27/08/2020

Conclusiones del Congreso del Partido Obrero de Córdoba

El sábado pasado se desarrolló el Congreso del Partido Obrero de la regional Córdoba. Sorteando las limitaciones impuestas por la pandemia, la militancia llevó adelante la instancia democrática partidaria, como lo viene haciendo año tras año. Protagonizaron el debate una importante representación de los equipos y organizaciones orientadas por el PO en Córdoba, como son la Coordinadora Sindical Clasista, el Polo Obrero y su juventud, el Plenario de Trabajadoras, la UJS, Tribuna Ambiental, entre otros. Además intervinieron Soledad Díaz, legisladora del FIT; Cintia Frencia, concejala electa del FIT y Eduardo Salas, legislador del FIT (MC). El informe de apertura estuvo a cargo de Jorge Navarro y el de cierre lo pronunció el compañero Emanuel Berardo, dirigente nacional del Polo Obrero.

Se emitieron ocho resoluciones sobre situación política, movimiento obrero, movimiento de mujeres y disidencias y Plenario de Trabajadoras, juventud, libertades democráticas y la lucha antirrepresiva, organización partidaria, militancia en redes y prensaobrera.com y sobre Tribunal Ambiental y se eligió una dirección que orientará a la regional en el próximo año. No obstante la cantidad y la diversidad de las resoluciones y campañas votadas, los grandes ejes del congreso giraron sobre los temas centrales que hacen a la tarea estratégica de luchar por un gobierno de trabajadores, y que se pueden resumir en el abordaje de la crisis capitalista, las consecuencias sociales que esa crisis le impone a las masas trabajadoras, las luchas que despliegan los explotados y la cuestión del reagrupamiento y del reclutamiento.

El Congreso analizó que la quiebra de la provincia fue precipitada por el propio gobierno de Schiaretti, que a la caída de la recaudación que se sostiene desde julio de 2018, le sumó un endeudamiento en dólares exponencial y un vaciamiento de la Caja previsional sin precedentes. El parate productivo golpea particularmente a la industria automotriz y metalúrgica, centrales en la economía de la provincia. Una de las vetas de desarrollo económico a la cual había apostado el gobierno, como el turismo, está directamente en la lona. La consecuencia inmediata de la crisis es el crecimiento significativo de los cierres de fábricas y establecimientos y de la desocupación, que precipitará una agudización de la pobreza. La resolución política afirma que se están creando las condiciones de una explosión social y fijó las consignas e iniciativas para intervenir en defensa de los intereses de los trabajadores.

Otro gran eje de discusión se lo llevó la lucha obrera y popular contra la agresión capitalista. La lucha de Jesús María, del Polo Obrero y las ocupaciones de tierras, de la UTA del Suoem y de tanta otras, la hemos considerado como la «Córdoba Caliente», que es una expresión del proceso de luchas y rebeliones que se desarrollan a nivel internacional. En este punto cobran relevancia la caracterización sobre la complicidad de la burocracia sindical, el marcado ascenso de las luchas en cantidad e intensidad respecto de la etapa anterior y el planteo de establecer un plan de lucha y paro general en la provincia. Una cuestión importante en el debate fue el planteo ante las iniciativas del Estado de dividir y oponer a ocupados contra desocupados, como se establece en la ciudad capital. El movimiento piquetero cobra una enorme importancia, ante las consecuencias de la crisis capitalista. Del mismo modo se abordó la lucha en el movimiento de mujeres, de la juventud, en el frente ambiental, entre otros.

El avance represivo de Schiaretti fue abordado especialmente. Con la pandemia se ha impuesto una agenda histórica antiobrera, en primer lugar, desde el propio gobierno. Para ello se prepararon las condiciones conformando un «Centro de Operaciones de Emergencia», integrando a la policía, gendarmería, ejército y fiscalía, lo que en realidad se trataba de un comité de la represión. El crimen de Blas Correas, perpetrado alevosamente por la policía cordobesa, es el punto más alto de ese despliegue represivo, que también se ensañó con las y los trabajadores.

La lucha política impulsada por el PO y el FIT fue ratificada y reforzada. El programa transicional se hace cada vez más vigente, ante la catástrofe del capitalismo. El Congreso resolvió las consignas que deben orientar nuestro trabajo: «ningún pacto con el FMI, que la crisis la paguen los capitalistas, abajo la tregua de la burocracia sindical, por un congreso de bases del movimiento obrero, por una salida de los trabajadores». Un ámbito especial son las bancas parlamentarias donde nos esforzamos para establecer la confrontación política con el gobierno de Schiaretti, cuyo punto más alto fue el robo jubilatorio. Nuestra posición es impulsar al Plenario Sindical Combativo como un frente único de lucha de los sindicatos combativos y el activismo obrero, y a la vez impulsar al Frente de Izquierda como un polo político independiente de los trabajadores y la izquierda.

El gran tema de discusión en el Congreso fue la cuestión del reclutamiento revolucionario. En los frentes de masas hemos tenido un crecimiento en el reagrupamiento; el caso más importante es el del Polo Obrero que viene de protagonizar una movilización con cerca de 3.000 luchadores, que se impulsó desde más de 50 asambleas barriales de capital y del interior provincial. En el frente sindical se han dado importantes avances en varios gremios y también hemos protagonizado reagrupamientos en la juventud y con el Plenario de Trabajadoras. También ha sido una instancia de reagrupamiento el trabajo parlamentario. Han sido muy importantes las iniciativas partidarias de formación y propaganda como fue el curso sobre El Capital y los distintos actos y charlas, como la que hicimos recientemente por el aniversario del asesinato de León Trotsky.

El abordaje de esta periferia es el gran desafío de la presente etapa. Que miles de luchadores sean orientados por nuestro partido, establece la posibilidad de un crecimiento militante, que a la vez es la consecuencia del desarrollo de la lucha y de la intervención política. En ese sentido el Congreso definió todo un plan político con decenas de iniciativas que se pueden resumir en la campaña contra los despidos y por la ocupación de toda fábrica que cierre y despida, la campaña contra el robo jubilatorio, por aumentos de salarios y contra la precarización laboral (repartidores, fast food, etc.), por viviendas populares y en defensa de las ocupaciones de tierra, contra la represión y el gatillo fácil, por el impuesto a las grandes fortunas y no pago de la deuda, en el frente educativo ante la cursada virtual, por el aborto legal y la ESI, por los 10 años del asesinato de Mariano Ferreyra, entre otras.

Sobre las bases de este reagrupamiento y lucha política, el Congreso resolvió un plan de reclutamiento al partido revolucionario; teniendo como cuestiones fundamentales la formación teórica y política, el debate con los activistas sobre el programa socialista y la estrategia del partido; como así también la distribución del trabajo político de la organización que direccionan los comités y, más especialmente, los círculos; dicho de otra forma, como interesamos al activismo en llevar adelante la tarea militante. Hemos dado un pequeño paso en la gran tarea de construir un partido revolucionario y la refundación de la Cuarta Internacional; lo seguiremos en la lucha cotidiana y en el Congreso nacional del PO que sesionará en octubre próximo.

También te puede interesar:

Cinco policías imputados y detenidos, en el banquillo de los acusados faltan responsables.
Queda expuesto el uso político de la pandemia en el proceso electoral.
Es necesaria una intervención independiente en defensa de la Daspu.
El debate estuvo nutrido por las vastas experiencias de lucha que abonan las conclusiones.
Igual que las inundaciones de la nueva terminal de Córdoba capital.