz por mentir en la investigación
El fallo no determina qué pasó con la joven ni avanza en la causa central: la familia sigue esperando la aparición con vida y denuncia irregularidades de la fiscalía.

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A dos años y 18 días de la desaparición de Luciana Muñoz, un tribunal integrado por los jueces Juan Pablo Encina, Luis Yancarelli y Marco Lupica Cristo declaró la responsabilidad penal de Carlos Maximiliano Avilez, exnovio de Luciana Muñoz, por el delito de falso testimonio. El fallo, dictado por mayoría -dos votos a favor de la condena y uno por la absolución- sostiene que Avilez mintió el 27 de julio de 2024 cuando declaró ante la policía que hacía "un mes o un mes y medio" que no veía a Luciana, en el marco de la causa por su desaparición.
Los propios jueces remarcaron algo central: este juicio no tenía como objetivo establecer qué pasó con Luciana ni quién es responsable de su desaparición, sino únicamente si Avilez faltó a la verdad en esa declaración. Es decir, dos años después, la Justicia condena una mentira puntual, pero sigue sin dar ninguna respuesta sobre dónde está Luciana.
Las pruebas y la disidencia
Según el voto mayoritario, un testigo declaró haber visto a Luciana en la casa de Avilez entre el 8 y el 10 de julio de 2024, con un hematoma en un ojo, versión que coincidió con el testimonio de su madre Lila Aguerre, quien testificó haber visto a su hija por última vez el 12 de julio con la misma lesión. El propio Avilez reconoció durante el juicio haberla visto golpeada.
El juez Lupica Cristo votó por la absolución, al considerar que existían "dudas razonables" sobre la fecha exacta de ese encuentro y que el testigo clave atravesaba un cuadro de consumo problemático que afectaba la precisión de sus recuerdos. Aun así, aclaró expresamente que su voto no implicaba descartar ni confirmar la responsabilidad de Avilez en la desaparición de Luciana, y dedicó parte de su alocución a remarcar que "el Estado debe responder" a la familia. Resta una nueva audiencia para definir la pena que le corresponderá a Avilez.
Un escándalo: hasta donde llega el encubrimiento de la Fiscalía
El juicio dejó además una zona oscura que la familia no dejó pasar, y que constituye un verdadero escándalo: muestra hasta dónde puede llegar la Fiscalía en el encubrimiento de lo ocurrido con Luciana al traer a declarar a una testigo que no era. En el debate declaró como testigo Naara Becerra, ofrecida por la defensa como la persona que, según constaba en una orden de allanamiento, había avisado a la familia que Luciana estaba en la casa de Avilez. Pero en la audiencia, Becerra negó categóricamente conocer a Luciana, a su madre o a la amiga que intervino en la búsqueda, y aseguró que nunca declaró nada al respecto.
El problema es que la conversación original, aportada por la familia, estaba atribuida a una usuaria identificada apenas como "N.B." (no a Naara Becerra) y la similitud de nombres nunca fue aclarada durante el juicio. Ni la fiscalía ni la defensa de Avilez, explicaron si se trata de la misma persona, de un error de identificación o de dos mujeres distintas.
Lila Aguerre, mamá de Luciana, le dijo sin vueltas al fiscal Andrés Azar: "¿Por qué trajeron a esta chica?", le reclamó, y explicó que la testigo que ella siempre señaló no es Naara Becerra sino "N.B.", "personas diferentes". Azar le respondió que citará a "la testigo verdadera" recién en la segunda parte del juicio, cuando se discuta la pena. Es decir, casi dos años después de los hechos, la fiscalía todavía no llamó a declarar a quien la propia familia identificó desde el principio como clave para saber qué pasó con Luciana.
Impunidad con nombre y apellido
Esta nueva instancia judicial confirma lo que venimos denunciando desde Prensa Obrera nota tras nota: mientras se acumulan los años, los errores de la fiscalía, los testigos mal citados y las idas y vueltas procesales. La causa central, dónde está Luciana y quiénes son responsables de su desaparición, sigue sin resolverse. Solo Maximiliano Avilez permanece con algún tipo de responsabilidad establecida judicialmente, y apenas por mentir en una declaración, no por la desaparición en sí.
El gobierno de Figueroa y Gaido, junto a una Justicia que con extrema lentitud, testigos mal citados, evidencias de los allanamientos que no conservaron la cadena de custodia necesaria y ausencia de explicaciones, siguen garantizando la impunidad.
Seguimos sosteniendo que si Luciana hubiera pertenecido a una familia con poder ya tendríamos respuestas. Pero como es una joven de barrio, una desaparición en contexto de consumo, la Justicia y los gobiernos encubren a los verdaderos responsables.
Desde el Plenario de Trabajadoras y el conjunto del movimiento de mujeres exigimos que se pongan los recursos y se investigue su desaparición, se cite sin más demoras a los testigos que la propia familia identificó, y se avance en la responsabilidad de todos los implicados en la desaparición.
Aparición con vida de Luciana ya. El Estado es responsable.




