Políticas
28/11/2025
Del Consejo de Mayo a la rosca con las patronales, la CGT discute la reforma laboral con todos salvo con los trabajadores
La burocracia busca diferenciarse del borrador del gobierno, pero rechaza organizar al movimiento obrero para derrotar la ley.

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Gerardo Martínez participó en la foto del Consejo de Mayo.
La CGT, en lugar de rechazar de plano la reforma laboral por su naturaleza profundamente antiobrera, acudió a la Casa Rosada a negociar con el Consejo de Mayo los términos de la misma. Como el gobierno avanza en un contenido notoriamente reaccionario, que despierta rechazo y preocupación en amplios sectores del movimiento obrero, la central decidió manifestar su disidencia con el oficialismo y reunirse… con cámaras de empresas pyme que forman parte de la ofensiva flexibilizadora. Una política de entrega absoluta de los derechos laborales que deberían defender incondicionalmente en tanto representantes gremiales de los trabajadores. Lo que necesitamos es la mayor deliberación en los gremios y lugares de trabajo, no la rosca con el gobierno, las patronales y los legisladores de la oposición.
Un artículo periodístico publicado en Ámbito narra que, en ocasión de la última reunión del Consejo de Mayo -donde el ministro Federico Sturzenegger presentó los puntos del proyecto de reforma laboral que planean enviar al Congreso-, el representante de la CGT, Gerardo Martínez, "ingresó a la Rosada con una pequeña expectativa de abrir un diálogo con el Gobierno, pero se llevó una nueva decepción", lo cual no le impidió al secretario general de la Uocra sacarse una foto con el resto de los participantes de dicho encuentro. El cronista resumió lo sucedido de la siguiente manera: "El gobierno (...) deja pedaleando en el aire a los gremios, quienes no saben bien cómo intervenir en una discusión en la que no son invitados".
Como vemos, la estrategia de la burocracia sindical, de negociar la remoción de algunos artículos de la ley para dejar pasar otros, entra en crisis frente a un gobierno decidido a impulsar una ofensiva directa contra la clase trabajadora. Además de inconducente, la pretensión de arribar a un "acuerdo" sobre la reforma laboral significa admitir ataques criminales sobre las condiciones de trabajo, ya que todos los puntos de los borradores que han trascendido suponen retrocesos de enorme importancia en materia de derechos laborales. Es la orientación de todo el peronismo, que intenta presentar su propia reforma. De más está decir que la prioridad para Gerardo Martínez es defender sus privilegios, y, por lo tanto, suprimir los aspectos del proyecto que afectan los intereses de las conducciones burocráticas, permitiendo que prosperen aquellos que perjudican al colectivo obrero.
No sorprende semejante grado de colaboración con el gobierno, viniendo de la misma dirección cegetista que no movió un dedo frente al reguero de despidos de los últimos años, viene avalando los techos a las paritarias impuestos por la secretaría de Trabajo y se ha ocupado de aislar cada una de las luchas que emergieron en defensa de los puestos de trabajo y el salario, desarticulando la respuesta obrera frente a la embestida capitalista en curso.
En lugar de organizar a los trabajadores para derrotar esta ley, la CGT se dispone a hacer un frente con las Pymes, cuando es precisamente en cuyo nombre que se justifica la avanzada contra los convenios colectivos de trabajo, bajo el pretexto de que esas empresas no estarían en condiciones de costear el supuestamente elevado "costo laboral" y por eso cierran o despiden. En ese sentido, el artículo citado destaca que "Este miércoles, el triunvirato de la CGT recibió a representantes de la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA) y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME)".
Sin ahondar en el hecho de que lo que está llevando a la quiebra a las Pymes no son ni los salarios de los empleados ni las cargas sociales, sino las políticas recesivas del gobierno que encarecen el crédito, aplastan el consumo y fomentan una avalancha importadora, es necesario denunciar la impostura de los líderes de la CGT que prometen enfrentar la reforma laboral en puerta tejiendo una alianza con estos sectores patronales, que, lisa y llanamente, están a favor de barrer con los derechos de los trabajadores.
Sembrar expectativas en que puede haber una comunión de intereses entre los empresarios Pyme y los obreros es trazar un camino de derrota para estos últimos. Para tirar abajo la reforma esclavista, los trabajadores solo pueden confiar en sus propias fuerzas, y tomar conciencia de que las mismas tienen un potencial ilimitado tratándose de la clase social que produce la riqueza en el país y en el mundo. Ahora bien, desenvolver a fondo las tendencias combativas que anidan en movimiento obrero en pos de esa tarea requiere de superar los bloqueos que imponen las burocracias sindicales y abrevar en los métodos históricos de la asamblea, la huelga y la movilización, con la perspectiva de recuperar esas organizaciones de lucha que hoy están siendo usurpadas por los Gerardo Martínez de cada gremio.
El frustrado intento de negociación de la CGT demuestra que no podemos delegar en esas direcciones entreguistas la defensa de las conquistas obreras. El plan de lucha para derrotar la reforma laboral deberá provenir de las bases y de las posiciones sindicales antiburocráticas. Desde el Partido Obrero pondremos en pie asambleas abiertas en todo el país para contribuir a que se produzca una intervención obrera y popular que entierre estos planes reaccionarios. En pos de propiciar la acción directa contra la agenda del gobierno y la clase capitalista, el sindicalismo combativo movilizará en un nuevo aniversario del Argentinazo; una convocatoria más que atinada en momentos donde la necesidad de una nueva rebelión callejera está a la orden del día.




