27/05/2021

Vamos por la agrupación de Trabajadoras de Casas Particulares en todo el país

Conclusiones de la Comisión del II Congreso del Plenario de Trabajadoras.
Agrupación Trabajadora de Casas Particulares/ Abogada- Referente PDT Córdoba

Compañeras de todo el país participaron de la comisión B de Trabajadoras de Casas Particulares (sesionaron cuatro comisiones con esta temática en el Congreso, llegando a las mil compañeras). A la largo de todo su desarrollo en las intervenciones fueron denunciando y sacando las conclusiones del rumbo que se debe seguir para poner fin a las deplorables condiciones laborales que se imponen en el sector, y que se agravaron durante la pandemia.

Entre los debates centrales su ubicó el reclamo salarial. El gobierno nacional con la anuencia de la burocracia sindical aprobó un bochornoso aumento salarial del 28% en tres cuotas que alcanza los $23.000 mensuales y $185 por hora, esta cifra apenas supera el salario mínimo vital y móvil, y está por debajo de la línea de la pobreza.

Al respecto, Charo García expresó: “Por más que trabaje en muchos lugares no puedo cubrir los gastos. Ganamos por debajo de la canasta familiar. En algunos trabajos hago 3 horas y en otros 4hs, no alcanza para vivir.” Por su parte, Celia, otra trabajadora, reafirmó: “Si trabajo 4 horas por día por $180 pesos por hora, según lo que aceptó el sindicato, me alcanza apenas para comprar un kilo de carne que está por encima de los 900 pesos. Para que te alcance para vivir tenés que dejarte explotar 10 o 12 horas”. Otras compañeras expresaron que deben combinar el trabajo en casa particulares de día con otros empleos no registrados de noche, por ejemplo en talleres textiles.

A la grave situación de retraso salarial histórico del sector se suman las consecuencias de la pandemia que exponen más aun la vida y la salud de las trabajadoras. Un millón y medio de trabajadoras de casas particulares en todo el país, de las cuales el 75% no están registradas, debieron sufrir todo tipo de abusos, maltratos y humillaciones por parte de los empleadores para no perder el puesto de trabajo. De hecho el 50 % perdió el trabajo durante la pandemia sin recibir indemnización patronal alguna, todo ante la mirada de un ministerio de trabajo y un ministerio de las mujeres y diversidades inmóviles.

En ese sentido, Verónica de Córdoba denunció: “Tengo cuatro trabajos de lunes a viernes. Hay días que voy a dos casas, hay una casa a la que voy 10 horas y asimismo no alcanza para la luz y el gas, todo sube. Mi patrona me bajó el salario cuando empezó la pandemia, ahora me aumento el 28% que correspondía pero sobre un salario irreal. Encima me amenaza que no puedo reclamar porque ella es abogada y pertenece al colegio de abogados, entonces es intocable”. Muchas denunciaron laos permisos truchos con los cuales las obligaron a ir trabajar.

En lo que va de la pandemia no se dispuso un solo protocolo de bioseguridad efectivo en el país, en ninguno hubo voz y participación de las propias trabajadoras afectadas, mucho menos obligaciones para las empleadoras. Pero el sector como otros tantos que nunca dejaron de trabajar no han sido contemplados en un plan de vacunas como esenciales. Así lo reflejó Celia: “Somos las más expuestas, porque trabajamos en varias casas por día, tomamos el transporte público, no sabemos con quien se reúnen nuestros patrones. Pero para nosotras no hay vacunas. Es un trabajo insalubre.” Asimismo otras compañeras denunciaron el vaciamiento de la obra social administrada por una burocracia sindical que la mantiene vaciada e impone “bonos contribución” para la atención.

Todas las vulneraciones que atraviesa el sector tienen como responsable en primer lugar a un gobierno que las discrimina encuadrándolas en un régimen especial que no es otra cosa que un bloqueo a la justicia y la habilitación de todo tipo de abuso patronal. Al calor de las numerosas intervenciones fue tomando relevancia la necesidad de romper con la atomización del sector en post de la organización colectiva, llevando la agrupación TCP a todo el país y planteando la perspectiva de creación de un sindicato propio, que sea una herramienta de lucha y organización independientes de todos los responsables de esta situación.

Ese norte estratégico tuvieron las resoluciones que se votaron por aclamación y por unanimidad. Asimismo, la importancia de reforzar esta lucha con el respaldo de abogades y profesionales clasistas de todo el país en coordinación con la Agrupación de Profesionales en Lucha (Apel), que puedan apoyar los reclamos con presentaciones ante los diferentes organismos estatales, pero también respaldar jurídicamente el derecho a la organización sindical.
En un cuadro de ajuste y miseria social, el congreso del plenario de trabajadoras con cientos de trabajadoras de casas particulares y miles de luchadoras de todo el país expresa que el movimiento de mujeres y la diversidad tiene mucho por conquistar si avanza con independencia del Estado. Trabajadoras, no esclavas.

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