16/11/2020

El acto del PO, un dato de la situación política (y de las tendencias de los trabajadores)

Las conclusiones de los actos del Partido Obrero.

Foto Ojo Obrero

El carácter multitudinario y la extensión geográfica de los actos que el Partido Obrero realizó entre el viernes 13 y el sábado 14, la capacidad manifestada para ponerlos en pie en el marco de la pandemia con todas las previsiones que la situación impone, el carácter de la concurrencia y las consignas que presidieron la convocatoria son todos elementos que deben ser considerados para tener una caracterización adecuada del momento político que vive el país. El acto mismo fue un dato de la situación política como lo reflejaron los medios y las redes.

La izquierda indudablemente se paró con fuerza en un escenario político que venía siendo íntegramente dominado por el gobierno y la oposición derechista. Fue una respuesta de altura al ataque macartista a la izquierda y más importante que eso, le entró de lleno a la maniobra política de encubrimiento del pacto en marcha con el FMI, especialmente mediante el “desencajonamiento” del aporte solidario de las grandes fortunas. Romina Del Plá y el resto de los oradores denunciaron la farsa, que luego del acto ha tenido otras expresiones como la carta de los senadores cristinistas al FMI.

El acto se produce en el momento en que la política del gobierno adquiere con mayor claridad su orientación contraria a los intereses del pueblo trabajador, su carácter ajustador. Con el desalojo con represión de Guernica, las paritarias con detrimento del salario, la eliminación del IFE y la modificación del cálculo de la movilidad jubilatoria atacando de millones de jubilados, el gobierno del Frente de Todos se despojó de su ropaje progresista y muestra su verdadero contenido. Los adalides de la “juventud militante” como Larroque, señaló Gabriel Solano, son los que mandaron las tropas al mando de Berni a Guernica, a apalear y detener a la juventud militante de la UJS.

Este es un aspecto clave que explica la masividad de los actos del Partido Obrero y sobre todo la presencia multitudinaria de los sectores más golpeados y empobrecidos por la política oficial, organizados por un Polo Obrero que registra en todo el país un crecimiento exponencial.

La presencia de las barriadas populares bajo las banderas del Polo es la manifestación de que la política de contención hace aguas. Es un golpe a las organizaciones que basan su desarrollo al calor de las componendas y compromisos con el gobierno (con este como lo hicieron con el anterior) a cambio de mercadería o planes con los cuales contener los reclamos y cuyos dirigentes terminaron como funcionarios oficiales. No es un problema nuevo en nuestro país. En el 2000 las “manzaneras” de Chiche Duhalde, uno de los aparatos más aceitados de contención, fueron sobrepasadas y se abrieron paso organizaciones de desocupados que irrumpieron con toda la fuerza jugando un papel decisivo en la crisis de 2001-2002, el Argentinazo. Fue en este proceso que nació el Polo Obrero.

Los actos se desarrollan cuando queda claridad del fracaso en toda la línea del gobierno de los Fernández-Massa: fracaso en la pretensión de obtener una quita mayor con los bonistas; fracaso en resolver el tema de la deuda; fracaso en el manejo de la pandemia; fracaso en impedir despidos (con un decreto presidencial en el medio); fracaso en contener la inflación; fracaso en controlar la devaluación; fracaso en sostener las reservas; fracaso… fracaso… Es claro que este fracaso es el resultado de la orientación capitalista del gobierno. Pero Fernández asumió justamente para revertir el fracaso de la política del gobierno de Macri, esa era la tarea que le asignó la burguesía. Siendo justos el fracaso no es una novedad porque a su vez Macri asumió ante el fracaso del gobierno de CFK, que ya había producido una serie de devaluaciones, entró en default, apeló al FMI y no encontró una salida. A su vez el kirchnerismo llegó para revertir el fracaso de Duhalde en disciplinar a las masas y terminar con las consecuencias del Argentinazo. Duhalde surgió por el fracaso del gobierno de la Alianza que a su vez tenía planteado superar el desbarranque del gobierno menemista y el plan Cavallo. Un Menem que había asumido por el derrumbe del gobierno de Alfonsín. Y así podríamos seguir: al final de cuentas, se trata del fracaso de la burguesía nacional para abrir un curso que resuelva los grandes problemas nacionales.

Todo lo cual revela lo acertado de la consigna que presidió los actos del PO y que fue resuelta por el XXVII Congreso: “Acabemos con el régimen del hambre y el saqueo de los que nos gobernaron en las últimas décadas. Por una salida de los trabajadores”.

Esta conclusión de que se trata no de un gobierno sino de un régimen fue prácticamente reconocida por Duhalde no hace mucho y es la conclusión que surge de la carta de CFK a Alberto el pasado 26 de octubre. Allí dice que el problema crucial de la Argentina es el “bimonetarismo” y que eso ha sido la constante de todos los gobiernos desde el segundo de Perón en adelante. Todos revolcados en el mismo lodo diría el tango Cambalache.

Nuestra consigna de convocatoria no solo resume lo que los hechos constatan, abre además un curso de acción: la lucha por una salida de los trabajadores y la construcción de una alternativa obrera y socialista.

La repercusión del acto del Partido Obrero mostró la pertinencia del planteo que venimos levantando para que el Frente de Izquierda gane la calle con un gran acto de lucha contra esta política de ajuste, contra el pacto con el FMI y por una salida de los trabajadores.

El pacto con el FMI

Además los actos se desarrollan (aún faltan los de Mendoza y Rosario postergados para el 20 por razones de fuerza, y el de Neuquén el 28) en el mismo momento en que la misión del FMI está en la Argentina, por eso algunos medios titularon la crónica del acto de Plaza de Mayo con el planteo de que era en rechazo al pacto con el FMI, otra de las consignas establecidas en la convocatoria.

