17/12/2018

El acuerdo Macri-Piñera, apertura a los monopolios en el marco del G20

Después de un año de baja actividad parlamentaria -producto de la crisis política que está atravesando el gobierno- la Cámara de Diputados en Sesión Especial convocada por el oficialismo, el jueves 6, se aprestó -entre una treintena de proyectos-a aprobar el “Acuerdo de Complementación Económica entre los estados partes del Mercosur y la República de Chile”. Por mayoría de 112 contra 94 votos esta intención fue postergada, enviando el proyecto nuevamente a comisión.


Pero… la bancada oficialista ha convocado a Sesión Especial para este martes 18, donde el proyecto ha sido colocado nuevamente a votación de la Cámara. Se ve que en la ‘comisión’ se ha cerrado un acuerdo con los renovadores de Massa y otros sectores. La ratificación de un tratado internacional no se puede modificar: solo aprobar o rechazar.


Apertura a los monopolios


Se trata de un tratado de 298 páginas por el cual básicamente se profundiza la ‘apertura’ de la economía a las empresas imperialistas instaladas en Chile. Es el país con más tratados de “libre comercio” del mundo, con los países que controlan el 80% del PBI mundial, al decir del diputado oficialista Eduardo Amadeo.


Pero como se sabe Chile es básicamente un exportador de materias primas (cobre, frutas, etc.). Bancos y empresas imperialistas han colonizado el país y a partir de ahí quieren usarla como base para extender sus privilegios económicos al resto de América Latina. El presidente centroderechista, Sebastián Piñera, manifestó que se han propuesto generar una “gran zona de libre comercio en América Latina”. Acelerar la firma de este acuerdo fue reglado con Macri en el reciente G20. Mientras Trump y otros gobiernos imperialistas, toman medidas proteccionistas, los dos presidentes derechistas se ofrecen para una apertura de mercados que favorezca al capital financiero.


Los tratados de “libre comercio” fueron muy criticados en la propia Chile porque permitieron que sectores como el de la industria farmacéutica fuera copado por los laboratorios extranjeros, aumentando en forma catastrófica el precio de los medicamentos.


En el Mercosur estamos viviendo la experiencia de ‘integración’ que no es otra cosa que la ‘división del trabajo’ entre los monopolios imperialistas que operan a uno y otro lado de las fronteras. Semejante ‘integración’ proimperialista lleva, inevitablemente, a la desintegración industrial y social en los países ‘integrados’… como lo prueba que gran parte de las fábricas autopartistas argentinas vienen desapareciendo, mientras los monopolios se llenan de ventajas impositivas y subsidios y condicionan el desarrollo industrial.


La letra del ‘tratado’


El acuerdo que el gobierno presiona por firmar, coloca a las empresas imperialistas en las mismas condiciones para ofrecer sus productos dentro de las normativas del Compre Nacional, en la licitación de obras públicas, etc. En el caso de “controversias” como, por ejemplo, cuando un gobierno aplica medidas económicas que los monopolios pueden considerar que lesionan sus ganancias (congelamiento de tarifas, etc.) estos podrán reclamar indemnizaciones en los tribunales internacionales, particularmente el CIADI. En estos días se está discutiendo un nuevo ataque de “fondos buitre” que reclaman por la pseudo nacionalización de YPF, bajo el gobierno de CFK: reclaman un resarcimiento de varios miles de millones de dólares.


Demagogia de género


Como ya se ha hecho costumbre, las mayores entregadas se realizan usando un barniz ‘progresista’. La diputada de Cambiemos, Schmidt Liermann, hizo un panegírico de que “se trata del primer convenio que firmamos en el que se ha incorporado la visión de género”. Puro bla, bla. Hay un planteo de igualdad de oportunidades a nivel gerencial. Pero, lógicamente, no habla de los salarios miserables que ganan las trabajadoras extranjeras en las fábricas del vestido que pululan semiclandestinamente en Buenos Aires.


El mismo bla, bla se usa para hablar de los derechos del medio ambiente: no hay ninguna decisión concreta, mientras las petroleras y mineras siguen haciendo estragos a ambos lados de la cordillera.


Este acuerdo de “complementaridad” apunta, también a favorecer explotaciones ‘binacionales’ de los monopolios mineros que extraen nuestros minerales en los Andes y contaminan glaciares y cuencas.


La ‘oposición’ K


Los kirchneristas plantearon que “vuelva a comisión” para ser estudiado más concretamente. Esto porque en el último período, varias bodegas de Mendoza fueron compradas por capitales y testaferros chilenos. Y esto -en las palabras del diputado informante de los K- agrede “a mis coprovincianos vitivinícolas (porque) produce una pérdida de rentabilidad (y) también ha llevado a los trabajadores de la industria vitivinícola a una situación absolutamente degradante de las condiciones laborales y, sobre todo, salariales”. En lugar de apoyar las luchas de los trabajadores vitivinícolas, justifica a las patronales que no tendrían más remedio que ‘sacrificar’ a sus trabajadores. Desde ya que si los trabajadores se tragan este anzuelo y van a un frente con sus patronales, perderán toda autonomía y estarán hipotecando sus condiciones de trabajo.


El PO (FIT) denunció el acuerdo


La diputada del PO (FIT) denunció el acuerdo Macri-Piñera, como una muestra de cipayismo y de subordinación al capital y al imperialismo, como se evidenció en el reciente G20. Romina planteó discutir “qué acuerdos hacemos desde el punto de vista de los sectores explotados de cada una de nuestras naciones y no desde el punto de vista de las clases dirigentes, que son las burguesías nacionales que están entrelazadas con los monopolios internacionales”.


Romina amplió la denuncia, señalando que no se trata de solo una ‘complementariedad económica’, sino de una acción que no viene solo desde que asumió Piñera, sino que se daba también con el anterior gobierno centroizquierdista de Bachelet, “para perseguir de uno y otro lado de la cordillera a los pueblos originarios y a la población mapuche, para defender la apropiación terrateniente de la Patagonia y para hacer negocios con la explotación petrolera (acuerdos secretos con Chevrón)”. Denunció concretamente la persecución al lonko Jones Huala y los operativos represivos: la represión al Pu Lof Cushamen, de la mano de Patricia Bullrich, que terminó con la muerte de Santiago Maldonado. También el asesinato por la espalda de Rafael Nahuel.


Romina señaló que los ‘acuerdos complementarios’ “se harán cuando los trabajadores, en cada uno de nuestros países pongamos en pie nuestros gobiernos y pongamos en pie la Unidad Socialista de América Latina”.


Trabajadores chilenos y argentinos, todos los trabajadores latinoamericanos estamos hermanados en una lucha común contra el imperialismo y las burguesías cipayas.

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