17/11/2020
plaza de mayo

¿Qué significado tienen las banderas argentinas en los actos del Partido Obrero?

Para los socialistas, la bandera argentina (y la de cualquier país oprimido) es su símbolo contradictorio. Progresivo en la medida que representa la defensa del pueblo explotado de la nación frente al imperialismo, pero reaccionario cuando expresa una imposible unidad nacional con los explotadores locales y más aún si se usa para dividir a la clase obrera argentina de los explotados del mundo.

Durante años, la izquierda estalinista y maoísta llevó juntó a la bandera roja, símbolo de la clase obrera y el socialismo internacional, la bandera argentina. La intención, se supone, era acercar las ideas y el programa de la revolución socialista a un movimiento obrero con una fuerte impronta nacionalista (peronista). En los hechos lo que ocurrió fue un desplazamiento de esta izquierda hacia el campo del nacionalismo burgués. La razón es simple: fueron estos partidos los que adaptaron su programa al de la burguesía nacional, en lugar de batallar contra la influencia política e ideológica de esa burguesía en el movimiento obrero y popular. Hoy son funcionarios del gobierno del FMI. Resolvieron la contradicción de la bandera nacional en un sentido reaccionario.

El Partido Obrero no adornó su acto con banderas argentinas y durante 3 horas los representantes de la juventud, del movimiento obrero, del movimiento piquetero y del movimiento de la mujer denunciaron con todas las letras la responsabilidad de la burguesía nacional y sus representantes políticos en el hundimiento del pueblo trabajador. Cuando en un acto así, con un contenido político tan nítidamente definido, participan miles de trabajadores y trabajadoras de las barriadas más oprimidas se produce un sincretismo impresionante. Los trabajadores vienen con sus tradiciones, con sus banderas e incluso con sus contradicciones. Pero estas se desenvuelven en una dirección revolucionaria. La bandera argentina, esa que expresa el odio a la opresión imperialista, encuentra su lugar junto a la bandera roja del socialismo mundial.

En el Polo Obrero, la confraternización permanente entre trabajadores argentinos y latinoamericanos le da este fenómeno una singularidad y una potencia extraordinaria. Ya lo vimos el año pasado en los actos contra el golpe en Bolivia, donde además comprobamos que entre los supuestos “desclasados” de nuestro país se encuentran destacados luchadores obreros y organizadores de las grandes gestas del pueblo boliviano. Es una realidad que tenemos que hacer valer porque uno de los principales argumentos (o excusas) que esgrime la izquierda que se integró al régimen es la idea de que en el capitalismo moderno el proletariado organizado y disciplinado propio de la gran industria habría sido reemplazado por una masa de marginales sin capacidad de conciencia ni de organización.

El otro argumento es el ya mencionado sobre el espíritu incurablemente peronista del movimiento obrero argentino. Contra este relato desmoralizado se alza la presencia de la dirección del Sutna, de la AGD, de los Sutebas multicolores y de decenas de delegadas y delegados sindicales clasistas en el acto del 14. Pero sobre todo se alza el formidable desarrollo del Polo Obrero que llenó la Plaza de Mayo de piqueteros contra el régimen de hambre y saqueo, y por una alternativa obrera y socialista.

Las banderas de Argentina y Bolivia junto a las del Polo en el acto del Partido Obrero son un grito por la unidad socialista de América Latina, por gobiernos de trabajadores. Un grito que todavía es relativamente minoritario, pero que frente a la envergadura de la crisis económica y social y a la política abiertamente proimperialista del gobierno peronista está llamado a retumbar en todo el país.

 

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