Mujer
25/8/2026
Milei y la “reposición”: nuestros cuerpos al servicio de la explotación
El gobierno pretende subordinar las decisiones reproductivas a las necesidades del capital.
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Javier Milei volvió a atacar el derecho al aborto. Esta vez vinculó la caída de la natalidad con la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo y sostuvo que Argentina no alcanza una tasa de natalidad que permita la “reposición” de la población, relacionando el problema con el crecimiento económico y el sistema previsional.
La palabra no es inocente. ¿Reposición de qué? ¿De quiénes? ¿Para qué?
Cuando Milei habla de “reposición” piensa en nuevas generaciones que ingresen al mercado laboral y sostengan la economía capitalista. No está preocupado por garantizar que las mujeres puedan decidir libremente si quieren ser madres ni por las condiciones materiales para criar. Está preocupado por garantizar trabajadores para la explotación.
Los datos desmienten a Milei
La caída de los nacimientos comenzó seis años antes de la legalización del aborto.
Según los datos de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (Deis), Ministerio de Salud de la Nación, en 2014 hubo 777.012 nacidos vivos, mientras que en 2020 fueron 533.299: una caída del 31,4%, anterior a la sanción de la Ley 27.610.
Y existe un dato especialmente significativo desde una perspectiva de clase: entre 2014 y 2023, los nacimientos entre mujeres con menor nivel educativo cayeron 67%, mientras que entre las mujeres con mayor nivel educativo la reducción fue del 28%.
La pregunta, entonces, es otra: ¿por qué las mujeres trabajadoras son las que más postergan o reducen la maternidad? La respuesta no está en los “pañuelitos verdes”, sino en las condiciones concretas de vida.
¿Quién sostiene a los jubilados?
Milei también utiliza la natalidad para hablar del sistema previsional: menos trabajadores en actividad significarían, en el futuro, menos aportantes para sostener a los jubilados.
Pero el problema es que pretende cargar esa responsabilidad sobre los propios trabajadores, mientras las patronales son beneficiadas con reducciones de sus contribuciones y se sostiene un mercado laboral precarizado y con salarios bajos.
Y hay otra contradicción que afecta especialmente a las mujeres. Durante toda su vida, millones de trabajadoras sostuvieron sus hogares y realizaron las tareas de cuidado que permiten la reproducción de la fuerza de trabajo: criaron hijos, cuidaron familiares y garantizaron que otros pudieran salir a trabajar. Ese trabajo fue indispensable para la economía, pero no generó aportes previsionales.
Ahora, con la eliminación de la moratoria, muchas de esas mujeres llegan a la vejez sin posibilidad de jubilarse. Entonces, ¿quién sostiene a quién? No son las mujeres que tienen menos hijos las que desfinancian las jubilaciones. Son el trabajo no registrado, los salarios de miseria y las rebajas de las contribuciones patronales.
No necesitamos más nacimientos para salvar las jubilaciones. Necesitamos trabajo registrado, salarios dignos, aportes patronales y una jubilación que reconozca también el trabajo de cuidados realizado durante toda una vida.
¿Qué mercado laboral quiere para esos “nuevos obreros”?
La contradicción continúa. El gobierno que reclama nuevos trabajadores cierra lugares de trabajo, destruye puestos, facilita despidos y profundiza la precarización. Los salarios pierden poder adquisitivo mientras aumentan las jornadas y se atacan derechos laborales.
Entonces, ¿qué mercado laboral espera a esos “nuevos obreros”? ¿Empleo estable? ¿Salarios que permitan vivir? ¿Derechos laborales? ¿Una jubilación digna? Nada de eso forma parte de su programa.
Milei quiere que nazcan trabajadores, pero no quiere garantizarles trabajo. Quiere la reproducción de la fuerza de trabajo, pero pretende que las trabajadoras paguemos el costo de producirla.
¿Para qué quiere “reponer” trabajadores? ¿Para una nueva generación de trabajadores pobres obligados a aceptar cualquier condición para sobrevivir? ¿Acaso la esclavitud?
El “libertarismo” y un Estado muy presente
El “libertarismo” de Milei dice que el Estado no debe entrometerse en la economía, pero es justamente este gobierno el que interviene para beneficiar a empresarios como Galperin, intervenir sobre el mercado cambiario y, mientras desmantela políticas públicas, garantizar zonas liberadas para el narcotráfico y la trata.
Nuestros cuerpos no están para la “reposición”. Las mujeres de la clase obrera no tenemos porqué aceptar que nuestras decisiones reproductivas sean subordinadas a las necesidades económicas del gobierno. No queremos que nadie nos obligue a abortar. Pero tampoco queremos que nadie nos obligue a parir. Queremos decidir.
Y para que esa decisión sea realmente libre, una mujer tiene que poder elegir la maternidad sin que tener un hijo signifique pobreza, abandonar sus estudios, perder su trabajo o afrontar sola las tareas de cuidado.
Por eso defendemos el aborto legal y luchamos por salarios que cubran la canasta familiar, vivienda, salud y educación públicas, jardines infantiles, licencias laborales y un sistema público de cuidados.
No queremos una sociedad que obligue a las mujeres pobres a tener hijos para garantizar trabajadores al mercado. Queremos una sociedad donde tener hijos sea una decisión y no una condena a la pobreza.
Milei pretende convertir una conquista arrancada en las calles en el chivo expiatorio de una crisis demográfica cuyas causas son sociales y económicas. Pero su palabra lo desnuda: “reposición”.
Nuestros cuerpos no son una fábrica de trabajadores. Nuestra maternidad no está al servicio de la explotación.
A las compañeras de las barriadas y a todas las mujeres de la clase obrera les decimos: defendamos el derecho a decidir y organicémonos contra el ajuste que pretende descargar sobre nosotras el costo de la crisis.
Aborto legal, seguro y gratuito. ESI y anticonceptivos para decidir. Trabajo y salario para vivir. Defensa de los puestos de trabajo. Vivienda, salud y educación públicas. Sistema público de cuidados. ¡Nuestros cuerpos no están al servicio de la explotación! El 10, 11 y 12 todas al encuentro de mujeres en Córdoba!




