29/08/2021

Catamarca: por una provincia sin depredación ambiental, sin precarización ni miseria

A 200 años de la autonomía.

El gobierno de Raúl Jalil organizó en la semana que pasó una gran celebración por los 200 años de la autonomía catamarqueña, festejo en el que participó el presidente Alberto Fernández. En medio de esta conmemoración, los discursos hicieron una defensa irrestricta de la megaminería como política de Estado. No es de extrañar, dado que el gobierno provincial viene profundizando las políticas de alineamiento al poder nacional, de empobrecimiento y dependencia económica de las corporaciones mineras.

La única crítica que hizo la oposición por esta jornada es que se sentía ofendida por las declaraciones en tono electoral del presidente, ya que exigían el luto por la muerte del exgobernador Eduardo Brizuela Del Moral. La oposición comparte de la orientación de fondo del gobierno, por ello no puede más que criticar por encima sus medidas, sin capacidad de imponer una salida distinta.

200 años

A 200 años de la autonomía, resalta el atraso de la provincia. Hoy los edificios escolares de la mayoría de los departamentos están obsoletos o con serios problemas de infraestructura, ya que en los últimos 50 años los que han gobernado han abandonado la educación. De la misma manera, se destruyeron las condiciones de trabajo de los docentes, se avanzó en la precarización laboral y contra los salarios. Estos dos factores, sumado a la desocupación y a la pobreza, hicieron que los niveles académicos hayan caído. La educación no ha sido una de las prioridades de los gobiernos de los últimos 50 años.

La salud fue por el mismo camino: los hospitales del interior provincial están deteriorados y funcionan con las mínimas condiciones. En algunos casos, los edificios son nuevos pero no tienen equipamiento ni profesionales, y en otros, los edificios están viejos y maltrechos. Todo esto en las cabeceras municipales, mientras que en los pueblos no existe asistencia alguna. Los hospitales de la capital que son los que atienden las urgencias están sin equipamiento, sin insumos y con trabajadores precarizados. La pandemia dejó en claro la vulnerabilidad del sistema de salud.

Los servicios como agua potable, electricidad y cloacas, son deficientes o inexistentes en vastos territorios de la provincia. El agua potable es uno de los grandes déficits históricos: a pesar de que cada gobierno anuncia obras faraónicas para resolverlo, ninguno cumple y los veranos catamarqueños resultan infernales. La electricidad es otra de las deudas: en lugares como Antofagasta de la Sierra la electricidad para la población llegó en los últimos años, pero las empresas de litio están apostadas en este departamento desde hace 20 años y a ellos nunca les faltó el servicio energético.

Podríamos seguir enumerando otras muchas falencias de la provincia.

La minería como política de Estado

La historia de Catamarca y las mineras ya ha recorrido más de 150 años, pero en cada emprendimiento de los últimos 50 años las condiciones han sido leoninas contra el pueblo y los recursos de los catamarqueños. Nada tienen que ver las condiciones productivas de la minería de 1900 en la provincia y la megaminería que hemos experimentado en los últimos 20 años.

Alumbrera y las mineras de litio no han generado un desarrollo en ningún ámbito. Todo lo contrario, en el caso de las producciones de los pueblos en donde se asientan particularmente los yacimientos metalíferos a gran escala se ha visto un retraso exponencial de sus capacidades productivas. Este retraso está vinculado directamente a las políticas que realizaron los gobiernos en pos de beneficiar a las mineras y como forma de presión para los pueblos que resisten esta explotación.

El retraso productivo es una de las calamidades que trajo la minería a gran escala. Otra ha sido la depredación ambiental, y por último la intromisión de las empresas en la vida política de la provincia, llegando al punto que los gobernantes son agentes de las corporaciones por sobre todas las cosas.

Las empresas, utilizando su poder económico, han echo dependiente a todo el arco político patronal, tanto los partidos que responden al peronismo como los que responden al radicalismo, fuerzas hegemónicas en la provincia. Todos ellos son dependientes de los fondos que entregan las mineras y por ello responden servicialmente a las exigencias de las corporaciones. Se ve en hechos como la entrega de los recursos a cambio del 2% de las regalías mineras, aprobada por el gobierno del Frente Cívico y Social (FCS), y en la represión brutal al pueblo de Andalgalá en el 2010, para imponer el yacimiento Agua Rica. Pero la represión y las maniobras continuaron durante los 12 años de gobierno del PJ: la entrega del litio; la reforma de los regímenes de regalías; la aprobación de nuevos emprendimientos, entre ellos la posibilidad de que MARA-Agua Rica realice pozos en el cerro, violentando ordenanzas y fallos judiciales; y la persecución, encarcelamiento y judicialización de los 12 activistas ambientales, entre ellos la compañera Ailén Saracho Diamante.

Los bloques que gobernaron lo hicieron en función de la defensa de los intereses de las corporaciones, a pesar de las expresiones populares en repudio a los emprendimientos, lo que deja a las claras para quién gobiernan.

A 200 años de la declaración de autonomía catamarqueña, el pueblo de Catamarca solo tendrá independencia cuando se vayan las mineras y gobiernen los trabajadores.

En esta aniversario, el pueblo trabajador catamarqueño es el que con grandes esfuerzos, y a pesar de las políticas que se aplican, sostiene la provincia, por lo que son los trabajadores los que tienen que decidir su destino.

Vamos por una independencia que coloque el poder en manos de los trabajadores.

   

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Escribe Gabriel Solano