30/07/2021

Día Mundial contra la Trata de Personas: un negocio que crece bajo el amparo de todos los gobiernos

Luchemos de forma independiente del Estado.

En el día de hoy se conmemora el Día Mundial Contra la Trata de Personas, establecido en el 2014 por la ONU y todos los países que la componen. El último informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), “Global Report on Trafficking in persons 2020”, alertó de que 148 países detectaron alrededor de 50.000 víctimas de trata en 2018. A su vez, en nuestro país, según cifras oficiales de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), entre el 1° de enero al 31 de diciembre de 2020, recibieron un total de 1.346 denuncias por trata a la línea 145.

Desde el inicio de la pandemia y el aislamiento obligatorio, y hasta el 31 de marzo de 2021, se rescataron y asistieron un total de 1.276 víctimas, según datos del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata (ElDestape, 30/7). De todas formas, debemos tomar con precaución estas cifras, debido al carácter clandestino y de amparo, promoción y encubrimiento por parte de los Estados en estas situaciones.

Sobre el abordaje de esta situación, el gobierno de Alberto Fernández y la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad se han demostrado como un completo fracaso. Según varios informes internacionales, Argentina cuenta con una intensa red de captación y tránsito hacia otras regiones de explotación sexual y laboral de mujeres y niños. Nadie desaparece sin que el Estado sepa donde está. El gobierno y su postulado de “defensa de las mujeres” resulta inocuo: en un año y medio no se produjo el desmantelamiento ni de una sola red de trata. Esta situación refleja la vulnerabilidad de las mujeres trabajadoras, el sector más golpeado por la desocupación, la precarización laboral y la pérdida de conquistas laborales históricas en general.

El eufemismo de la «trata de personas»

La caracterización del concepto mismo de “trata de personas” está en debate. Nosotrxs caracterizamos como una situación de esclavitud, que consta de la explotación laboral y sexual de millones de personas de manera forzada (sobre todo mujeres y niños), sea en ciudades, en el campo, prostíbulos o casas particulares. A su vez, el imperialismo, para referirse a esta realidad, recurrió a la expresión “trata de personas”, que refiere al instrumento o medio para esclavizar y no a la esclavización de personas en sí misma (Biasi, Vanina; “Trata de personas, el eufemismo de la esclavitud capitalista”, EDM N°5, 2020).

Desde el año 2000 existe el Protocolo de Palermo o “Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños”, elaborado en Estados Unidos, estableció legislaciones en todo el mundo para “combatir” la trata. Fue ratificado en 2020 por 176 países. Aún así, el negocio de la trata de personas afecta a 40 millones de personas anualmente e involucra una red internacional entre diversos países que pueden oficiar de origen, tránsito o destino (Prensa Obrera, 23/9/20). Entonces, ¿por qué se sigue extendiendo mundialmente este fenómeno, si la mayoría de los Estados “pretenden combatirlo”?

La extensión del negocio de la trata de personas y la prostitución debe colocarse en la etapa actual de debacle capitalista; que junto con el tráfico de armas y el narcotráfico se convirtieron en las actividades criminales más beneficiosas al capital a nivel mundial. Este negocio criminal -improductivo y socialmente destructivo- se refugia en el negocio de la pornografía y la prostitución de diversas formas, y que ofrece un nivel de ganancia capitalista que otros sectores ya no ofrecen. Y son los gobiernos capitalistas quienes desarrollan las condiciones para garantizar que esto suceda, aunque esgrimen “su combate”.

El desarrollo de este negocio, las redes de trata, implica el entrelazamiento entre los Estados, diversos sectores del capital (como los bancos), empresarios, proxenetas o administradores de prostíbulos, funcionarios políticos, la policía y otras fuerzas represivas, jueces, etc; que a su vez conocen la situación, la promueven y adquieren beneficios económicos de la misma.

Detrás de cada prostíbulo o de cada lugar en el que se esclaviza a personas hay una red que integra alguno de estos componentes. La idea de que el Estado no ve este fenómeno tan expuesto o que necesita de complicados recursos para frenar esa actividad es simplemente una construcción política interesada, sin asidero sobre la realidad (Biasi, idem).

Luchemos de manera independiente del Estado prostituyente y proxeneta

En Argentina desde 2008 fueron liberadas 13 mil víctimas según el Ministerio de Justicia. Ellas no fueron rescatadas sino que fueron mayoritariamente devueltas a sus lugares de origen, allí donde fueron captadas originalmente. En nuestro país, solo fue condenado el exintendente de Lonquimay, La Pampa, a 4 años por una causa de trata (Plenario de Trabajadoras, 20/7/2020). Las causas judiciales no pasaron de impactar con penas menores (promedio 4 años) sobre regenteadores de prostíbulos o sobre las caras visibles en ciertos casos de esclavitud laboral. Los responsables políticos siguen impunes, por ello es incompatible una lucha contra el desmantelamiento de las redes de trata de la mano de los partidos que gobiernan y gobernaron.

Para enfrentar este enorme flagelo es necesaria una lucha independiente, que confronte al Estado capitalista y los partidos del régimen que garantizan la captación, explotación y encubrimiento en la trata de personas. Desde el Plenario de Trabajadoras- Partido Obrero en el FIT-U planteamos:

Aparición con vida de todas las niñas y mujeres desaparecidas en todo el país. Desmantelamiento de las redes de trata. Identificación de todos los lazos entre el Estado, empresarios y la pornografía infantil. Investigación de la ruta del dinero para identificar a los sectores capitalistas involucrados y desarmar el negocio. Abajo el Estado prostituyente y proxeneta. Trabajo genuino para todas las mujeres en situación de prostitución. Abajo las persecuciones, torturas y abusos policiales y políticos contra las mujeres que ejercen o están en estado de prostitución. Basta de proxenetismo promovido desde el Estado.