Políticas
7/8/2026
editorial
La lucha rinde
La represión de un gobierno impotente.

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La masiva movilización contra la "ley de tierras" sacudió el país. Desde la postergación del tratamiento en medio del Mundial, cuando la selección argentina levantó la bandera de "Las Malvinas son argentinas", la indignación fue sacudiendo al pueblo argentino, y preparando las condiciones de una enorme movilización popular. En la previa, el gobierno retiró el capítulo de la extranjerización de la tierra, un triunfo anticipado de la movilización, por no tener los números para aprobarla, luego en la sesión tuvo que retirar el capítulo del manejo del fuego. Fue un triunfo arrancado por el clamor popular contra la Ley, porque los senadores de los gobernadores hubieran votado estos capítulos sin vergüenza alguna de no ser por la enorme presión social que se fue gestando.
En Plaza Congreso, en medio de la tormenta, las columnas comenzaron a copar la Plaza. Lo mismo ocurrió en todo el país, donde se concentraron masivamente en todas las plazas. En Congreso, se llegó a realizar una radio abierta, donde hablaron representantes de organizaciones ambientales y del Frente de Izquierda Unidad. Romina Del Plá llamó a enfrentar consecuentemente la ley, planteando que la misma instiga los incendios forestales, limita la capacidad de las expropiaciones, amenaza a los inquilinos y ataca el derecho a la tierra y la vivienda, y vinculó esta lucha con la necesidad de terminar con el gobierno liberfacho de Milei. Planteó el paro y el plan de lucha hasta la huelga general para derrotar al gobierno. Estas banderas fueron retomadas en un importante acto del Partido Obrero por Néstor Pitrola que denunció al gobierno y a la oposición y los gobernadores del ajuste que sostienen a Milei junto a la burocracia sindical, incluido Kicillof -destacó- que se comió un paro del 98% de la docencia y no ha movido un dedo, igual que Milei, para darle continuidad a Fate. Pitrola destacó que el golpe sufrido vale doble porque el gobierno de Milei hace agua por todos lados.
De la convocatoria fue parte el Sutna, que viene peleando por su proyecto de ocupación temporaria para poder reactivar Fate contra el intento de cierre de Madanes Quintanilla, denunciando que la ley, justamente, golpea la posibilidad de esta salida que vienen proponiendo. Fueron importantes también otras columnas combativas como la de AGD-UBA, el Garrahan, Conicet o el Inti. Se vio marchar en las imágenes a una masiva columna de la Uepc Capital, al igual que al Partido Obrero rosarino, lo cual se repitió en numerosas provincias.
Antes de finalizar las intervenciones comenzó la represión, con gases y luego corridas y balas de goma, que arroja hasta ahora un saldo de al menos 26 detenidos y una fotógrafa herida. Una represión que se extendió varias horas mientras nuevos contingentes se sumaban a la movilización que se esparcía por todo el centro porteño.
La movilización se produjo en la misma semana que el paro nacional de Ctera, que expresó el descontento nacional de la docencia con los salarios de hambre y el ataque a la educación pública, con una gran movilización de los sectores combativos de la docencia al Congreso, en Córdoba (coincidiendo con la huelga judicial) y en todo el país.
La continuidad de una juventud luchando durante horas contra la represión en Buenos Aires empieza a expresar un clima de hartazgo y combatividad que recorrió el país.
Y, este viernes 7, continuará con la marcha de San Cayetano, donde el movimiento piquetero independiente marchará desde Constitución denunciando la masiva baja del programa Volver al Trabajo, que implica 950.000 despidos de compañeras y compañeros que realizan trabajo de organización social en los barrios.
Así, la movilización cristalizó un cambio de humor en el pueblo trabajador que vuelve a ganar masivamente las calles contra un gobierno golpeado que redobla la apuesta permanentemente.
