Mujer
22/4/2026
Justicia por Sophia Civarelli
Su femicida es un militante libertario. Mientras, el gobierno niega la desigualdad de género y alimenta el odio contra las mujeres y las diversidades.
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Sophia.
El pasado 17 de abril el cuerpo sin vida de Sophia Civarelli de 22 años fue encontrado en la cama del departamento que compartía con su pareja, Valentín Alcida, en el centro de la ciudad de Rosario, Santa Fe. Si bien la escena encontrada pretendia emular la de un suicidio, los investigadores rápidamente advirtieron que en realidad podría tratarse del escenario alterado de un femicidio. Mientras tanto, a pocas cuadras Alcida, también de 22 años, se tiraba del 8º piso del departamento de una amiga a donde habría ido a pedir ayuda. Si bien sobrevivió a la caída, murió a las pocas horas en el hospital.
A unos días de transcurridos los hechos la fiscal del caso Carla Ranciari ya tiene elementos para confirmar que se trata de un femicidio seguido de suicidio. Efectivamente, con los testimonios del entorno de la pareja y el peritaje de los celulares de ambos se pudo concluir que Alcida ejercía violencia de género contra Sophia. La celaba, la perseguía y la manipulaba para que “solo estuviera con él”.
Este viernes, marchamos en Rosario a propuesta de las amigas y compañeras de estudio de Sofía.
— Carla Deiana (@DeianaCarla) April 21, 2026
Los femicidios son el eslabón final de una larga cadena de violencias que el Estado fomenta de diversas formas y ahora con Milei, de manera directa, al alentar la violencia de género. https://t.co/2ZwdhpQ9Y9 pic.twitter.com/DE5E4J0B0a
Libertario y femicida
Asmismo, lo que ha destacado en las últimas horas del caso es la violencia racista, LGTIBQ-odiante y misógina que el joven de 22 años expresaba en sus redes sociales, en particular en Twitter.
Autoproclamado “argentino y de derecha”, seguidor de Milei y de todo el ejercito de trolls libertarios que se dedican a esparcir discursos de odio en X, Alcida no dejó comunidad por insultar y atacar: migrantes, personas negras, mujeres, comunidad LGTBIQ, la comunidad islámica y los palestinos, los “zurdos”, la comunidad judía. Había insultos degradantes para todos y todas.

Retuiteaba al Gordo Dan y a todos los apologistas libertarios del supremacismo y de la violencia extrema, compartía “memes” que banalizaban los femicidios, defendia la represión y llamaba a expulsar extranjeros, enalteciendo las figuras de Javier Milei y Donald Trump por su ultraderechismo.
El caso recuerda al de Pablo Laurta, quien en octubre del año pasado asesinó a su expareja Luna Giardina y a la madre de ella, Mariel Zamudio, en Córdoba, y se llevó secuestrado a su hijo de 5 años.
Luna y el niño se resguardaban allí de la violencia que ejercía Laurta sobre ellos desde 2023. Mientras el futuro femicida había fundado en Uruguay una organización que decía defender a los hombres de las “falsas denuncias” llamada “Varones Unidos”, cuyos mentores ideológicos eran Agustin Laje y Nicolás Márquez, dos de los principales referentes de la llamada “batalla cultural” del mileísmo. Estos personajes son reconocidos por sus discursos misóginos y sus ataques a los derechos de las mujeres y las diversidades, en particular contra la ESI.

Laurta se despachaba en redes con violencia e insultos contra las mujeres que denunciaban violencia de género, mientras preparaba las condiciones para asesinar a la madre de su hijo.
Márquez y Laje salieron rápidamente a despegarse de él y lo dejaron solo luego de que la policía lo atrapara tratando de cruzar la frontera a Uruguay, pero es imposible desligar los discursos de odio que diseminan estos personajes de las acciones de Laurta en su momento o Alcida ahora. Si bien la misoginia es moneda corriente en los Estados capitalistas y patriarcales como el nuestro, los libertarios la han convertido en su ideología oficial y en la amalgama que une a amplias franjas de sus seguidores, donde la mayoría son hombres jóvenes, resentidos y frustrados.

Estos elementos encuentran en el terreno libertario un espacio para desplegar su violencia y su odio haciendo foco sobre todo en las mujeres, a quienes hacen responsable de sus propios fracasos, y es cuestión de tiempo para que pasen de tuitear contra nosotras a cometer actos de violencia femicidas, y el derrotero de Laurta y Alcida así lo prueban.
Losada y las falsas denuncias
En esta misma línea se inscribe el proyecto de ley contra las supuestas falsas denuncias presentado por la santafesina Carolina Losada de la UCR, que el gobierno se apronta a sancionar de la mano de la facha de Patricia Bullrich. El objetivo real de este proyecto es deslegitimar las denuncias de violencia de género, las violencias de abuso sexual infantil (ASI) y proteger a los agresores, difamando a las mujeres y madres protectoras que suelen realizar estas denuncias, persiguiéndolas con posibles penas de cárcel.
De esta manera aleccionan a quienes denuncian hechos aberrantes como el abuso sexual y la violencia física y psicológica contra infancias, adolescencias y contra las propias mujeres, pero también buscan imponer el silencio como conducta a quienes aún no denunciaron, usando el miedo a la cárcel como herramienta. Para sorpresa de nadie, Valentín Alcida era un feroz “militante” contras las falsas denuncias y defensor de proyectos reaccionarios como los de Losada. Sería bueno escuchar lo que tiene para decir Carolina sobre esto.
Luchemos por justicia por Sophia
Este viernes 24 de abril, la familia y las amigas de Sophia convocan a una movilización en Rosario para recordarla y pedir justicia por ella. Sophia era estudiante de Psicología de la UNR, le faltaban pocas materias para recibirse y recientemente había conseguido trabajo y estaba ahorrando para poder irse del departamento que compartía con el violento. Venía de Villa Amelia, un pueblo cercano a Rosario y su sueño era recibirse de la universidad.
Sus familiares y amigas ponen el foco de la responsabilidad en el propio Estado en su muerte y salen a las calles a gritar contra la normalización de discursos violentos que son el caldo de cultivo para la violencia de género y los femicidios, que en lo que va de este 2026 ya llegan a la cifra de 73, uno cada 33 horas.




