26/08/2020

Cruce Fernández-Macri sobre despidos y salarios: más coincidencias que diferencias

Por Sebastián Rodriguez Comisión interna de Morvillo

Tras cerrar un acuerdo con los bonistas -en el cual cedió a todas sus exigencias- y presto a encarar las negociaciones con el FMI, Alberto Fernández eligió confrontar con Mauricio Macri en un intento de reacomodarse discursivamente en el campo popular y mellar en la interna de Juntos por el Cambio.

A los trabajadores nos debe interesar mucho los términos que el actual presidente elige para confrontar.

AF se despacha con dos definiciones, relacionadas con los puestos de trabajo y los salarios, que pintan de cuerpo entero a su gobierno (y al anterior).

Con respecto a los puestos de trabajo se jactó de que «la Argentina logró que, en plena pandemia, la caída del empleo registrado fuera menor a la observada en 2019». Toma como referencia un informe del Ministerio de Trabajo que indica que «en los meses de marzo, abril y mayo se desvincularon del empleo asalariado formal privado 149 mil trabajadores. En tanto, en los mismos meses de 2019 se perdieron 152 mil empleos asalariados formales».

El cinismo es brutal. La comparación es sobre la base del desempleo masivo y se puede expresar de la siguiente manera: ¿bajo qué presidencia se perdieron menos puesto de trabajo? Bajo mi mandato tres mil menos, te gané…

Si bien la comparación de las cifras, tomadas como datos duros, no corresponde por las características tan distintas entre los dos períodos confrontados, hay que señalar que los datos son falsos.

Esconde AF que en los primeros seis meses del año la pérdida de empleo ascendió a medio millón de trabajadores en el sector formal. El número se multiplica por dos o tres veces si se toman en cuenta los trabajadores del sector informal, los cuentapropistas, cooperativistas y precarizados. Tampoco menciona que los despidos burlan el DNU presidencial, sin que ello implique ninguna reacción de parte del gobierno.

En relación a los salarios AF sostuvo que «entre enero y mayo de 2020, la variación interanual de los salarios reales del empleo registrado cayó la mitad de lo que cayó en el mismo período de 2019 cuando la pandemia no existía y gobernaba Cambiemos». Otra vez el mismo mecanismo de comparar sobre la base de un ataque a los trabajadores. En este caso el recorte salarial, directo e indirecto, que significa una transferencia de recursos de los bolsillos de los trabajadores hacia el capital.

AF no dice que congeló las paritarias de los empleados públicos, una señal clara a las patronales. Hoy no llegan al 20% los trabajadores incluidos en aumentos paritarios 2020 -todas por debajo de la inflación- y se adeudan paritarias del 2019.

Previo a la pandemia el actual presidente congeló las cláusulas gatillo, decretó el aumento a los docentes dejando los salarios iniciales bajo la línea de pobreza y decretó la suspensión de los aumentos jubilatorios (salario diferido). Tampoco menciona los acuerdos, ya bajo la pandemia, de suspensiones con recortes salariales entre la CGT y la UIA con aval de su gobierno que afectó a una enorme cantidad de trabajadores, ni la fragmentación del aguinaldo. Un ataque al salario en regla.

Neoliberales y Nac&Pop: gobiernos del capital financiero

El gobierno macrista sacrificó una parte sustancial de la economía, especialmente la industria destinada al mercado interno, en el altar del capital financiero. Alentó la especulación y la fuga de capitales endeudando al país por generaciones. AF se apresta a pagar centavo por centavo esa deuda.

Los salarios bajo el macrismo perdieron más de 20% en promedio, lo mismo que las jubilaciones con la reforma previsional impuesta con represión y el voto de los diputados del PJ.

La inflación se disparó y a su vez se retroalimentó con tarifazos permanentes por la dolarización de las tarifas. La desocupación ascendió de 5,9% al inicio de su mandato hasta el 10,6%. Proliferaron los cierres de fábrica.

Todo esto fue posible gracias al acompañamiento que tuvo de parte del peronismo y, sobre todo, de la burocracia sindical que dejó pasar este ataque sin oponer ni organizar la menor resistencia. Hoy todos oficialistas.

Sin embargo, esta brutal ofensiva sobre los trabajadores no logró el objetivo del gran capital: imponer un retroceso en las condiciones de vida y de trabajo de carácter histórico a las masas.

La tendencia decreciente de la tasa de ganancia es una ley de hierro del capital que la burguesía pretende superar sobre la base de una mayor explotación de la fuerza laboral. La crisis mundial profundiza la ofensiva.

Esa tarea, la burguesía y el imperialismo la pretenden imponer con el peronismo en el poder. De eso se trata el pacto social. En eso está la burocracia sindical. Discutiendo en las «mesas sectoriales” con las patronales la reforma de los convenios.

La tarea apremiante de AF es cerrar los acuerdos de deuda con el capital financiero. El arreglo con el FMI colocará definitivamente al país bajo su tutela. En ese marco se encuadra el congelamiento salarial de los estatales y docentes, la suspensión de la movilidad jubilatoria, la nueva reforma previsional en carpeta, el ataque a los regímenes especiales, la utilización de los fondos de la Anses para financiar la caja de los gobernadores aliados y las arcas de los capitalistas vía subsidios, la reforma de los convenios.

El gobierno de AF viene a completar la tarea que no pudo llevar hasta el final el macrismo. La comparación sobre la base de despidos y recortes salariales muestra que la burguesía no tiene nada para ofrecer a los trabajadores, solo más desocupación y miseria, en el marco de una profunda crisis capitalista mundial.

La confrontación Fernández-Macri es una expresión miserable de un régimen acabado. Los trabajadores tenemos que organizar una oposición política en términos obreros y socialistas a este régimen social.

 

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