06/10/2021

Carrió se suma a la campaña para eliminar las indemnizaciones por despido

La referente de la Coalición Cívica boga por una mayor flexibilización en aras de la reforma laboral.

Elisa Carrió, la referente de la Coalición Cívica ARI dentro de Juntos por el Cambio, cargó recientemente contra las indemnizaciones por despido. Fue en Villa La Angostura, en un encuentro con comerciantes y empresarios del distrito. Luego de esgrimir otros argumentos propios de esta clase, como que “las cargas sociales son insoportables”, contó una experiencia propia como patrona, relatando que “tuvo una empleada doméstica por un mes y diez días, y le tuvo que pagar una fortuna de indemnización”. Sus palabras se suman a las declaraciones de Larreta, que en las vísperas de las Paso cargó también contra los resarcimientos laborales por despidos. Pero también miente en su ejemplo: si verdaderamente tuvo registrada a la empleada, por haberla contratado un mes y diez días no le correspondía pagar nada de indemnización según las leyes laborales vigentes.

Las declaraciones de Carrió reproducen un discurso común entre el empresariado contra las denominadas “cargas sociales”, o alegando que las indemnizaciones “son una traba para la contratación de trabajadores”. Pero son, a su vez, una prueba fehaciente de la clase social a la que representa. En ese sentido se explica que haga campaña buscando atraer la confianza de los capitalistas, defendiendo a viva voz uno de los puntos clave de la reforma laboral en danza que estos reclaman.

Aquello que los patrones denominan “cargas sociales” no son otra cosa que derechos y conquistas históricas de los trabajadores, como el acceso a una obra social, a una ART o a los aportes jubilatorios. Por eso es que la reforma laboral viene emparentada con una nueva reforma jubilatoria. La pretensión patronal es poder contratar trabajadores más barato, desligarse de garantizarles el acceso a un sistema de salud, absolverse de su propia responsabilidad ante los accidentes laborales o no aportar ni un centavo para que los mismos perciban sus jubilaciones una vez retirados. Todos hablan, a su vez, de lo “impagable” de las indemnizaciones; pero lo hacen con los libros de las empresas cerrados.

En su disertación Carrió presenta que tuvo otra trabajadora doméstica contratada por seis años. Según las normativas laborales vigentes, que son particularmente miserables y discriminadoras para con las trabajadoras de casas particulares, le correspondería por tal indemnización un monto de más o menos ¡$160.000!, poco más de dos canastas básicas familiares en la actualidad. Pero la diputada (y patrona) abunda en quejas. Los capitalistas se presentan como víctimas, buscando encubrir que su única ambición es poder contratar y despedir trabajadores con la facilidad en que se deshecha un envoltorio a la basura, en un cuadro en que la desocupación alcanza a más de la mitad de la población y donde poder acceder a un puesto laboral resulta prácticamente imposible.

Alberto Fernández hizo demagogia distanciándose en apariencia, y dijo ante los empresarios de la Cámara Argentina de la Construcción que “no piensen en lo que cuesta la indemnización el día de un despido”. La ironía es que, justamente, en el gremio de la construcción las indemnizaciones ya fueron suplantadas por un sistema de seguros y un fondo de capitalización; exactamente como propone Larreta y Juntos por el Cambio, donde se nuclea Carrió.

Ni que hablar entonces tampoco de que el presidente de la prohibición de despidos que nadie cumplió y la doble indemnización trucha siquiera les dice que no despidan, sino que “no piensen en la indemnización”. El gobierno que encabeza está igualmente comprometido con la reforma laboral, como prueba su Congreso de la Productividad y el papel de la burocracia sindical, su socia estratégica, en las modificaciones de los convenios como en el caso de Toyota. Con discursos moderados o con discursos tajantes, a ambos lados de la “grieta” hay un régimen político empeñado a esta misiva. El desarrollo de las elecciones se plantea prácticamente como una disputa entre todos los bloques capitalistas, pasando del gobierno y la oposición cambiemita a los Randazzo, o los Milei y Espert, para ser quienes encarnen esta agenda fondomonetarista de ajuste y de reformas tanto laboral como jubilatoria.

En las antípodas, el Frente de Izquierda – Unidad llega a las generales de noviembre alertando a los trabajadores del país sobre el avance de este colosal pacto antiobrero en marcha, levantando un programa que parte de las reivindicaciones elementales de los trabajadores y preparando la movilización popular para enfrentarlo.

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