13/05/2021

El Polo Obrero en el Congreso del Plenario de Trabajadoras

¡Basta de hambre y femicidios!
Asamblea del PdT de Bajo Flores

Los aportes para hacer a este Congreso desde el Polo Obrero son infinitos. Somos una mayoría de mujeres, ejemplo de luchas, que venimos garantizando los alimentos de miles y miles de personas que han sido lanzadas a la pobreza como consecuencia de las políticas gubernamentales en el contexto de la pandemia en curso. Afrontamos esta tarea, además, cuando vivimos rodeadas de distintos tipos de violencia, lo cual hace todavía más importante nuestra organización cotidiana.

Detrás de cada mujer que sirve un plato de comida en un comedor, hay una cosechera de zonas rurales, una trabajadora de casas particulares sin registrar, una empleada de comercio precarizada o una vendedora ambulante. Todas trabajamos de forma precaria porque a eso nos condenan los gobiernos y todas vamos a ser parte del Congreso del Plenario de Trabajadoras para organizarnos contra esta realidad que tiene como telón de fondo un ajuste brutal en el marco de los acuerdos con el Club de París y el FMI. Pretenden, sin embargo, disimularla con una asistencia de 15.000 pesos para un sector minoritario y cambios en la Tarjeta Alimentar que apenas llega a la mitad de los niños pobres de nuestro país.

Nos encontramos haciendo asambleas en todo el país, repartiendo nuestra participación entre las comisiones que van a funcionar los días 26 y el 27 mayo y eligiendo delegadas que están inaugurando nuevos núcleos de mujeres organizadas en el PdT en todo el país. Todas participarán masivamente de nuestro congreso que finalizará el 29 de mayo, una fecha emblemática para las y los luchadores populares ya que será el 52° aniversario del Cordobazo, una gesta de unidad entre estudiantes y obreros que puso fin a una dictadura militar en nuestro país.

Nuestra realidad es la contraria a la que enarbolan las funcionarias gubernamentales para disimular que son simplemente mujeres privilegiadas económicamente que se acomodan al calor del poder para cobijarse mejor ellas, no para cambiar lo que está mal en favor nuestro. Ellas son las mismas que utilizan nuestras demandas para hacer carrerismo personal.

Las iglesias y sus curas y pastores, por su parte, se arrogan la voz de las mujeres en nombre de la familia y callan los abusos producto de la violencia intrafamiliar, a la vez que niegan la educación sexual en los colegios. No buscan terminar con el hambre sino valerse de él para dominar a los sectores populares.

La violencia del Estado se hace carne cada día en nuestras experiencias de vida: sin vivienda, ni independencia económica, sin trabajo genuino, sin asistencia cuando sufrimos violencia. Peor aún, cuando recurrimos al Estado nos encontramos con mayor saña, discriminación y revictimización, como ocurre con las que denuncian violencias contra ellas o contras sus hijos/as.

Fátima Acevedo, compañera del Polo Obrero de Entre Ríos, Emilse Gajes, militante de una asamblea de Córdoba, Florencia Romano, hija de compañeros/as del Polo de Mendoza y Esther Mamani, que se organizaba en las asambleas de Bajo Flores, son nuestras compañeras, de las pocas que sufriendo violencia llegaron a pedir ayuda al Estado y encontraron en él a un aliado de esas violencias.

En los barrios carecemos de espacios de asistencia y centros integrales para las mujeres. Ir a las comisarías ante situaciones de violencia se vuelve una tortura, donde nos revictimizan, se imponen trabas burocráticas para tomar la denuncia, las archivan o nos hacen esperar horas o ir en horarios incompatibles con nuestros trabajos y el cuidado de los hijos/as. El Ministerio de las Mujeres y Diversidades no existe, ni para modificar esta realidad ni tampoco para levantar la voz por nosotras y nosotres. Luego de más de un año de gobierno, el plan para enfrentar la violencia de género el Ministerio de las Mujeres apenas repartió 1.000 subsidios temporales bajo el Programa Acompañar. No tienen una sola política para enfrentar la violencia.

Resulta ilustrativo también el desprecio ante el gremio más feminizado del país, el de las Trabajadoras de Casas Particulares, con una porción muy importante de trabajo no registrado, en el que durante el 2020 los despidos pasaron como agua y los ingresos fueron colocados por debajo de la canasta de indigencia por parte del propio gobierno nacional. ¿Dónde están las funcionarias que dicen defender a las mujeres cuando nos agreden de esta forma?

El gobierno nos condena al hambre y nos discrimina. Organizarnos para enfrentar estas políticas es todo lo que nos queda para defender nuestros derechos y nuestras vidas y las de nuestros hijos.

Es indispensable que las mujeres discutamos una salida frente a la crisis, el hambre y los femicidios de los cuales los gobiernos y el Estado son responsables. Las enormes movilizaciones piqueteras del Frente de Lucha, la organización de las trabajadoras de casas particulares, los cortes y movilizaciones en las villas de CABA ante el secuestro de la nena de Cildañez y las asambleas en los barrios que abren el debate entre compañeras y compañeros sobre la importancia de organizarse de manera independiente y luchar por los derechos de las mujeres en unidad marcan el camino.

¡Sumate al Congreso del Plenario de Trabajadoras!

 

 

 

 

 

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