Políticas

16/11/2020

Córdoba: la inflación trepa en ascensor y los salarios por escalera

Nuevos índices marcan la imponente tendencia del ajuste que se aplica sobre las y los trabajadores.

El Indec indicó una inflación del 3,8% en octubre, el mayor porcentaje del año. En Córdoba la misma fue de 3,56%. La suba en alimentos, bebidas y en rubros tales como salud, transporte y comunicaciones es la que marca la tendencia alcista. La inflación no cesa, llegó al 26,9% en lo que va del año, si se hace una comparación interanual acumula una suba del 37,2% interanual.

Las paritarias que las burocracias firmaron están muy por debajo de lo que marca cualquier indicador oficial.
Otro dato es el del “Índice de Precios al Consumidor (IPC) que aumentó en octubre 3,8%, el mayor salto en 2020, según informó el Indec. En tanto, en Córdoba, los precios subieron 3,56% el mes anterior, el segundo mayor registro del año luego de enero, de acuerdo a datos de la Dirección de Estadísticas y Censos de la Provincia” (Comercio y justicia, 13/11).

Para el Departamento de Estadísticas y Tendencias del Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes minoristas de Córdoba, “una familia tipo cordobesa, compuesta por dos adultos y dos menores, necesitó en octubre 51.073,32 pesos para no ser pobre, según el informe mensual. Se trata de 1.702,44 pesos diarios, de esta forma, la Canasta Básica Total registró una suba mensual del 3,25 por ciento, con lo que la inflación acumulada durante 2020 asciende a 28,08 por ciento y en los últimos 12 meses suma un alza del 39,12 por ciento, superando el 35 por ciento proyectado por el organismo para todo el corriente año”.

Para el Instituto de Estadísticas del “Defensor del Pueblo” (Inedep), el costo de los alimentos para un hogar formado por dos adultos y dos niños en edad escolar llegó a $18.546,70 durante el mes pasado, las familias cuyos ingresos no superen ese nivel, son consideradas indigentes. La Canasta Básica Total para ese hogar, con los demás gastos cotidianos, es de $45.068,47 (una cifra considerablemente más baja que la que arroja el Departamento de Estadísticas y Tendencias del Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes). Tener salarios que no alcancen ese monto implica encontrarse bajo la línea de pobreza. Una maestra de grado tiene un sueldo inicial de $39.725.- de los cuales, solo $12.216,40 corresponden al básico, completando el ingreso con adicionales remunerativos, estado docente y otros ítems en “negro”

Mientras la inflación es imparable, en paralelo, el gobierno anunció el desarme parcial del programa de “Precios Máximos”. Aunque la medida formalmente fue prorrogada hasta el 31 de enero, el poder ejecutivo comenzó a retirar productos del listado. Lo que prefigura una continuidad en la tendencia del ajuste salarial.

Cabe recordar que en su momento “Precios Máximos” fue lanzado al inicio de la cuarentena, pensado como una emergencia para mitigar los efectos económicos de los meses más duros del confinamiento. Es claro que para quienes gobiernan el salario es la variable de ajuste.

Lo que también ha quedado claro es que ninguna de las centrales impulsó un debate entre los trabajadores, en la última paritaria, las conducciones lejos de defender los intereses de las y los trabajadores fueron a negociar con el gobierno y las patronales el ajuste salarial y jubilatorio. La burocracia sindical, expresada en Juan Monserrat y José Pihen, actúa como garantes de la contención, ese es su rol en el pacto social.

Las burocracias sindicales meten con fórceps paritarias a la baja (en estatales un 9% en tres cuotas), el mayor robo a los jubilados y jubiladas con la ley 10.694 y el incesante ataque represivo a la juventud y las tomas de tierras, priorizando la utilización de la recaudación (producto de este ajuste) para el pago de una deuda que tomó la provincia.

Desde la Coordinadora Sindical Clasista planteamos que el salario mínimo, vital y móvil debe ser igual al costo de la canasta básica total, que hoy supera los $50.000. Hace falta un plan de lucha, con esa perspectiva impulsamos la deliberación en defensa de los salarios y jubilaciones.

A la luz de los hechos, los distintos escenarios en realidad confluyen en una sola conclusión. Nos encontramos ante una implacable suba de la canasta básica, de la mercadería y servicios que necesariamente consume y utiliza la clase trabajadora (en actividad, jubilados y desocupados) que pulveriza su magro poder adquisitivo.

En una dirección diametralmente opuesta el Partido Obrero destacó en las últimas jornadas en los actos realizados a lo largo y a lo ancho del país, un camino que apunta a la organización, la lucha y la acción directa para enfrentar a los gobiernos que defienden los intereses de la burguesía y de los grandes capitales.