05/09/2020

Mariano Ferreyra y Facundo Castro: la lucha contra la impunidad

A 10 años del asesinato de nuestro compañero Mariano Ferreyra, el crimen de Estado de Facundo Castro sacude al país. Las movilizaciones por Facundo que recorrieron el país, de punta a punta, en plena pandemia, son expresión de un fenómeno popular mucho más amplio, de apoyo a la lucha por justicia, que recorre por abajo los barrios y lugares de trabajo.

Como ayer, el movimiento de lucha reclama no solamente el juicio y castigo a los responsables materiales, sino también avanzar en las responsabilidades políticas. En este sentido, se abrió paso la consigna de que se vaya Berni, y la denuncia de la responsabilidad del gobernador Axel Kicillof, quien desde la Gobernación sostiene políticamente a Berni y su acción de represión policial.

¿Por qué el crimen de Facundo es un crimen de Estado? No solamente por las numerosas pruebas que incriminan a la Bonaerense en su desaparición forzada seguida de muerte, o el encubrimiento estatal a cargo de Berni, fuertemente denunciado por la madre de Facundo y su abogado. Durante la pandemia se denunciaron 102 casos de gatillo fácil. El número de muertes que crece y crece a manos de las fuerzas policiales es el resultado de una orientación social: manejar las barriadas a punta de pistola, en un cuadro social en el cual el hambre avanza día a día.

Aquí, las tropelías de Berni en defensa de la Bonaerense y su política de gatillo fácil se unen con su respaldo a los desalojos a las ocupaciones y la judicialización de las mismas. Son dos caras de la misma moneda: la pretensión de montar un orden represivo frente a una crisis social imparable, sobre la base del aparato corrupto y asesino de la policía bonaerense.

La naturaleza de clase de esta represión no deja lugar a dudas. Se ensaña con ocupantes sin vivienda, a quienes no se les da alternativas, o con los jóvenes de los barrios populares, y jamás toca a las numerosas violaciones a las restricciones de la cuarentena que se ven cotidianamente en los centros de Esquí de la Patagonia o en las fiestas privadas de Nordelta.

En el reclamo de Fuera Berni y la denuncia de la responsabilidad del poder político se expresa entonces la denuncia de todo este régimen de explotación.

Desaparición forzada

La denuncia contundente de Cristina Castro, y su reclamo de justicia, impactaron particularmente por la denuncia de la desaparición forzada. La desaparición forzada de Facundo, al igual que la de Santiago Maldonado, conectan estos crímenes en la subjetividad popular con la forma de acción de la dictadura militar. Unen, en la represión, democracia y dictadura, llevando a constatar que los aparatos represivos que condenaron a los 30.000 detenidos y desaparecidos bajo el gobierno militar actúan, con los mismos métodos, en plena democracia.

Los organismos de derechos humanos independientes dieron una lucha estratégica durante los últimos 20 años, defendiendo la necesidad de unir la lucha por el juicio y castigo a los genocidas de la dictadura con el reclamo del desmantelamiento de los aparatos represivos que actúan en democracia y la denuncia del rol de todos los gobiernos en su amparo. Los llamados organismos “oficiales” (integrados al Estado) avalaron a los gobiernos que designaron a Berni o antes, a Milani. La desaparición de Facundo viene a probar, una vez más, esta continuidad histórica que denunciamos durante años en las movilizaciones independientes del 24 de marzo.

Mariano está presente

En los crímenes políticos que han sacudido al país desde la vuelta a la democracia, el crimen de Mariano tuvo una trascendencia enorme, porque la hondura de la movilización popular logró el juicio y castigo a, al menos, una parte de los responsables políticos del crimen. La cárcel a Pedraza fue un logro enorme, porque marcó un camino para quebrar la impunidad de todos los responsables políticos. De los Duhalde y Solá, responsables por los asesinatos de Darío y Maxi en el Puente Pueyrredón; los Sobisch, responsable por el asesinato del docente neuquino Carlos Fuentealba; las Bullrich/Macri, que avalaron la Gendarmería y Prefectura en la muerte de Santiago y Rafael Nahuel.

La batalla por el juicio y castigo a los responsables políticos y materiales del asesinato de Facundo recién empieza.

La juventud que se movilizó a Plaza de Mayo promete llevarla hasta las últimas consecuencias. En esos pibes y pibas que acompañaron a Cristina Castro está presente Mariano Ferreyra, emblema de la juventud que lucha por el socialismo y por todas las causas populares. Con ellos, de alguna forma, Mariano mismo estuvo presente en la Plaza.

Una barrera de sangre volvió a separar a los millones que acompañaron la lucha por justicia, de un régimen reeditado de aquel que se llevó a Mariano, que se apoya en la misma burocracia de los cómplices de Pedraza, en la misma policía que apañó a sus asesinos y en los mismos funcionarios responsables de la represión, estatal y paraestatal, de ayer y de hoy.

La lucha por justicia no se agota en tribunales. Justicia por Mariano Ferreyra, justicia por Facundo Castro, significa desmantelar todo este régimen que se apoya en los crímenes contra el pueblo como una piedra fundamental. Significa, en definitiva, la lucha por el socialismo. Por eso luchaba Mariano y por eso seguimos luchando.

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