28/07/2021
Deuda externa

Cristina Kirchner, al final la prioridad no es la salud sino pagarle al FMI

La vicepresidenta justificó que los Derechos Especiales de Giro se usen para vencimiento con el Fondo.

“Charlando con Alberto, me decía que en unos días van a ingresar los Derechos Especiales de Giro que el FMI ha decidido (…) entregar prácticamente a tasa de interés cero para que los países hagan frente a los estragos de la pandemia. Nosotros no lo vamos a poder destinar a eso. ¿Por qué? Porque le debemos 45 mil millones de dólares al Fondo Monetario Internacional, además de los 70 u 80 mil millones que se reestructuraron el año pasado”. Con esas palabras, Cristina Fernández de Kirchner dejó en off side a todos los oficialistas que posaron de duros con solicitadas públicas y declaraciones legislativas pidiendo que los DEG se usen para atender asuntos más urgentes que los vencimientos de deuda.

La vicepresidenta fue muy clara en su discurso en el acto oficial realizado en la planta de Queruclor, en el distrito bonaerense de Escobar: “Entonces, un tema de debate importante, casi vital les diría, es discutir cómo se va a pagar, quiénes van a pagar”. No está en debate si se paga o no esta hipoteca fraudulenta que, según la propia versión oficial, simplemente financió el pago de deuda y la fuga de capitales. Más aún, es el mismo libreto macrista que simula cuestionar, consistente en cancelar vencimientos con nueva deuda. Es el mismo accionar con el endeudamiento en pesos, que crece como una bola de nieve.

Acerca de “cómo se va a pagar” no puede haber dudas. A diferencia de 2005, cuando Néstor Kirchner gatilló en efectivo casi 10.000 millones de dólares al Fondo, consumiendo de un saque la cuarta parte de las reservas internacionales, ahora el pasivo supera todo lo que está en las arcas del Banco Central. El único sendero es la suscripción de un nuevo programa tutelado por el organismo financiero.

En ese acuerdo se definirá entonces lo más importante, que es precisamente “quiénes van a pagar”. Que no habrá novedad en el programa fondomonetarista es evidente, antes que en el rechazo que recibió la propuesta de fijar plazos más largos que el máximo de 10 años, en el robo a los jubilados y el drástico ajuste fiscal ejecutado en medio de un semestre signado por una segunda ola letal y el agravamiento de la crisis social. Geoffrey Okamoto, subdirector y representante estadounidense en el FMI, acaba de publicar en el sitio oficial del mismo que el foco estará puesto en presionar por establecer mecanismos “para agilizar la resolución de empresas no viables (mecanismos de quiebra)” y por una “intensificación de políticas laborales activas”, es decir nuevas reformas flexibilizadoras. Sin tapujos, llama a “aprovechar este momento para ejecutar algunas de estas difíciles reformas”.

Conclusión: lo pagamos los trabajadores. Ejemplo ilustrativo: la planta que eligieron como escenario del acto, para halagar a un empresario nacional, despidió a dos tercios de sus trabajadores en 2019; no es justamente un modelo de “crecimiento”.

Desde ya que tanto la resolución votada por el Senado como el pronunciamiento “patrio” firmado por funcionarios y burócratas sindicales, que reclamaban que los DEG no salieran automáticamente por la misma ventanilla por la que van a ingresar, eran lisa y llanamente una impostura, porque mientras tanto se pagó puntualmente los vencimientos de intereses con sobretasas al propio FMI, además de a otros organismos internacionales de crédito. Es decir que todo el objetivo era disimular que, en medio de un récord de ingreso de divisas por el boom de los precios de la soja, la mitad de los dólares que compró el Banco Central se fueron en pagar deuda. Ahora, se cae hasta la careta de ala de la coalición oficial que respalda una negociación dura. Para fin de año, cerca de 5.500 millones de dólares se van a haber ido por la tubería de pagos al Fondo; y al en el camino, en medio de vencimientos y canjes, tenemos un endeudamiento récord.

Es notorio que la supuesta escasez de divisas o la restricción externa no es más que una consecuencia de todo un régimen de saqueo que hunde en la pobreza a los trabajadores mientras se paga serialmente la deuda externa. Hoy Cristina justifica el pago al FMI culpando a Macri por haber endeudado al país, así como el macrismo tomó el megacrédito del Fondo responsabilizando al kirchnerismo por haberle dejado una deuda descomunal. Todos ellos hundieron al país rescatando a los acreedores y al capital financiero internacional a costa del pueblo trabajador.

Solo el Frente de Izquierda Unidad postula una alternativa, a base de cesar el pago de la deuda y abrir una investigación independiente para esclarecer su carácter fraudulento y usurario, de romper con el FMI, y de nacionalizar la banca y el comercio exterior bajo control obrero para avanzar en un desarrollo nacional y una reorganización social sobre nuevas bases.

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