Políticas

21/4/2026

Otra semana negativa para Milei

Editorial de Gabriel Solano en 14 Toneladas T3E11.

La tarea es luchar para que el gobierno de Milei pierda ahora.

La última semana ocurrió un hecho muy importante para el gobierno de Milei, quien ganó las elecciones diciendo que su prioridad era terminar con la inflación. Esto tenía que ver con que el Frente de Todos había terminado su mandato con índices inflacionarios muy altos. El presidente dijo que tenía la fórmula para remediar esto: la doctrina económica austríaca. Sin embargo, terminó sucediendo exactamente lo contrario.

La inflación está en un franco ascenso: en el mes de marzo fue del 3,4%. Si uno la compara con la de mayo del año pasado, cuando fue 1,5%, es claro que más que se duplicó. El dato de marzo incluso está por debajo del otro índice que el Indec elaboró y que el gobierno se niega a aplicar -por ese motivo incluso terminó echando a Marcos Lavagna-, y que dio 3,7%. La diferencia es que está mucho más actualizado porque contempla los gastos más actuales de las familias. El otro, en cambio, contempla los gastos de hace 20 años atrás. En cualquiera dos variantes, esto da cuenta una inflación muy alta.

¿Por qué está pasando esto? Es importante que lo podamos discutir. Habitualmente en Argentina la inflación está muy atada a las devaluaciones monetarias. Si uno ve la historia argentina de los últimos 20, 30 años, va a encontrar que la inflación y el tipo de cambio están atados. En Argentina suele ocurrir que cuando se produce una fuerte devaluación, inmediatamente eso repercute en los precios y salta al índice inflacionario. Sin embargo, no es lo que está sucediendo ahora.

Ahora ocurre un hecho contrario, porque los últimos tres meses en Argentina, lejos de una devaluación del peso, lo que ha habido es una reevaluación del peso y, consecuentemente, lo que ha habido es una devaluación del dólar. Es decir, que no está ocurriendo lo clásico de Argentina, que es una secuencia de devaluación y luego de inflación. Esto es muy llamativo y además también sucede en un momento en el cual las tendencias son deflacionarias en muchos aspectos de la economía y que el gobierno a través de su política lo que está haciendo es un fuerte ajuste, con lo cual lo que se suele llamar la demanda agregada que se introduce a la economía a través del gasto público no está sucediendo, porque el gasto público se está recortando por la motosierra que aplica Milei.

Entonces cuando debería ocurrir que retroceda la inflación por el contrario está subiendo, y sube fundamentalmente por medidas tomadas por el propio gobierno. El gobierno es el principal factor inflacionario de la Argentina. Primero, porque autoriza una cantidad importante de aumentos de servicios que todos tienen un control estatal y esos aumentos repercuten de manera inmediata en el inflacionario.

Segundo, porque toma medidas impositivas que favorecen la inflación. Un ejemplo claro es lo que ocurre con la carne: se le quitan las retenciones a la exportación y se hace un acuerdo con Estados Unidos para ampliar la cuota de exportación de Argentina hacia ese destino; quienes producen en el mercado local ya no pagan una retención, entonces pueden tratar de vender más caro en el mercado interno y, además, como pueden vender en Estados Unidos. ¿Cómo razona un productor? Yo voy a vender lo más caro que pueda y si Estados unidos me paga a determinado precio priorizo Estados Unidos frente al mercado local.

¿Cuál es el problema? Es que para vender en Argentina al precio que sea de Estados Unidos debería haber salarios como los de allá, pero lo de acá son sensiblemente más bajos. Entonces las medidas del gobierno de eliminación de retenciones y estos acuerdos de libre comercio favorecen el incremento de determinados productos muy significativos para el consumo popular, como la carne. Lo mismo pasa con las naftas, que se han encarecido muchísimo en marzo, aproximadamente un 20%, cuando Argentina no es un país importador y por lo tanto no nos afecta el problema de importar un commodity y pagarlo al precio internacional, sino que producimos en el mercado interno lo suficiente para un autoabastecimiento.

Hay otro hecho importante, que tiene algo de técnico. Cuando le preguntaban a Milei cuál era la razón de la inflación siempre decía que radica en la emisión monetaria. Lo repitió de una manera permanente, incluso gente que no sabe nada de economía lo repite de tanto escucharlo. ¿Qué sucede en la actualidad? ¿Hay o no emisión monetaria? Sí hay emisión pero no va a pagar jubilaciones, financiar obra pública, a la discapacidad, ni a los médicos del Pami. ¿A dónde va esa emisión monetaria? A comprar los dólares que vienen a Argentina a especular o que entran por el comercio exterior.

Hay una fuerte emisión monetaria. ¿Y por qué es inflacionaria? Porque los dólares que el gobierno compra -y se está jactando que los compra- no incrementan las reservas internacionales del Banco Central, que sigue tan quebrado como siempre -alrededor de 9.000 o 10.000 millones de dólares en negativo-, sino que se utiliza para pagar la deuda o para financiar la fuga de capitales. Por lo tanto, la emisión que el gobierno decía venir a combatir continúa, solo que en beneficio de los bonistas, de los tenedores de la deuda argentina y de los especuladores financieros que han ganado en Argentina fortunas en el último trimestre haciendo carry trade: casi un 15% en dólares en tres meses -un beneficio que no existe ningún lugar del mundo, porque en otros países se puede conseguir 4 o 5% en dólares.

Entonces, el gobierno es el principal factor de la inflación en Argentina, por eso no la puede combatir. Esto sucede en un momento en el cual tenemos paritarias que se ajustan muy por debajo de la inflación por una imposición de gobierno, que se reclama libertario y supuestamente favorece los precios libres de la economía pero el precio de la fuerza de trabajo, que es el salario, está pisado por el gobierno que no permite homologar paritarias por encima del 2% mensual, cuando la inflación fue 3,4% (o 3,7%, depende qué índice tomemos como válido).

