14/10/2021

Después de un 3,5% de inflación en septiembre, vuelven a anunciar “congelamiento de precios”

La inflación acumula ya un 37% en lo que va del año y un 52,5% interanual.

Recientemente se dieron a conocer las estadísticas del Indec con relación a la inflación de septiembre. El aumento fue de un 3,5%, acumulando ya un 37% en lo que va del año y dejando así socavadas las palabras de Guzmán de que la inflación iba en una “dinámica descendente”. El promedio interanual, en tanto, fue de 52,5%. Esto se da, a su vez, pocas horas después de que el nuevo secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, anunciara un “congelamiento de precios” para la tribuna y por solamente dos meses.

Lo que más aumentó fue el coste de la ropa y las prendas de vestir, con un 6%. Luego del alcohol y el tabaco (5,9%), los servicios de salud están nuevamente entre los que más se encarecieron; con un 4,3%. Entre los alimentos, que treparon un 2,9% consolidando un 53,4% interanual, el aumento se da de manera uniforme en todas las regiones del país. Estos son motorizados por el salto en los precios de las frutas y las verduras; los tubérculos, las legumbres, el azúcar, el chocolate y los dulces; el cacao, el té, el café y también la leche como el conjunto de los lácteos.

El flamante reemplazo de Paula Español al frente de la Secretaría de Comercio Interior puso en marcha, como medida de presentación, un “congelamiento de precios”. Constituye otra puesta en escena del gobierno, con vistas al 14 de noviembre, frente a uno de los problemas menos apacibles que sufre la población trabajadora.

La disposición alcanzaría a 1245 productos, y fue acordada a conveniencia de las empresas de alimentos y los supermercados. El gobierno les solicitó que sus representantes legales “exhiban” los listados de precios al 1 de octubre, aunque claro que en definitiva a libro cerrado y a discreción de las propias patronales. Incluso el propio Feletti reconoce que “ninguna de las empresas dijo que no”, evidenciando así el nulo alivio que traerá al bolsillo popular. La foto con los empresarios congregados para poner en marcha este plan de alcance nacional, apenas unas decenas de personas, revela a su vez la gigantesca concentración de la producción alimenticia en unos pocos grupos.

La otra arista del problema, claro, siguen siendo los salarios y las jubilaciones de miseria. El absurdo de la situación es que incluso si este acuerdo se mantuviera más allá de estos irrisorios dos meses, suponiendo que por medio año o incluso más, la línea de indigencia seguiría cómodamente por encima del salario mínimo; que recién en febrero tendrá en su actualización cuatrimestral un aumento… ¡a $33.000!. Es una tomada de pelo.

Pero, sobre todas las cosas, hay que recordar que a principios del corriente año el gobierno lanzó un “acuerdo de precios y salarios” que terminó siendo, más bien, un acuerdo de precios contra los salarios. En las góndolas la inflación se siguió expresando de cualquier modo, y fueron los ingresos de los trabajadores los únicos que “cumplieron el congelamiento”.

Lo que en la Casa Rosada quieren vender, una vez más, como “poner plata en el bolsillo de la gente”, termina siendo, una vez más, otra medida de maquillaje que no tendrá resultados reales. Desde los productores a las góndolas lo que rige son los intereses de los pulpos que aumentaron los precios incesantemente.

La salida a esta carestía infernal es la apertura de los libros de todas las empresas que intervienen en la cadena productiva y de comercialización, y un aumento de emergencia de salarios y jubilaciones que recomponga los derruidos ingresos. Esto es lo que plantea el Frente de Izquierda – Unidad, y lo que rechazan los gobiernos que le garantizan el rédito especulativo a los formadores de precios.

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