El gobierno, golpeado, redobla la apuesta
El gobierno sale golpeado de este tratamiento. Por un lado, quedó abiertamente expuesto su carácter entreguista, en el momento en que pretende armar una línea de provocaciones fascistoides agitando un nacionalismo trucho contra los migrantes, con el decreto que plantea su expulsión por agraviar a la Nación o los símbolos nacionales. Por otro lado, debió retirar parte del proyecto por grietas con sus aliados, la corte reaccionaria de gobernadores promineros, que comenzó a vacilar frente a la presión popular. El oficialismo debió además dejar fuera de tratamiento el proyecto de falsas denuncias, otro engendro reaccionario, que apunta a ponerle una mordaza a las denuncias por violencia de género penalizando a las denunciantes. Este recule se produce cuando el gobierno está cayendo abiertamente en las encuestas producto de las consecuencias de su propio plan económico.
Cae el consumo masivo, cae el poder adquisitivo del salario y las jubilaciones, se derrumba la industria y aumenta el endeudamiento de las familias. La tensión cambiaría es expresiva de las contradicciones internas que empantanan la política del gobierno. Los funcionarios atacan a la población trabajadora endeudada diciendo que “nadie les puso un revolver en la cabeza” para encubrir su responsabilidad en la miseria popular y en el alza confiscatoria de las tasas de interés de los bancos y las billeteras virtuales. El gobierno respalda este el saqueo de la banca y de Marcos Galperin sobre las familias más empobrecidas del país.
El gran temor de Milei es que esta vulnerabilidad política termine abriendo una brecha con el capital financiero, que vea amenazada su reelección y comience un retiro de las inversiones que provoque una corrida. Por eso, el plan del gobierno es redoblar y blindar el ajuste, con la reforma de la carta orgánica del Banco Central y el proyecto de shutdown. Pero esta nueva tanda de medidas antiobreras va a chocar con este descontento social y plantea la posibilidad de nuevos choques.
En este cuadro, es clave impulsar la movilización contra cada agravio del gobierno, para derrotarlo en las calles y abrir paso al debate de una salida obrera y socialista a la crisis.
Peronismo cómplice
A partir de la bandera de la Selección se abrió una movilización popular en un cuadro que venía golpeado por la complicidad brutal del peronismo con el régimen. La CGT dejó pasar en forma escandalosa la reforma laboral, luego transó con el gobierno por la recuperación de las cuotas solidarias para bancar las cajas sindicales. El peronismo mantuvo su actividad girando en torno a la interna salvaje entre Cristina Fernández y Axel Kicillof. Así, el deterioro del gobierno fue coincidiendo con la crisis de la oposición patronal. Tras esta crisis, va creciendo el lugar político del Frente de Izquierda Unidad.
Ahora, el peronismo intentará explotar este nuevo cuadro en función de una recomposición política, subiendose a la movida popular contra el gobierno. Pero las denuncias y la demagogia no pueden tapar la complicidad de fondo. El peronismo no quiere avanzar en una movilización popular que ponga en jaque el gobierno de Milei. Al contrario, quiere pactar en forma anticipada con los acreedores internacionales, las mineras, las petroleras y el Fondo Monetario, un programa continuista, de cara a presentar un programa que el capital financiero pueda admitir para 2027. Es una tarea de primer orden para la izquierda desenmascarar estos intereses, planteando la necesidad de un plan de lucha hasta la huelga general para derrotar al gobierno y mostrando los intereses sociales capitalistas detrás de todas las fracciones del peronismo, desde Cristina hasta todos los gobernadores, incluyendo a Kiciloff.
Más que nunca, este panorama presenta una oportunidad para la izquierda. Pero es necesario un cambio de rumbo: una acción común del Frente de Izquierda, movilizando y acompañando las luchas e impulsando una salida política en nuestros propios términos. El rupturismo dentro del FIT-U o la parálisis de iniciativas en marcha van en contra de esta necesidad elemental. La agenda de movilizaciones va de la mano de la necesidad de enfrentar al gobierno y apoyar todas las luchas obreras y populares. Sumémonos a esta agenda para derrotar al gobierno y desarrollar una alternativa.