Ahora, ¿cuál es la respuesta que está dando a esto? Hubo un discurso de otro día del presidente de la Nación en una cámara de comercio con Estados Unidos en el cual en un momento dijo: "Si no nos acompañan, nos vamos a casa". Obviamente tomamos la palabra, puede irse a casa lo más rápido posible y le haría muy bien a la Argentina. Pero además dijo lo siguiente: "reuní al gabinete nacional y emití una orden muy estricta: vamos a redoblar la motosierra". Acá aparecen, por lo tanto, los despidos en el Inti, no se cumple la Ley de Financiamiento Universitario, en el Pami no hay atención para los jubilados porque los médicos de cabecera cobran $2.000 por mes por cada jubilado que atienden, no se paga a la discapacidad, los despidos en la administración pública son generalizados, y este ajuste a los salarios.

Obviamente estamos en contra de esta política porque es un golpe al pueblo argentino. Pero hay que indagar un poco más: ¿a quién se beneficia y a quién se perjudica con esto? ¿La motosierra es para todos? Veamos qué pasa con el Inti. Este lunes el diario Clarín saca un artículo llamativo. Sturzenegger, que aparece a la cabeza de este ajuste, dice que en el Inti hay que despedir a 1.500, pero por ahora despedían solo a 700 porque se solapaban las tareas con servicios industriales prestados por el sector privado, y como el Inti cobraba había una especie de dumping al sector privado que no podía competir.

Al eliminar los servicios del Inti, dice, el sector privado va a tener más capacidad de prestar sus servicios, obviamente a precios más caros. Entonces no es solamente un ajuste presupuestario, no es solamente un problema de tipo fiscal, sino que es un beneficio: determinadas empresas que van a poder ahora cobrar un precio mucho más caro porque el Inti vendía sus servicios a empresas privadas para hacer determinados tipos de controles y de estudios a un precio más bajo. Es un propósito de clase.

Esta motosierra va a golpear en otro punto que para el gobierno es clave, que es el aspecto fiscal. Hay una caída de recaudación permanente, que tiene que ver con la caída del consumo y de la actividad económica.

Con todo esto tenemos que el gobierno está pasando mal, y por eso todas las encuestas está registrando una fuerte caída de la consideración popular. De ahí muchos anticipan que el gobierno no gana las elecciones en el año que viene. La capacidad de Milei de reelegirse está en cuestión, y fue el gran debate de la última gira del gobierno por Estados Unidos; estas encuestas empiezan como mínimo a presentar un gran signo de interrogación al respecto.

Aquí aparece el peronismo diciendo "bueno, estábamos hecho pelota, pero si Milei está más hecho pelota que nosotros, quizás podamos competir y podamos tratar de ganar". Entonces tratan de recrear algo, un peronismo que -como discutimos la otra vez- dice querer un frente con izquierda así tenemos un gran frente contra Milei, pero a la vez se empieza a juntar con la derecha.

Circuló mucho una reunión en La Plata de Masotta y Emilio Monzó, que fue el presidente de la Cámara de Diputados de Macri y presidente del bloque macrista, a la que fue el gobernador Kicillof para decir hagamos un frente para ganarle a Milei. Cuando terminó esa reunión, ambos declararon que encontraron en Kicillof una persona muy centrada con los pies sobre la tierra.

Entonces, esta idea que charlábamos de un frente a lo Brasil, que integra desde la derecha hasta Lula para que no gane Bolsonaro, empieza a aparecer acá. Y piden que la izquierda se incorpore. Quienes conocen la historia peronista dicen que es lo que marcaba su manual de conducción política: "si vamos a girar a la derecha, pongamos el guiño a la izquierda". Si vamos a hacer frente con Pichetto, con Larreta, llamemos a frente izquierda que se sume. Hay una presión para que la izquierda renuncie a su independencia de clase y se sume a esto.

Todo este tipo de discusiones tienen otro planteo de fondo. Acá nos hablan solamente de que hay que prepararse para el año que viene y se discute como si no estuviésemos en abril del 2026 sino en junio del 2027. Pero la tarea del momento es luchar contra el gobierno de Milei, que la está pasando mal y por eso esta caída de la consideración popular, pero si logra aplicar su política hasta el final no se puede descartar que se logre recomponer. El problema actual es luchar para que el gobierno de Milei pierda ahora, que gane la universidad, las personas con discapacidad, el Inti, los jubilados. Esa es la gran pelea.

Si eso se logra y el gobierno es derrotado ahora sus posibilidades electorales para el año que viene se reducen significativamente, e incluso plantearía una caída del gobierno anticipada como resultado de una fuerte lucha popular, condiciona todo el proceso político. En cambio la idea de que llegamos tranquilos a elecciones para aplicar luego una especie de Milei pero de buenos modales. Es decir, mantenemos el programa de lo esencial, pero con menos gritos y con algunas correcciones.

Es lo que no nos va a llevar a una derrota. La gran tarea pasa por esa lucha. Cuando el Partido Obrero ha planteado un 1 de mayo del Frente de Izquierda tiene que ver con esto, con defender esta perspectiva: la actualidad de un acto en Plaza de Mayo abierto a todas las luchas, a los compañeros de Fate que están batallando, los jubilados que están luchando, la universidad, para dar este mensaje político y para reforzar -contra la presión hacia un colaboracionismo de clases y para que la izquierda renuncie a su independencia política- la necesidad de una salida nacional e internacional de los trabajadores.

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