Un repudio al pacto con el Fondo es un planteo crucial porque concentra la defensa de los intereses populares más profundos. El FMI fue recibido con la represión a Guernica, con la ley de la movilidad jubilatoria a la baja, con el presupuesto del ajuste, con la eliminación del IFE, los tarifazos, todas indicaciones precisas del rumbo ajustador. La lucha contra el pacto entre el gobierno y el Fondo concentra la lucha contra todo este régimen de hambre y saqueo. Además el pacto implica la eliminación de recursos para atender reclamos de los distintos sectores capitalistas que quieren que el Estado los asista en la crisis. A pesar de que defiendan la necesidad de un acuerdo con el Fondo (con el objetivo de salir a endeudarse al exterior), la depresión económica de alcance mundial no deja lugar para muchas ilusiones. Estamos en las puertas de un agravamiento de la crisis económica y política en profundidad.

Este es el cuadro en el cual la Plaza de Mayo y los actos en el interior (sobre todo los de Córdoba y Tucumán) desbordaron de activistas y luchadores, superando ampliamente los registros previos de movilización de nuestro partido y de cualquier partido de izquierda. Más aun, los muy divulgados y agitados (y “anárquicos”) actos de la derecha con Milei, Espert, Brandoni, etc. han quedado disminuidos. De la mano del PO la izquierda plantó bandera.

El movimiento obrero

La fusión de un partido revolucionario, trotskista, con los sectores más empobrecidos (como se manifestó en la concurrencia del Polo) es un dato relevante como hemos señalado; también tenemos que destacar la presencia de los luchadores sindicales y los conflictos obreros (como la fuerte delegación de Gri Calvino), y sacar las conclusiones de ello. Estuvieron los representantes de las autoconvocatorias ante la entrega de la burocracia, es decir, el acto operó como una expresión de un proceso político hacia el interior de los trabajadores. Quien lo resumió con precisión fue Alejandro Crespo, el secretario general del Sutna, en la Plaza de Mayo: “los trabajadores han hecho una experiencia acelerada con este gobierno, luego de sufrir el ajuste del macrismo” y estableció un curso de acción en nombre de la Coordinadora Sindical Clasista: “es el momento de que todos los sectores combativos del movimiento obrero salgan a luchar, por un paro nacional y un plan de lucha”, dando así curso a la campaña que tendrá a la Coordinadora y al Plenario Sindical Combativo a la cabeza. El planteo del paro nacional lo hizo también Chiquito Belliboni, y todos nuestros oradores, quien además anticipó un plan de lucha del movimiento piquetero por un bono de emergencia y el impulso a una acción general del Plenario Sindical Combativo con esa y otras reivindicaciones urgentes.

Otro aspecto central es que el acto expresa un proceso que supera los límites nacionales. Se desarrolla en el cuadro de los levantamientos populares en América Latina (ahora Perú y la huelga en Colombia) y la rebelión nacional en EE.UU. Las consecuencias políticas de esta situación ya se han manifestado en el terreno electoral con el resultado en Bolivia, del referéndum en Chile, e incluso deformadamente en la derrota de Trump en EE.UU. Es un proceso que no ha concluido, y al que Argentina se va sumando a pesar de que (como denunció Néstor Pitrola) Alberto Fernández se postuló ante el imperialismo como capaz de jugar un papel de contención en la región. La crisis capitalista es implacable y la acción de las masas se abre paso, por eso reiteramos en los actos la necesidad de que el FITU convoque a la Segunda Conferencia de la izquierda de Latinoamérica y EE.UU.

Conclusiones

La conclusión que surge de los actos que realizó el PO es que se ha puesto de manifiesto un giro político, un cambio en la conciencia del activismo, nuevas tendencias subjetivas que serán determinantes a la hora de intervenir en la crisis en curso. El nacionalismo burgués en el gobierno opera con los mecanismos de contención clásicos, fundamentalmente de la burocracia sindical, y la Plaza de Mayo y los actos del PO dan cuenta de un proceso político que busca superarlos con un programa de independencia política. En este terreno la masividad cuenta como un dato relevante.

Por último, los actos le dieron una expresión masiva y de lucha a reclamos fundamentales que vienen desarrollándose en diferentes sectores de la juventud. La Plaza realizó un pañuelazo masivo y coreó el reclamo de justicia por Facundo y para que se vaya Berni. Romina Del Plá desarrolló un programa de lucha para terminar con la depredación capitalista del ambiente, en la misma Plaza en la que pocos días antes una masiva movilización juvenil había rechazado el acuerdo porcino de instalación de megagranjas de cerdos con China, la megaminería en Chubut y las quemas y desmontes que avalan todos los gobiernos provinciales.

Las tareas que se desprenden del acto son claras: la lucha contra el ajuste y por el paro nacional, por el bono de fin de año, la reapertura de paritarias, el fin de los despidos, el seguro al desocupado y la movilidad jubilatoria, la movilización por la aprobación inmediata del aborto legal, la defensa de las ocupaciones, el impulso de la lucha por la tierra y al vivienda, en contra de la depredación ambiental del capital y el gobierno nacional, la campaña por la segunda conferencia de la izquierda de Latinoamérica y EE.UU. La tarea central es desarrollar una fuerte agitación política que oponga al fracaso de los gobiernos capitalistas una alternativa obrera y socialista, este es el llamado que venimos cursando al Frente de Izquierda Unidad.

 

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