12/09/2021
Paso 2021

El alto ausentismo y el voto en blanco también expresan un alto descontento

El descontento general de los votantes con las principales variantes políticas también se puso de manifiesto en el voto en blanco o nulo y el alto ausentismo electoral. A nivel nacional, el domingo culminó en torno al 67% de participación sobre el total del padrón, la más baja en las Paso desde su instauración en 2011; el piso anterior había sido en 2015 con el 75%. Respecto de las primarias de 2019, concurrieron a las urnas dos millones y medio menos de ciudadanos. Es una tendencia que ya se había registrado en los comicios provinciales adelantados de Salta, Jujuy, Misiones y Corrientes.

Este 12 de septiembre los votos emitidos alcanzaron el 70% en CABA, 68,4% en PBA, 63% en Córdoba o 64% en Santa Fe; guarismo que redondean hasta 10 puntos por debajo de turnos electorales anteriores. Esta masa de electores que no concurrieron a votar tendrá un peso importante hacia las generales de noviembre si se vuelca a un voto activo. Las experiencias de la última década arrojan que de las Paso a la votación definitiva la participación creció entre 2 y 6 puntos porcentuales (partiendo siempre de un menor ausentismo). El voto en blanco, por su parte, llega al 4,45% en PBA, el 4,52% en Santa Fe o hasta el 9,56% en Mendoza. En este caso también confirman una tendencia respecto de las votaciones provinciales como Jujuy o Salta. En otros distritos, como Capital o Córdoba, su incidencia fue sin embargo menor.

En realidad, después de años de deterioro de las condiciones de vida, de los salarios, de pérdida de fuentes de trabajo o de crisis de la salud y la educación, este descontento es totalmente lógico. Las variantes patronales aparecen desgastadas. El Frente de Todos perdió en la provincia de Buenos Aires, en el marco de una derrota general que expresa el descontento producto de que vino diciendo que iba a terminar con el ajuste macrista y terminó aplicando un ajuste similar. En la interna de Cambiemos en PBA, crece Facundo Manes sobre Diego Santilli. En Capital, la candidatura de Javier Milei explotó con un planteo fascistizante el descontento denunciando a “la casta” política.

La buena elección del Frente de Izquierda se enmarca en este cuadro general. El FIT-U presenta un programa de salida a la crisis sobre la base de los intereses de los trabajadores. La reivindicación en la campaña de que la rebeldía solo puede ser de izquierda y que el voto de la izquierda es el que le duele a los dueños del poder, fue un arma para conquistar a los sectores descontentos a una posición activa. El voto en blanco o el ausentismo carecen de contenido programático preciso y en los hechos favorecen a los bloques que están en el poder.

Hacia noviembre, un gran desafío de la izquierda será conquistar este caudal de votantes.

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