18/11/2021 | 1632

600.000 votos en el corazón de la clase obrera argentina

Con el Polo Obrero como locomotora del salto en la provincia de Buenos Aires

La cifra obtenida por el FIT-U habla por sí misma, porque votó solo el 72,8% del padrón, diez puntos menos que en la mejor elección anterior, en 2017. En aquella ocasión obtuvimos el 5,2% y ahora el 6,82% en la provincia de Buenos Aires. Sumamos 160 mil votos desde las Paso. Hemos retenido todo el voto de las dos listas del FIT-U, el total del voto de izquierda en las Paso y bastante más que eso a expensas de los partidos de gobierno.

La pérdida del peronismo de dos millones de votos desde su victoria en 2019 no debe opacar que Juntos, ganador por escaso margen de un punto y medio, también perdió 500 mil votos respecto de la elección pasada. Entonces, el avance de la “izquierda trotskista”, como marcan los medios de comunicación -lo cual es estrictamente cierto en oposición a las viejas izquierdas hoy asimiladas al Frente de Todos-, se da en el contexto de un retroceso de las dos fuerzas políticas capitalistas centrales que gobernaron la provincia desde 1983.

Ha sido perdedor el peronismo, pero en particular el kirchnerismo, porque la recuperación de 2,5 puntos desde las Paso se hizo de la mano de una campaña del viejo aparato de intendentes que ya le había copado el gabinete a Kicillof. Entre esos intendentes responsables del “aguante” del voto pejotista están tipos como Gray, que ganó por 20 puntos en E. Echeverría y desafió a Máximo Kirchner en el control del PJ, incluso en la Justicia, obligando a postergar el cambio de autoridades. No se puede soslayar que Kicillof presenta como un triunfo la recuperación del control del Senado bonaerense, pero tampoco que en su composición, los K son rehenes, incluso más que antes, del aparato pejotista y de los barones del conurbano. Habiéndose metido en la agenda la cuestión seguridad de la mano de los vecinos de Ramos Mejía, reprimidos por la Bonaerense de Berni, disputarán ese ministerio y algo más complicado todavía que es “federalizar” el control policial en cada municipio.

Pero desde un punto de vista más general, la derrota de medio término del gobernador más poderoso del país, estrella del “progresismo” cristinista, otrora posible competidor de Guzmán en el manejo de la economía, es el mayor golpe a La Cámpora y al kirchnerismo, tan o más importante que el degradante tercer puesto en Santa Cruz. El arreglo de deuda del exministro de Economía fue tan o más ruinoso que el canje de Guzmán. No hubo “plan platita”, no hubo la mínima audacia para afectar al capital inmobiliario y encarar alguna política de tierras después de la promesa de 80 mil lotes tras Guernica. Los salarios perdieron, llegó la elección en medio de los paros de Cicop y solo porque Baradel y ATE miran para otro lado no hubo otras huelgas, porque para esos sectores solo hubo pérdida de poder adquisitivo y precarización laboral con los ATR docentes.

De nada sirvieron los 4.500 millones de pesos en adelantos del Tesoro a la provincia desde las Paso a las generales. El ajuste manda y los capitalistas tienen la batuta en la provincia del “soviético”, como sarcásticamente lo llamó la derecha al gobernador. Kicillof, como Fernández y toda la coalición, es el gobernador bonaerense del FMI, no escapa a este peronismo siglo XXI. Está, igual que el gobierno nacional, arriba de un volcán social, colgado del pincel de la contención de la burocracia sindical y los movimientos sociales oficialistas. Hasta que salten los tapones. Por lo pronto, las grandes movilizaciones del movimiento piquetero independiente del gobierno llegan al centro desde el conurbano.

A Santilli no le alcanzó para asentar un nuevo liderazgo en la derecha, ni siquiera para asentar el de Larreta. Espert y Randazzo mordieron más de once puntos. La enorme manija de los medios y la plata de algunos grupos económicos que pusieron un par de fichas en los facholibertarios contribuyó a que esta colectora macrista por derecha que es Espert se quede con el tercer puesto. Pero todavía disputa su tercer diputado con Randazzo en el escrutinio definitivo. Con todo, esta fuga por derecha debe ser denunciada sistemáticamente por nosotros, como lo hemos hecho durante la campaña: están para reforzar la ofensiva política de la burguesía y el Fondo en favor de una reforma laboral y contra todos los derechos los trabajadores, como quedó blanco sobre negro en el programa escrito de Espert.

La elección de la izquierda

La votación de la izquierda obrera y socialista del FIT Unidad, definida por el gobierno de la clase obrera y que hizo eje contra el FMI y el ajuste, ha superado todo antecedente, incluso de la centroizquierda. Y fue un avance parejo. Reluce la conquista de cerca de diez concejales, con cabecera nada menos que en La Matanza, pero hemos pasado el 7% en 29 distritos, con otro pico excepcional en Pringles, con dos concejales del PO. En algunos distritos industriales como Olavarría, Zárate o San Nicolás el 6% es expresivo del gran salto dado.

La estrella de la elección bonaerense, sin duda, fueron los distritos del segundo y tercer cordón, lo más profundo de la clase obrera, sean distritos industriales o donde viven los obreros de esos distritos. En ellos se destacó la descomunal campaña política del Polo Obrero antes de las Paso, más aún después de ellas hasta alcanzar el nivel de fiscalización (12 mil fiscales del PO), que permitió un cuidado del voto que le hizo frente a lo que muchos llamaron el mayor aparato político (punteril) de América Latina. Allí le entramos, con lucha, con militancia política y con el puño en alto, como marca la nueva simbología política que deja atrás la V de la victoria, responsable de tantas derrotas populares. La campaña entera fue una movilización que tuvo expresión en los 35 mil participantes del acto en Plaza de Mayo.

Al mismo tiempo, fuimos sistemáticamente a puerta de fábrica y conectamos con la tendencia que se expresó en la elección formidable de la Lista Negra del Sutna o en las muchas elecciones fabriles de nuevos cuerpos de delegados contra la burocracia, un dato del momento. Una vanguardia obrera combativa nos ha votado, menor aún, pero de enorme proyección política para el desarrollo del clasismo. La decidida campaña contra la reforma laboral prepara las futuras luchas y orienta a los nuevos delegados.

El mapa del voto nos marca las tareas. En la juventud, nos convoca a ir por mucho más tras el fin de las restricciones de pandemia. La gran elección en la Unsam expresa esa proyección política. Hacia la juventud de los barrios y hacia la juventud que estudia.

Como se ve, estamos ante mucho más que el ingreso de Nicolás Del Caño y Romina Del Plá a la Cámara de Diputados. Por el doblete de Guillermo Kane y Graciela Calderón en Diputados provinciales, por el ingreso de concejales socialistas. Estamos ante la proyección política de la votación y los parlamentarios revolucionarios electos de cara a lo que se viene, para que la crisis no la paguen los trabajadores.

 

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