06/05/2021

El acto de “unidad” del peronismo en Ensenada

Una tregua precaria en una provincia en default sanitario, social y financiero.

Con el intendente kirchnerista Mario Secco como anfitrión local , se realizó el apurado “acto de unidad” del Frente de Todos en la ciudad de Ensenada. Del cónclave participaron Alberto Fernández, Cristina Kirchner, Santiago Cafiero, Sergio Massa, Axel Kicillof y el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi, en un despliegue calculado para integrar a todo el arco del peronismo gobernante. Fuera de cálculo estuvieron las palabras de Secco parafraseando a Galtieri cuando dijo” si quieren venir que vengan, le presentaremos batalla”.

La convocatoria fue una repuesta de contragolpe a una crisis política creciente en el gobierno y dentro de la coalición peronista , cuyos picos recientes fueron el pedido de renuncia de Martín Guzmán al “funcionario de cuarta categoría” y subsecretario de energía Federico Basualdo, la puja por el aumento de las tarifas que exige el FMI , y el impacto del fallo adverso de la Corte Suprema rechazando la suspensión de clases presenciales en el AMBA en abierto desafío al DNU presidencial.

Sin definiciones

Formalmente, el motivo del acto conjunto fue el lanzamiento del Programa “Reconstruir” , destinado a finalizar la construcción de 55 mil viviendas en todo el país con una inversión de 110 mil millones de pesos. Esto “eximió” a los principales referentes albertistas, kirchneristas y massistas de mayores definiciones. Nada se dijo sobre el descongelamiento tarifario en plena escalada inflacionaria , ni sobre el ajuste fiscal que ofrecen Fernández y Guzmán como garantía de pago al Fondo Monetario. Tampoco hablaron sobre restituir el IFE, y mucho menos de medidas para enfrentar la desocupación, la miseria social o el colapso de la salud. La centralización del sistema sanitario en manos del Estado y la incautación de las vacunas producidas en Garín, dos cuestiones claves para enfrentar la segunda ola, estuvieron ausente en los discursos.

Los fondos para el Programa “Reconstruir” no llegan siquiera a duplicar los subsidios a los capitalistas anunciados por Kicillof para las Pymes bonaerenses por 70 mil millones de pesos. Este programa ya había sido oficializado a mediados de abril con su publicación en el Boletín Oficial para “terminar” las obras paralizadas o abandonadas desde el 2016.

En rigor, no estamos frente a la primera promesa del gobierno nacional en la materia: en diciembre del 2020  Fernández y Ferraresi promocionaron en Río Grande un modestísimo plan nacional de viviendas para “dar solución habitacional” a 264.000 familias (Programa Casa Propia- Construir Futuro) basado en la financiación de créditos personales para la refacción de viviendas y compra de materiales.

En la provincia de Buenos Aires, donde el déficit habitacional golpea a dos millones de bonaerenses, el gobernador Kicillof y el ministro Larroque pretendieron encubrir el desalojo y la represión brutal a la ocupación de Guernica (comandada por Berni y la Bonaerense) con anuncios de un plan provincial de construcción de viviendas y entrega de lotes con servicio que nunca vio la luz ni se ejecutó.

Una foto descolorida

Que el propósito del acto de “unidad”  fue emparchar al agrietado Frente de Todos quedó más que claro en el discurso de Alberto Fernández que llamó a “grabar la foto de la unidad”. Por aquello de dime de qué te jactas, el gobierno nacional necesita retomar la iniciativa política perdida en plena crisis sanitaria, social y económica polarizando con el fallo reaccionario de la Corte Suprema funcional al macrismo. Las encuestas conocidas hacen mención a una fuerte caída de la imagen del presidente y más pronunciada aún del gobernador Kicillof. Como sea la ley que tratará el Congreso Nacional a pedido del Ejecutivo, y que Juntos por el Cambio denuncia como “superpoderes” requiere de un acuerdo y pacto con la oposición derechista.

Los medios resaltan la presencia de Cristina Kirchner al lado de Alberto Fernández, cosa que no ocurría desde el acto en el Estadio Único a fines del 2020. La denuncia de un “golpe judicial” y por extensión de la debilidad de Alberto Fernández para enfrentarlo, es parte de esta puja al interior de la coalición del gobierno. Cristina, Máximo Kirchner , Kicillof y la Cámpora, quieren asegurarse la baza principal , que es la estratégica provincia de Buenos Aires con vistas, controlando el PJ bonaerense y asegurándose el dominio de las listas electorales legislativas.

El fallo de la Corte repercute directamente sobre la provincia de Buenos Aires y amenaza con trasladar la crisis por el incumplimiento del DNU en CABA a los municipios gobernados por Juntos por el Cambio. El “autolanzado” candidato Jorge Macri, una de las potenciales primeras espadas del PRO si Vidal no se candidatea en la provincia,  invoca el pronunciamiento cortesano para judicializar la suspensión de clases en Vicente López al igual que lo están haciendo Gustavo Posse y otros intendentes macristas.

Kicillof se está curando en salud porque está en juego la autoridad del gobierno provincial y del propio kirchnerismo, aún cuando son 88 los distritos donde siguen las clases presenciales y sólo se suspendieron “ provisoriamente” en los municipios en fase 2 y con alarma epidemiológica como resaltó la ministra de educación bonaerense, Agustina Vila, en el Consejo Federal de educación. Como sea, las presiones apuntan a volver cuanto antes a la “normalidad” en momentos en que la provincia retoma el curso ascendente de contagios y muertes por coronavirus.-La “meseta alta” es un precipicio anunciado.

Compromiso  precario

El acto en Ensenada puso de manifiesto una tregua precaria, que antecederá a nuevas crisis. Mientras Alberto Fernández busca desesperadamente un acuerdo con el Fondo Monetario la detonada provincia de Buenos Aires es el epicentro de la catástrofe epidemiológica y un polvorín social por la desocupación y niveles de pobreza. La rebelión popular en Colombia es un espejo en el que se mira todo el gobierno del Frente de Todos y también el gobernador Kicillof por el agravamiento de la crisis sanitaria y del hambre en la provincia. La semana comenzó con un nuevo rebrote de contagios en el territorio bonaerense que alcanzó a 12.000 contagios sobre los más de 26.000 en todo el país. La mayoría de los municipios y especialmente el conurbano tienen su capacidad hospitalaria saturada.

A pesar de las lisonjas tiradas por Kicillof al presidente, el gobernador kirchnerista tiene contados recursos para enfrentar esta crisis integral. El delfín de Cristina, Axel Kicillof tiene que definir antes del 7 de mayo si sigue cediendo para concretar el canje de los bonos provinciales de tenencia extranjera. Las “mejoras anunciadas” a los bonistas en marzo ya incorporaban beneficios extras por 1800 millones de dólares a pesar de lo cual el “Comité de Acreedores” de la deuda externa provincial sigue adelante con la judicialización del defaul y urge nuevas concesiones y un pago a cuenta por el capital y los intereses vencidos.

Para la izquierda revolucionaria, la penetración en las masas más empobrecidas de la provincia y la agitación de un programa de salida a la catástrofe capitalista es inseparable de una delimitación política y programática con el kirchnerismo y todo el nacionalismo burgués.